El público, la danza

Fue desconcertante no sólo para los organizadores, imagino que además de a quien suscribe, por supuesto a los artistas, la poca asistencia de público, por alguna desconocida razón, a la recientemente realizada 8va. Gala de Estrellas de la Danza.
La segunda noche -cuando asistí-, el Teatro Nacional estaría a lo más a un 60%, y después del excelente show de los niños de Yo también puedo, llegó la danza con Gatti y Adrianys (aún son memoria con su Corsariode hace unos cinco años). En Bajadere y Nothing, siempre seguros, con limpieza técnica y personajes bien perfilados.
Cantata tuvo en Folrian Lochner y Garazi Pérez, las mejores puntas de la noche. Lo mismo en "2become3", donde demostraron mucha plasticidad en los movimientos, alguno de ellos novedosos. Y junto a esta creatividad un sincronismo y una profundidad en los personajes, poco comunes.
La "Intimate distance" regaló movimientos ágiles y precisos como autómatas. Muy aplaudidos Anna Merkulova y Jon Vallejo, que como en "Romeo y Julieta" lograron buenos momentos.
El Jazz muy excéntrico y aplaudido dio paso al rumano Dino Tamazlacaru, muy desconcentrado en "Gopak" una brevísima danza eslava, donde no logró el grado de inclinación necesaria en las volteretas y casi cae.
Tras un intermedio, el gerente de Air France, Didier Arnaud, dio a conocer el boleto rifado con un pasaje a París.
El rumano bailó una canción demasiado ilustrada, como si fuera pantomima.
"Old man and me", por Vladimir Malakov y Elisa Carrillo, fue sencillamente decepcionante. Malakov no es Alicia Alonso, que puede ser aplaudida sólo por gestos en escena.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones