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¿El Mío Cid? ¿En serio?

En la era de los 140 caracteres, la Academia Dominicana de la Lengua nos propone revisitar la literatura medieval. ¿Tiene sentido? Aquí, te damos diez buenas razones para releer, por ejemplo… el “Cantar de Mío Cid”

Inés Aizpún

P. ¿Por qué suponemos que es un esfuerzo intelectual extraordinario releer estas obras? ¿Los lectores de los últimos nueve siglos eran más listos que nosotros?

R. En nuestro tiempo el esfuerzo intelectual está poco valorado. Nos seduce lo fácil, pero lo fácil, al menos intelectualmente, suele aportar poco. Los lectores de los últimos nueve siglos probablemente valoraban más la lectura, sus beneficios y su diversión. Es bueno recordar que los primeros "lectores" de "Cantar de Mío Cid "eran en realidad espectadores de un juglar callejero".

P. ¿Qué aportan estos textos antiguos en la era de la "sobreinformación"?

Italo Calvino escribió una vez que los clásicos no nos enseñan necesariamente algo que no sabíamos. La lectura de una obra clásica nos enseña a redescubrir cosas que sabíamos, o creíamos saber, y a disfrutarlas desde otro punto de vista personal, temporal o cultural.

P. ¿Estos texto deben ser presentados a los más jóvenes en versiones "ligeras"?

R. Los afortunados suelen recordar a los clásicos de los años escolares. No debemos olvidar que estas obras no están pensadas para niños, ni por su forma ni por su contenido. Un contacto ideal para los jóvenes sería leer un fragmento en su versión original y enfrentarse a la obra completa en una buena versión adaptada.

P. El "Cantar de Mío Cid"... ¿es un libro de aventuras o un manual para sobrevivir al poderoso?

R. El "Cantar" es eso y mucho más. Es el primer poema conservado en español. Es un libro que narra las aventuras de un héroe; no un superhéroe, un héroe humano, al que vemos sonreír, llorar, compadecer a sus enemigos y amar a los suyos. Un manual para sobrevivir al poderoso no estaría mal; el Cid nos enseña a caer y a levantarnos, ante el poderoso y ante la vida.

P. Las Humanidades pierden peso en los programas educativos. ¿Lo pagaremos caro?

R. Ya lo estamos pagando. Menos análisis, menos sentido crítico, menor capacidad de expresar acertadamente lo que queremos decir y de entender lo que el mundo nos dice.

P. Hay un movimiento para volver a la lectura reposada y en papel. ¿Empezamos por los textos medievales?

Lo del papel es lo de menos. La lectura reposada es imprescindible para sacar el mayor partido de lo que leemos. Parafraseando a Pedro Salinas, cuando nos enfrentamos a una infinidad de libros por leer, "si no pueden ser muchos, que sean buenos". La literatura medieval es un gran comienzo. Es como ver el mundo con ojos nuevos.

P. Moros, cristianos, exilios, traiciones políticas, corrupción, bodas de conveniencia... ¿el mundo no ha cambiado nada desde el año 1200?

R. Cuando leemos el "Cantar" nos damos cuenta de lo poco que hemos cambiado; pero también encontramos todavía lealtad, mesura, amor, fiestas, pequeños y grandes detalles de humanidad, que nos ponen a la par de los personajes cidianos.

P. "¡Qué buen vasallo si tuviera buen señor!" Estamos en año electoral, ¿aplicamos a alguien este verso del "Cantar"?

Muchos ciudadanos podríamos vernos reflejados en esta exclamación que los castellanos aplican al Cid. Muchos también deberíamos aprender, como el Cid, a levantarnos con mesura ante la injusticia y a labrar nuestro propio destino. Para que la fórmula cidiana funcione deben equilibrarse los dos platillos de la balanza. Si no mejoramos como ciudadanos no podremos exigir buenos gobernantes.

P. En su taller ¿leeremos el cantar en castellano antiguo? ¿sin anestesia?

R. Por supuesto. Disfrutaremos de los orígenes de nuestra lengua y de nuestra literatura. Ahí es que cumple parte de su función el taller: asistir a los lectores cuando nos acerquemos a los clásicos, no solo con el idioma, también con el entorno histórico y literario. No se alarmen. Cuando sea necesario aportaremos también una versión adaptada.

P. "Cantar del Mío Cid" es el primero... ¿cuál es el recorrido de este viaje?

R. Están programadas las primeras seis etapas de este particular camino por la literatura medieval. Leeremos el romancero, con su extraordinario regusto popular; conoceremos la gracia de Gonzalo de Berceo; si queremos crítica social, la encontraremos en el "Libro de buen amor"; disfrutaremos de la maestría poética de Jorge Manrique; y concluiremos nuestro camino gozando del picante de "La Celestina".  

Pueden encontrar información adicional en Twitter @letra_zeta o facebook/letrazeta.