"El pago", una película que traiciona su género
Un guión con valores convertido en cinta lamentable

Santo Domingo. La industria del cine de vez en cuando produce híbridos de pasmoso mal gusto. Son filmes parecidos al monstruo mitológico de La Quimera, compuestos por fragmentos de distintos animales, que devienen en una repelente figura. Tal es el caso de esta película, constituida por retazos que lejos están de estructurar un todo estéticamente coherente.
El punto de arranque es un argumento de ciencia ficción: en una sociedad del futuro existe tecnología para leer la mente del ser humano y borrar la memoria a través de procedimientos químicos.
[b]Un guión interesante[/b]
Sobre esta idea se genera una intriga; un empresario de la informática contrata a talentosos ingenieros para desarrollar tecnologías de punta; cumplidas las metas les borra la memoria, para evitar que caigan en manos de la competencia. Contrata a Michael Jennings (Ben Affleck) para construir una máquina que visualiza el futuro. Impresionado por el mal uso que se dará a la tecnología que creó, el ingeniero decide destruir el engendro.
Estas líneas argumentales pertenecen a la mejor tradición de la literatura y el cine fantástico de ciencia ficción y en manos de un director con trayectoria en el género podrían haber dado origen a un magnifico filme. De hecho el guión es interesante, ya que el protagonista debe reconstruir una historia a partir de objetos comunes, puesto que su memoria ha sido borrada.
El problema está en la incorporación de elementos extraños a la tradición de la ciencia ficción, como los son los combates de artes marciales y las persecuciones de alta velocidad, que de la mano del director John Woo, cobran en la trama un peso exagerado, brindándonos un maridaje poco fluido y a ratos caricaturesco.
[b]Una tendencia que se veía venir[/b]
La verdad es que la tendencia en el género ya venía validando este tipo de ensamble, con películas como The Matrix y La guerra de las galaxias, pero en esta producción se derrama la gota que llena el vaso. Contribuye al pastiche la presencia del FBI, que a través de agentes buenos y malos, irrumpe en la trama cual caballería andante.
Ben Affleck se nota demasiado rígido, especialmente al comienzo, y no logra buena sintonía con Uma Thurman, que interpreta a la doctora Rachel Porter, su compañera de aventura.
Las artes marciales al parecer le acomodan a la rubia actriz después de su experiencia en Kill Bill; aquí, cambia la espada mágica por una llave francesa, que blande a diestra y siniestra, en coreográficas escenas donde abundan patadas, palos y puñetazos, al mejor estilo Hong Kong del director.
No obstante, hay que reconocerle un mérito a Woo, por cuanto logra resumir la historia de la humanidad en un solo plano: después de lidiar con la más sofisticada tecnología, protagonista y antagonista - homos sapiens al fin y al cabo- caen en la más abyecta versión de homicidio, al tratar de ahorcarse mutuamente. Recomendable para público poco exigente de calidad cinematográfica.
[b]Paycheck[/b]
Dirección: John Woo
Guión: Philip K. Dick, Dean Georgaris
Música: John Powell, James McKee Smith, John Ashton Thomas
Fotografía: Larry Blanford, Jeffrey L. Kimball
Intérpretes:
Ben Affleck
Aaron Eckhart
Uma Thurman
Paul Giamatti
El punto de arranque es un argumento de ciencia ficción: en una sociedad del futuro existe tecnología para leer la mente del ser humano y borrar la memoria a través de procedimientos químicos.
[b]Un guión interesante[/b]
Sobre esta idea se genera una intriga; un empresario de la informática contrata a talentosos ingenieros para desarrollar tecnologías de punta; cumplidas las metas les borra la memoria, para evitar que caigan en manos de la competencia. Contrata a Michael Jennings (Ben Affleck) para construir una máquina que visualiza el futuro. Impresionado por el mal uso que se dará a la tecnología que creó, el ingeniero decide destruir el engendro.
Estas líneas argumentales pertenecen a la mejor tradición de la literatura y el cine fantástico de ciencia ficción y en manos de un director con trayectoria en el género podrían haber dado origen a un magnifico filme. De hecho el guión es interesante, ya que el protagonista debe reconstruir una historia a partir de objetos comunes, puesto que su memoria ha sido borrada.
El problema está en la incorporación de elementos extraños a la tradición de la ciencia ficción, como los son los combates de artes marciales y las persecuciones de alta velocidad, que de la mano del director John Woo, cobran en la trama un peso exagerado, brindándonos un maridaje poco fluido y a ratos caricaturesco.
[b]Una tendencia que se veía venir[/b]
La verdad es que la tendencia en el género ya venía validando este tipo de ensamble, con películas como The Matrix y La guerra de las galaxias, pero en esta producción se derrama la gota que llena el vaso. Contribuye al pastiche la presencia del FBI, que a través de agentes buenos y malos, irrumpe en la trama cual caballería andante.
Ben Affleck se nota demasiado rígido, especialmente al comienzo, y no logra buena sintonía con Uma Thurman, que interpreta a la doctora Rachel Porter, su compañera de aventura.
Las artes marciales al parecer le acomodan a la rubia actriz después de su experiencia en Kill Bill; aquí, cambia la espada mágica por una llave francesa, que blande a diestra y siniestra, en coreográficas escenas donde abundan patadas, palos y puñetazos, al mejor estilo Hong Kong del director.
No obstante, hay que reconocerle un mérito a Woo, por cuanto logra resumir la historia de la humanidad en un solo plano: después de lidiar con la más sofisticada tecnología, protagonista y antagonista - homos sapiens al fin y al cabo- caen en la más abyecta versión de homicidio, al tratar de ahorcarse mutuamente. Recomendable para público poco exigente de calidad cinematográfica.
[b]Paycheck[/b]
Dirección: John Woo
Guión: Philip K. Dick, Dean Georgaris
Música: John Powell, James McKee Smith, John Ashton Thomas
Fotografía: Larry Blanford, Jeffrey L. Kimball
Intérpretes:
Ben Affleck
Aaron Eckhart
Uma Thurman
Paul Giamatti
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz