Fernando Varela tiene la llave de emociones

  • Su muestra "La palabra callada" fue inaugurada el martes, y la expone el MAM hasta fines de julio
Fernando Varela. Natalia DE LA MAZA
Santo Domingo. Un calor infernal reinaba en el Museo de Arte Moderno la noche de la inauguración de una de las más enigmáticas propuestas visuales de los últimos tiempos, protagonizada por un uruguayo aplatanado: Fernando Varela.

Formado como artista en República Dominicana, donde está radicado desde hace 30 años, Varela inquieta, juega, interroga al observador y lo pone a participar con esas 'sopas de letras' -diría alguien que no comprenda el sentido de lo que quiere expresar- en una propuesta arriesgada que ha titulado "La palabra callada".

El título de la exposición parece un homenaje a Elías Canetti, el búlgaro inglés que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1981 y que este 25 de julio cumpliría cien años. Y tiene que ver con el universo borgiano y hasta con ciertas zonas del lirismo de Ezra Pound.

La muestra de Varela incluye obras sobre papel y sobre lienzos en formatos pequeños, medianos y grandes, así como formas volumétricas que él mismo se niega a llamarles esculturas. Una colección para la que tuvo que gastar tiempo y esfuerzo, mucho esfuerzo. Eso de grabar cada letra o signo en cualquiera de los soportes utilizados, hasta sacarle casi un grito al material, es bien trabajoso.

Sin embargo, lo más interesante de la muestra -que hay que volver a visitar en mejores condiciones lumínicas y de aire ambiental- tal vez no sea lo que se ve, sino el significado de lo que nos intenta participar Varela, la poïesis que subyace en cada una de las obras los distintos significados.

Una de las obras reproduce en 24 piezas de pequeño formato las letras del abecedario en una intensidad cromática que va in crescendo; otra representa un dado de mediano tamaño en aluminio y bronce con letras impresas en su superficie; otra aún es un enorme lienzo en un ocre oscuro que parece un himno al abstracto. Toda la exposición se mueve en un compromiso cromático con los colores pasteles y -¡qué raro!- ausenta al azul cobalto, su color preferido.

Lo que no quiere decir Fernando Varela, lo que prefiere callar es la palabra intuida donde quizás podemos encontrarnos todos.

La seria profundidad de su propuesta es, cuando menos, un derrotero espiritual de un mundo que nos espera más allá de las letras, de las palabras, de las frases, de las voces. Su minimalismo nos introduce en ciertos secretos que en verdad son vericuetos de un laberinto que parece emerger en lo que muchos llaman trascendencia y que no es más que una permanencia temporal en otros ciclos de la realidad.

Con "La palabra callada", Fernando Varela eleva el tono de la vida artística dominicana.

Actividades

Visitas guiadas

Martes y jueves hasta el 27 de julio.

Taller con el artista.

"La expresión de lo mínimo" miércoles 29 y jueves 30 de junio, de 9:00 de la mañana a 1:00 de la tarde.

Puesta en circulación del catálogo.

Conferencia sobre la exposición y presentación de la edición gráfica limitada de dos obras, el jueves 7 de julio, a las 7:00 de la noche.
20050618 http://www.diariolibre.com

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