EÑE
| 08 AGO 2017, 12:00 AM

Como una longaniza


20170808 https://www.diariolibre.com

Hoy esta académica de la lengua va a escribir sobre la humilde longaniza. Algunos opinarán que el tema no hace más que confirmar que los académicos ya no son lo que eran. Hay opiniones para todos los gustos y el mío y el de esta Eñe se encaminan hacia la longaniza, por poco académico que resulte. Al fin y al cabo, de una palabra se trata, y muy antigua en español, si hacemos caso de lo que nos dicen los textos, que ya la documentan en 1240. Acarrea la pobre longaniza no muy buena fama desde entonces, no por su sabor, sino por sus consecuencias para la salud, como ya se nos advierte en un tratado anónimo de medicina por allá por 1381. Su nombre procede del latín vulgar lucanicia y mi admirado Covarrubias nos explica que procede de la región italiana de Lucania.

¿Cómo llegamos de aquella lucanicia a esta longaniza? Por corrupción; no se asusten, de la palabra, no de la longaniza. Por etimología popular, si lo prefieren. Su forma hizo que la gente la relacionara con el adjetivo longo ‘largo’, y el resto es historia de la lengua. Nos recuerda Covarrubias el proverbio más días hay que longaniza que, según él, «da a entender cómo se ha de compartir la hacienda, y el gasto del año, porque no nos venga a faltar antes de cumplirse».

Por estas tierras las seguimos comiendo, y que no falten, y seguimos midiendo el tiempo en cantidad de longanizas, pero también hemos aplicado nuestra creatividad metafórica y le llamamos así a cualquier escrito que consideramos excesivamente largo, especialmente si se trata de una cuenta o de una factura, que esas nunca faltan. Si hay que decirle a alguien cuatro verdades, lo rellenamos como a una longaniza y nos quedamos tan a gusto.

@Letra_zeta

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