El merengue urbano, la música llegada de barrios
Existe un movimiento, si bien no organizado, que impulsa la aparición y desarrollo del ritmo casi trepidante, que sin embargo, se impone

Santo Domingo. El merengue urbano saca la cara por el género. Se ha adueñado de un público natural que suministra temas y aplausos, baile y algarabía.
Ahora mismo Jucafri muestra en la pantalla chica un video clip bien realizado, para promocionar un tema pegajoso: Maraca.
El Sujeto, que estuvo ayer en El Poder de las 12, demuestra que el merengue urbano es una mezcla, en cuanto a discurso -no del todo musicalmente hablando- primo hermano del hip-hop y el merengue. Al menos, la indumentaria y la tiradera, vienen del reggaetón. Falta un poco más de merengue, falta un poco más de esa masa inasible con la cual se fusionan elementos a veces distantes.
Omega, entre ellos, es quizás de los de más experiencia. Su merengue urbano -no típico, como erróneamente se escribiera en estas páginas ayer- es interesante, pero necesita más claridad en lo que intenta cantar. Un debate radial el pasado domingo, en el espacio que conducen José A. Aybar y Anyelina Baldera, entre otros, manifestó el apoyo y las oposiciones que tiene el sub-género (sub-género no porque sea menos que otro, sino por pertenecer supuestamente a la familia del género merengue) dentro del gran público.
Dekite, es otra de las agrupaciones que se está proyectando internacionalmente. Muchos otros pugnan por subirse a una tarima y proponer lo suyo. Pero falta no repetirse.
Julián Oro Duro, Tulile y esa especie de puente entre el merengue 'normal' y el urbano que es Peña Suazo, son figuras ya establecidas. ¿Dónde fue a dar Moreno Negrón?
En general, gracias a la posibilidad de contar con una computadora en casa, cualquiera puede intentar hacer música. La democratización de las herramientas y de los medios de promoción, gracias a la Internet, son factores que nos han abocado a un nuevo tipo de música y de actitud hacia ella, que puede gustar o no, pero está ahí.
¿Qué le falta al merengue urbano? Tiempo, y sobre todo arreglos con fusiones, como el jazz, que enriquezcan el marco sonoro de un subgénero que aún es muy pedestre, tosco y romo. Como un diamante en bruto, que todavía no es joya.
Ahora mismo Jucafri muestra en la pantalla chica un video clip bien realizado, para promocionar un tema pegajoso: Maraca.
El Sujeto, que estuvo ayer en El Poder de las 12, demuestra que el merengue urbano es una mezcla, en cuanto a discurso -no del todo musicalmente hablando- primo hermano del hip-hop y el merengue. Al menos, la indumentaria y la tiradera, vienen del reggaetón. Falta un poco más de merengue, falta un poco más de esa masa inasible con la cual se fusionan elementos a veces distantes.
Omega, entre ellos, es quizás de los de más experiencia. Su merengue urbano -no típico, como erróneamente se escribiera en estas páginas ayer- es interesante, pero necesita más claridad en lo que intenta cantar. Un debate radial el pasado domingo, en el espacio que conducen José A. Aybar y Anyelina Baldera, entre otros, manifestó el apoyo y las oposiciones que tiene el sub-género (sub-género no porque sea menos que otro, sino por pertenecer supuestamente a la familia del género merengue) dentro del gran público.
Dekite, es otra de las agrupaciones que se está proyectando internacionalmente. Muchos otros pugnan por subirse a una tarima y proponer lo suyo. Pero falta no repetirse.
Julián Oro Duro, Tulile y esa especie de puente entre el merengue 'normal' y el urbano que es Peña Suazo, son figuras ya establecidas. ¿Dónde fue a dar Moreno Negrón?
En general, gracias a la posibilidad de contar con una computadora en casa, cualquiera puede intentar hacer música. La democratización de las herramientas y de los medios de promoción, gracias a la Internet, son factores que nos han abocado a un nuevo tipo de música y de actitud hacia ella, que puede gustar o no, pero está ahí.
¿Qué le falta al merengue urbano? Tiempo, y sobre todo arreglos con fusiones, como el jazz, que enriquezcan el marco sonoro de un subgénero que aún es muy pedestre, tosco y romo. Como un diamante en bruto, que todavía no es joya.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones