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Francisco Domínguez Brito, Procurador General de la República

Quisquilloso, suspicaz y meticuloso en el manejo de expedientes, recursos y distribución de trabajo, el Procurador General de la República más joven lleva a su paso la segunda gestión exitosa en el

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Francisco Domínguez Brito, Procurador General de la República
"Somos dos países en uno, con realidades opuestas: el de la Churchill, la Lincoln, o barrio de clase media, como puede ser Honduras o cualquier otro barrio de la Capital, y otras zonas muy deprimidas en el interior del país, donde la situación es
Llega a su despacho antes de las 7:30 de la mañana y se marcha sobre las 8:00 de la noche. Así es un día a día agitado, al frente de los más mínimos detalles. De los principales problemas sociales, sus metas en el cargo y su futuro político, Domínguez Brito habló ampliamente mujer única.

¿Cuál es su visión de los problemas del país?

Creo que mucho de los problemas sociales y económicos que pueda vivir el país se deben en gran medida a la educación. Siempre he sido partidario de que la política que vayamos a seguir como nación, sin importar partidos políticos, debe dar prioridad en términos de la inversión, al sistema educativo, por encima de cualquier otras áreas, porque de una manera u otra la educación contribuye también a la salud, al empleo, al desarrollo, incluso de las áreas de servicios, como el turismo. La vivienda sigue como segundo elemento básico en el futuro desarrollo del país.

¿Y de la situación de la niñez y adolescencia?

El país vive en dos velocidades, y eso es lo más preocupante. Las diferencias sociales, las distancias entre una familia y otra son muy grandes. Hay una clase media y una clase alta que, aunque con muchas dificultades, envía a los muchachos a la escuela, los padres están atentos a su futuro, desde una tarea hasta su crecimiento y desarrollo, procuran que vayan a la universidad y hacen todos los esfuerzos para lograrlo. Por otro lado te encuentras sectores muy vulnerables, muy olvidados, un analfabetismo funcional. En una escuela pública, un maestro que da una o dos hora de clase en la mañana, padres que dejan los niños abandonados en las calles, sin la más mínima atención.

¿Qué le indigna y sensibiliza?

Me sensibiliza la situación de los menores en conflicto con la ley. Hemos peleado mucho, hemos hecho muchos esfuerzos, pero no siento la satisfacción de haber logrado el objetivo deseado. Por ejemplo, en el centro de conflicto con la ley ubicado en Najayo se han contratado cinco profesores, nuevo personal, se ha cambiado la dotación e invertido totalmente la planta física, pero no estoy satisfecho todavía.

¿Cómo se están manejando estos casos?

Entramos a modalidades diferentes de reclasificación por comportamiento, como un mecanismo de evitar que si hay 50 presos con los que se pueden lograr los mejores resultados, estén junto a 20 que tienen un comportamiento terrible. Me preocupa mucho esa niñez que está en conflicto con la ley. Es muy complejo lo que viven niños de 15 años o 16 años que parecen verdaderamente adultos, pero hay otros que no, que se equivocaron con algo y quedaron atrapados en el sistema, que es agresivo. Por eso muchachos que son muy duros, que llenan de insensibilidad a empleados que dos o tres meses después de tratarlos se cansan porque creen que con ellos no hay nada que hacer. Es un círculo vicioso; hay que sacar de abajo para modificarlo.

¿Hay perspectivas de cambio?

El 2006 es un año de grandes expectativas para ese sector. Habrá un centro nuevo en Santo Domingo, precisamente en Haras Nacionales, y otro en Santiago. Ya hay una licitación pública, y en el mes de febrero inician los trabajos. Además, se acaba de reparar nuevamente el de La Vega, afectado por incendios y daños ocasionados por los mismos muchachos y pensamos hacer uno en San Francisco de Macorís o alquilar una casa. La idea es que acojan pequeños grupos de 20 ó 25 menores en las provincias o en cada Departamento Judicial, porque mientras menos muchachos, podemos darle mayor seguimiento, educación, formación, para ver qué podemos sacar de ellos.

