"El son es lo más sublime para el alma divertir"
Tres días de son en el Centro Cultural de España corroboran el verso de Ignacio Piñeiro
Santo Domingo. Cuco Valoy tiene un enorme parecido con Mahatma Gandhi. Un Gandhi negro que suda a mares mientras sonea, allá arriba, en la tarima del Centro Cultural de España.
"Sonear, lo que se llama sonear, sonea mejor que nadie aquí", dice de él Martha Almonte, una mulata musculosa, de ojos de fuego y verbo revolucionario. Los especialistas dicen que es le mejor sonero dominicano y eso lo demostró el viernes pasado.
Nacido en 1937, creció escuchando la música de Miguel Matamoros, que es su paradigma. "Me gustaba jugar el béisbol, yo era buen jugador, pero en aquella época eso era imposible porque no había béisbol organizado ni nada; además, había que ser militar y a mi nunca me ha gustado aquel régimen que teníamos, y gracias que tuve dos caminos para escoger, el deporte o la música, finalmente me decidí por la música", dijo a Diario Libre.
Además de la música de Matamoros reconoce que Los Compadres (Lorenzo Hierrezuelo y Compay Segundo) fueron los que "se convirtieron en la fiebre de la música de República Dominicana a finales de los años cincuenta".
Para el sonero "la música del son en la República Dominicana entera era la música por excelencia en todas las clases sociales. Aquí llegó primero la música de Matamoros, pero después llegaron Los Compadres. Recuerdo aquella canción que decía "jardín hermoso/ recuerdo de un pasado..." que fue la canción que los introdujo aquí. Después vino el Sexteto Habanero, una música grabada mucho antes de Los Compadres, y por tradición nuestro país siempre ha sido sonero", subrayó.
Preguntado acerca de cuál de todos es el que más ha influido en su manera de asumir el son, no duda un instante: "Los Compadres, definitivamente".
Cuco Valoy tiene a su haber "alrededor de trescientas composiciones", muchas de ellas eran coreadas a gritos por sus seguidores en las primeras filas de un compacto público llegado lo mismo de San Carlos y Villa Juana que de Piantini y El Millón.
Los himnos de Cuco
"De esas trescientas la que más ha pegado es el himno Juliana", afirma y canta el coro, que le dio la vuelta al mundo hispano con el video clip junto a Son By Four.
Sin embargo, "Las páginas gloriosas" de su autoría son una especie de himno de la Revolución del 65. "La escribí en un papel en medio de la revolución; la gente la sigue pidiendo, se sienten muy identificados con ella", dijo.
El público coreó, pidió sus canciones de la década oscura, cuando estaba prohibido decir algunas cosas "La canción 'Criminal' no fue hecha para una mujer, esa canción en realidad tiene contenido político y tiene que ver con lo que se vivía en este país", dice Martha Almonte.
César Namnum y Fernando Echevarrría habían entregado al maestro un reconocimiento a las 9:30 de la noche. El concierto había arrancado media hora antes con "El hombre misterioso".
Después fueron "Lágrimas negras"; "El que siembra su maíz", "Lunar"; "El bardo"; "Juliana"; "Corazón de acero"; "Bomba carambomba": "El huérfano" y otra vez "Juliana" completaron la noche que se deshacía en pasillos, sudor y clave bien tocada.
"Ya me puedo morir en paz después de esto", había dicho al público Cuco Valoy. La noche colonial, muy colonial, le respondió: "nadie se va a morir, menos ahora..."
Soneros
La primera noche, el jueves, subieron a escena el Grupo Maniel y -de sorpresa- Cuco Valoy con Adalgisa Pantaleón. El viernes la noche perteneció por entero a Cuco Valoy y Los Ahijados y el sábado fueron La Familia André y Fernando Echevarría los protagonistas absolutos
"Sonear, lo que se llama sonear, sonea mejor que nadie aquí", dice de él Martha Almonte, una mulata musculosa, de ojos de fuego y verbo revolucionario. Los especialistas dicen que es le mejor sonero dominicano y eso lo demostró el viernes pasado.
Nacido en 1937, creció escuchando la música de Miguel Matamoros, que es su paradigma. "Me gustaba jugar el béisbol, yo era buen jugador, pero en aquella época eso era imposible porque no había béisbol organizado ni nada; además, había que ser militar y a mi nunca me ha gustado aquel régimen que teníamos, y gracias que tuve dos caminos para escoger, el deporte o la música, finalmente me decidí por la música", dijo a Diario Libre.
Además de la música de Matamoros reconoce que Los Compadres (Lorenzo Hierrezuelo y Compay Segundo) fueron los que "se convirtieron en la fiebre de la música de República Dominicana a finales de los años cincuenta".
Para el sonero "la música del son en la República Dominicana entera era la música por excelencia en todas las clases sociales. Aquí llegó primero la música de Matamoros, pero después llegaron Los Compadres. Recuerdo aquella canción que decía "jardín hermoso/ recuerdo de un pasado..." que fue la canción que los introdujo aquí. Después vino el Sexteto Habanero, una música grabada mucho antes de Los Compadres, y por tradición nuestro país siempre ha sido sonero", subrayó.
Preguntado acerca de cuál de todos es el que más ha influido en su manera de asumir el son, no duda un instante: "Los Compadres, definitivamente".
Cuco Valoy tiene a su haber "alrededor de trescientas composiciones", muchas de ellas eran coreadas a gritos por sus seguidores en las primeras filas de un compacto público llegado lo mismo de San Carlos y Villa Juana que de Piantini y El Millón.
Los himnos de Cuco
"De esas trescientas la que más ha pegado es el himno Juliana", afirma y canta el coro, que le dio la vuelta al mundo hispano con el video clip junto a Son By Four.
Sin embargo, "Las páginas gloriosas" de su autoría son una especie de himno de la Revolución del 65. "La escribí en un papel en medio de la revolución; la gente la sigue pidiendo, se sienten muy identificados con ella", dijo.
El público coreó, pidió sus canciones de la década oscura, cuando estaba prohibido decir algunas cosas "La canción 'Criminal' no fue hecha para una mujer, esa canción en realidad tiene contenido político y tiene que ver con lo que se vivía en este país", dice Martha Almonte.
César Namnum y Fernando Echevarrría habían entregado al maestro un reconocimiento a las 9:30 de la noche. El concierto había arrancado media hora antes con "El hombre misterioso".
Después fueron "Lágrimas negras"; "El que siembra su maíz", "Lunar"; "El bardo"; "Juliana"; "Corazón de acero"; "Bomba carambomba": "El huérfano" y otra vez "Juliana" completaron la noche que se deshacía en pasillos, sudor y clave bien tocada.
"Ya me puedo morir en paz después de esto", había dicho al público Cuco Valoy. La noche colonial, muy colonial, le respondió: "nadie se va a morir, menos ahora..."
Soneros
La primera noche, el jueves, subieron a escena el Grupo Maniel y -de sorpresa- Cuco Valoy con Adalgisa Pantaleón. El viernes la noche perteneció por entero a Cuco Valoy y Los Ahijados y el sábado fueron La Familia André y Fernando Echevarría los protagonistas absolutos
Alfonso Quiñones

Alfonso Quiñones