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Esmeralda González de Contreras: "Sólo hay que tener la suerte de dar con el médico calificado"

Un año padeciendo fuertes dolores de espalda y de su pierna derecha llevaron a Esmeralda a ir de un especialista a otro sin ver mejoría.

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Esmeralda González de Contreras: Sólo hay que tener la suerte de dar con el médico calificado
Esmeralda González de Contreras
Esmeralda González es la segunda de seis hermanos. Oriunda de la ciudad de Santiago, tuvo una infancia normal. Era muy inquieta y practicaba alguno que otro deporte. Hoy, a sus 44 años, trabaja en el Programa de Medicinas Esenciales (Promese), casada desde hace 25, tiene dos hijos y hace menos de tres meses tuvo que ser intervenida quirúrgicamente para el reemplazo total de su cadera. Su calidad de vida, sin embargo, lejos de empeorar, se ha visto favorecida.

¿Cómo empezó todo?

Hace aproximadamente un año comencé a sentir molestias en mi espalda y en la pierna derecha, sentía como si ésta se fuera a desencajar. Visité un traumatólogo, me indicó unas placas y me mandó tomar antiinflamatorios, pero no me decía exactamente qué me provocaba el dolor. Al no ver mejoría visité luego un reumatólogo. El proceso se repitió exactamente igual: placas, antiinflamatorios y, lo mismo.

Decidí ir a la ciudad de Santiago, buscando una tercera opinión y esperanzada en encontrar solución a mi problema porque ya tenía el estómago destrozado de tantos antiinflamatorios que tuve que tomar y las molestias seguían.

¿Lo conseguiste?

Para nada.

¿Y entonces?

Un día cambiando los canales de la televisión me detuve en una entrevista que le hacían a un médico. Era el doctor Luis Alcántara Abréu, cirujano ortopeda, especializado en prótesis. Me gustó la entrevista y decidí recopilar todo mi expediente médico. Lo contacté hice una cita.

¿Qué te diagnosticó?

Fue muy preciso. Me diagnosticó una coartrosis severa. Algo congénito. Se trata de una deformación de los huesos que se van aplastando hasta dificultarte el movimiento de las articulaciones y llegar a atrofiarte por completo porque te impide la movilización. Yo llegué al punto que no podía ni doblar la pierna.

¿Qué te sugirió?

Una cirugía para reemplazar mi cadera por una prótesis.

¿Lo pensaste?

Mucho porque recordé hace diez años que una tía mía, de 60 años de edad, fue sometida a ese mismo tipo de cirugía y falleció. Luego, haciendo un repaso mental, llegué a la conclusión de que efectivamente se trata de algo congénito que lo heredo por parte de mi padre. Algunos tíos lo han padecido.

¿La cirugía entonces la descartaste en principio?

No podía descartarla porque estaba muy afectada. El doctor me inspiró confianza desde que lo ví en la televisión y, confiada en Dios primero, me puse en sus manos.

¿Cómo fue la cirugía?

Implica sus riesgos.

¿Cómo te sientes?

Excelente. Pasado los primeros quince días, cuando tuve que guardar reposo, comencé a hacer mi vida enteramente normal. Hago todo lo que hace cualquier persona. Incluso cuando me dieron de alta, a los cuatro días, subí los tres pisos necesarios para llegar a mi apartamento. Lo hice auxiliada pero con mis propios pies.

¿Alguna indicación especial?

En lo absoluto. Puedo hacer lo que quiera, incluso ejercitarme.

¿Es costosa la cirugía?

Afortunadamente sólo tuve que comprar la prótesis, RD$87,000.00, y las 56 grapas (RD$1,300.00) que sirvieron para coserme la herida. Todo lo demás lo cubrió el seguro.

¿Qué has sacado de tu experiencia?

Te diré que antes de someterme a la cirugía envié todo a Estados Unidos adonde otro galeno para que evaluara la opinión del doctor Alcántara y allá me dijeron que estaba todo en orden y que su diagnóstico era correcto. Yo estoy muy satisfecha, olvidando los dos anteriores especialistas que no dieron con mi problema, puedo asegurar que en nuestro país las condiciones están dadas para tratar cualquier condición de salud por muy delicada que sea. Sólo hay que tener la suerte de dar con el médico calificado.