El peeling que te toca
Si tu piel está extremadamente sucia, manchada o con acné, puedes recurrir al peeling. Pero debes saber qué productos te van a aplicar y cuál va a ser la intensidad para evitar posibles efectos
Es una palabra anglosajona pero aceptada a nivel mundial, peeling, proviene del verbo to peel que significa pelar, y sería traducido en algo así como peladura. Se utiliza para definir "el tratamiento embellecedor que remueve las células muertas y las manchas superficiales de la piel", comenta Nelvin Cruz Fabre, esteticista del Yamelis Arnemann, Centro de Maquillaje&Peluquería. De lo que se trata es de aplicar diferentes productos sobre la piel para remover diferentes capas de la epidermis y lograr una regeneración de la piel.
Su uso está recomendado en casi todo tipo de pieles: grasas, secas, seborreicas, envejecidas y con problemas de melasma o manchas oscuras. Es un buen método para lucir una piel sana, libre de impurezas y luminosa.
Las personas que no pueden aplicárselo, explica Nelvin Cruz, son aquellas que sufren de diabetes o tienen algún problema en la piel, sea éste una dermatitis, psoriasis, rosáceas o alguna herida.
Cómo elegir
El peeling puede ser químico o físico, el primero es con productos que actúan sobre la piel y el segundo implica frotación. En ambos casos se subdividen en superficiales, medios y profundos según las capas de la piel que se quieran quitar.
Debes tener en cuenta que en función del agente utilizado los resultados serán diferentes, desde el aumento del colágeno, la despigmentación de manchas o un control del acné.
Si no es usado adecuadamente, "puede provocar un desorden epidérmico como laceraciones, eritema y enrojecimiento".
Los agentes que normalmente se usan son el ácido lásctico mandálico y glicólico, resorcina y partículas de aprico palutileno entre otros.
El uso de sustancias o productos cada vez más avanzados y con efectos más renovadores, hace de este tratamiento una elección cada día más común entre aquellos que quieren lucir más jóvenes y sanos.
Después del tratamiento la higiene es imprescindible, como lo es la protección solar y evitar una exposición directa al sol. Normalmente, el especialista te recomendará qué tipo de cremas debes usar y cuando deberás hacértelo de nuevo.
Su periodicidad depende de la condición de la piel, pero mínimo debe haber un lapso de 8 días entre uno y otro.
Además de en la cara se puede usar en otras partes del cuerpo, como los codos, rodillas, espalda y glúteos, entre otras.
¿Cuál?
Superficial: la especialista menciona los Gommage que contribuyen a eliminar las células muertas que no dejan respirar a la piel. Se aplica con movimientos suaves sobre la zona a tratar y no se suele apreciar desprendimiento de la piel. Cierra los poros, atenúa las cicatrices originadas por el acné y las arrugas finas. Te dejará la piel sana y te la prepara para cualquier tratamiento complementario.
Medio: para el envejecimiento por efecto del sol, actúa sobre las arrugas finas y medias, y las manchas más llamativas. Nelvin cita los alfahidróxidos. En este caso sí se produce una descamación de la piel.
Profundo: la microdermohibrasión y el láser. Usado para arrugas más profundas y los melasmas más oscuros. Si es muy profundo hay que recurrir a la anestesia y la recuperación es más larga, la piel se cae incluso por etapas.
Su uso está recomendado en casi todo tipo de pieles: grasas, secas, seborreicas, envejecidas y con problemas de melasma o manchas oscuras. Es un buen método para lucir una piel sana, libre de impurezas y luminosa.
Las personas que no pueden aplicárselo, explica Nelvin Cruz, son aquellas que sufren de diabetes o tienen algún problema en la piel, sea éste una dermatitis, psoriasis, rosáceas o alguna herida.
Cómo elegir
El peeling puede ser químico o físico, el primero es con productos que actúan sobre la piel y el segundo implica frotación. En ambos casos se subdividen en superficiales, medios y profundos según las capas de la piel que se quieran quitar.
Debes tener en cuenta que en función del agente utilizado los resultados serán diferentes, desde el aumento del colágeno, la despigmentación de manchas o un control del acné.
Si no es usado adecuadamente, "puede provocar un desorden epidérmico como laceraciones, eritema y enrojecimiento".
Los agentes que normalmente se usan son el ácido lásctico mandálico y glicólico, resorcina y partículas de aprico palutileno entre otros.
El uso de sustancias o productos cada vez más avanzados y con efectos más renovadores, hace de este tratamiento una elección cada día más común entre aquellos que quieren lucir más jóvenes y sanos.
Después del tratamiento la higiene es imprescindible, como lo es la protección solar y evitar una exposición directa al sol. Normalmente, el especialista te recomendará qué tipo de cremas debes usar y cuando deberás hacértelo de nuevo.
Su periodicidad depende de la condición de la piel, pero mínimo debe haber un lapso de 8 días entre uno y otro.
Además de en la cara se puede usar en otras partes del cuerpo, como los codos, rodillas, espalda y glúteos, entre otras.
¿Cuál?
Superficial: la especialista menciona los Gommage que contribuyen a eliminar las células muertas que no dejan respirar a la piel. Se aplica con movimientos suaves sobre la zona a tratar y no se suele apreciar desprendimiento de la piel. Cierra los poros, atenúa las cicatrices originadas por el acné y las arrugas finas. Te dejará la piel sana y te la prepara para cualquier tratamiento complementario.
Medio: para el envejecimiento por efecto del sol, actúa sobre las arrugas finas y medias, y las manchas más llamativas. Nelvin cita los alfahidróxidos. En este caso sí se produce una descamación de la piel.
Profundo: la microdermohibrasión y el láser. Usado para arrugas más profundas y los melasmas más oscuros. Si es muy profundo hay que recurrir a la anestesia y la recuperación es más larga, la piel se cae incluso por etapas.
Diario Libre
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