¿Qué le preocupa?

La impunidad. Cómo una serie de valores se tratan con relatividad. Todos tenemos virtudes y defectos, pero una cosa es tener virtudes y defectos, como todo ser humano y otra cosa muy diferente es la relatividad con que hemos llegado al extremo de verlos. Las clases política, empresarial, los hacedores de opinión pública en los medios de comunicación, vamos entrando a un proceso que ven como normales cosas que no lo son. Cuando el Congreso, toma una serie de decisiones al margen de los intereses nacionales; cuando encuentras discusiones de las clases política y empresarial que no son fruto de un plan de acción a largo plazo, sino respuestas a situaciones coyunturales, la situación es preocupante.

¿Cuál es su ideal de sociedad?

La del trabajo, en la que la gente se levante y trabaje duro. De ahí saldrá todo.

¿Cómo vislumbra el funcionario, abogado y ciudadano su porvenir?

Trato de vivir cada momento con mucha intensidad. Tengo un año y varios meses en la Procuraduría y confieso que ha sido un trabajo de mucha intensidad, son muchos frentes abiertos, un plan estratégico que se fue definiendo y poco a poco lo vamos logrando, tenemos objetivos claros, de los que no me salgo. No estamos improvisando.

Entre presión y problemas, ¿cuál denominador elegiría?

Yo, ni presión, ni problema, yo diría pasión y vocación. A mi me gusta mi trabajo y lo realizo con entusiasmo.

¿El Procurador recibe mucha presión?

Por lo menos en mi caso, siempre digo que un problema mata a otro, en el sentido de que no lo retienes. Normalmente lo que te causa mucho estrés es tener un problema sin resolver, dando vueltas durante cinco días en la cabeza. Aquí tu tienes cientos de problemas y tienes que resolverlos inmediatamente.

¿Los casos difíciles, preocupan a su familia?

Uno no se expone tanto; tampoco vive con ese temor. Los hijos son pequeños y andamos normalmente juntos. Tampoco creo en tanto aparataje. Tenemos una vida normal, aunque siempre hay que tener una dosis de prudencia.

¿Cómo se enfrenta una delincuencia tecnificada?

La lucha contra el crimen se ha ido delimitando a través del Plan de Seguridad Democrática que el Presidente de la República presentó. Ahí se establece cuáles son los lineamientos. Nosotros tendremos éxitos en la lucha contra el crimen si le damos seguimiento a los lineamientos ahí planteados. Es un plan de tres años, al menos. La única posibilidad de éxito en cualquier proyecto o empresa, es la definición de hacia dónde quieres ir, hacia dónde va a dirigir las acciones. Barrio Seguro, en Capotillo y el proceso de reforma dentro de la Policía han ido caminando, sin embargo, hay que acelerar aún más, e ir llevando a cabo todo lo referente a la persecución y la prevención, que son los ejes sobre los cuales descansa el plan.

Ha recibido las famosas llamadas y tarjetas de personas que tratan de resolver sus casos?

Hay dos tipos de llamadas o solicitudes: las normales, que pueden ser de partidos políticos de gobierno o de oposición, dirigentes empresariales, comunitarios, religiosos, que quieren un espacio para comunicar una inquietud y tu evalúas si se puede o no. Creo que en la independencia funcional, uno no puede ser un ogro ni negarse a discutir los problemas con todo el mundo; la decisión debe ser la que uno entienda más apegada a lo que debe ser. Ahora, hay otros tipos de llamadas que son imposiciones. Esa no se da. No estoy acostumbrado a actuar con lisonjas o estar de tumba polvo. El Presidente de la República ha sido uno de los que más respeto ha tenido por el sistema de Justicia y, en consecuencia, por la institucionalidad del país, por lo que respeta cada uno de los procesos.