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General Mariela Bobadilla

Ama la mística de las iglesias y los cuarteles, y como no nació para ser monja decidió entrar a la Guardia, según confiesa.

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General Mariela Bobadilla
Llegó como asimilada porque en los 70 a las mujeres no les permitían tener rangos. Luego, fue la primera capitana de las Fuerzas Armadas. Ahora, es generala y directora académica del Hospital Central.

Mariela Bobadilla tiene ideas que de seguro todavía dejan boquiabierto a más de un general –o civil– conservador, aunque otras, tal vez ofendan a los más liberales.

¿Por qué una médica se hace militar?

Cuando ingresé a las Fuerzas Armadas era estudiante de medicina. Soy amante de la disciplina, del orden y, básicamente, de la mística. Entiendo que todas las cosas tienen que tener mística y hay dos instituciones básicas que la tienen, la Iglesia y las Fuerzas Armadas y yo no nací para ser monja.

Había conocido los hospitales civiles y cuando fui al militar, vi que era un mundo aparte. Eso se amoldaba más a mí. Me cautivó el orden, el respeto, el comportamiento y decidí entrar a ese hospital.

¿Y la única forma de entrar en esa época era hacerse militar?

En esa época no había mujeres militares, yo entré como asimilada.

¿Cómo se convierte en militar?

En 1981, cuando era presidente Antonio Guzmán Fernández se crea el Cuerpo Médico Femenino e ingresan las primeras mujeres en calidad de oficiales. Ingresamos ocho. Yo tenía más tiempo en el hospital, dirigía un programa de educación y era especialista en reumatología. Ellas eran alumnas mías. Fui la primera Capitán.

¿Qué significó ser, formalmente, militar?

Implicó muchas cosas. Las Fuerzas Armadas no estaban preparadas para tener mujeres con rango de oficiales. Eso significó un gran reto, hubo muchos obstáculos. Se ponía en duda la capacidad de las mujeres y se cuestionó la creación de ese cuerpo.

¿Cómo era su relación con los compañeros?

Al principio se les dificultaba recibir órdenes de una mujer. A un sargento de la Policía le di una orden que no quería cumplir y llegó a decirle al subdirector del hospital que no recibía órdenes de mujeres.

¿A usted le exigieron más que a ellos?

Claro que sí. Yo tuve que ser más guardia que todos los guardias. Tenía que hacerlo muy bien, porque si hacía cualquier cosa incorrecta, iban a decir: es porque es una mujer.

¿Cómo lo tomó su familia?

Cuando ingresé como militar casi toda mi familia lo aceptó muy bien, pero tuve problemas con mi esposo, porque él no entendía eso y nos divorciamos.

¿No fue muy alto el precio?

Pienso que los precios se pagan, cuando tienes una meta. Mis hijos han sido muy consecuentes conmigo y me han acompañado. Sin ellos, yo no hubiera podido hacerlo.

Pero, sí, el precio es alto. Hay personas a las que les toca romper esquemas.

Quizás me estoy dando mucha importancia, no lo creo, pero entiendo que en ese momento histórico la permanencia de la mujer en las Fuerzas Armadas iba a depender mucho del papel que yo jugara.

Tampoco creo que un compañero te deba cortar las alas, yo entiendo que un compañero quiere apoyarte, animarte, ayudarte y si te equivocas, "pasarte la mano".

A los militares siempre se les ha asociado a la represión, pero sobre todo en esa época. Tal vez por eso para algunos lucía tan poco femenina esa forma poder…

Definitivamente que sí. Una mujer que ingresara a las Fuerzas Armadas era mal vista. Hasta una mujer que jugara softbol en un país como éste era vista como poco femenina. Te calificaban de "marimacho".

¿Cuál es, a su juicio, el papel de las Fuerzas Armadas?

El papel de las Fuerzas Armadas es defender la integridad nacional, el papel de la Policía es defender el orden. Cuando las cosas se salen de control tú recurres a las Fuerzas Armadas. En las dictaduras las Fuerzas Armadas cumplieron un papel histórico porque eran obedientes al poder civil y recibían órdenes.

Ahora han ido desarrollándose a otro nivel. Nosotros formamos médicos especialistas y el 80% son civiles. El jefe de residentes es un civil.

Hay quién dice que en estos tiempos muchos países podrían prescindir de sus Fuerzas Armadas…

Yo entiendo que las Fuerzas Armadas tienen un papel que jugar. Costa Rica ha podido prescindir de sus Fuerzas Armadas. Desgraciadamente un país como el nuestro necesita de una institución que le dé cierta seguridad.

Hay una gran parte de la población que le tiene gran confianza, porque a pesar de los posibles defectos, tienen una mística. Su papel es ser obediente al sistema democrático, defender la dominicanidad. ¿Qué crees que pasaría aquí si no existieran unas Fuerzas Armadas?

¿Qué cree usted?

¿Tú crees que nosotros, sin Fuerzas Armadas, podemos tener un orden, defender una territorialidad?

¿Alguno de sus hijos decidió ser militar?

Mi hija mayor es médico militar. Yo tuve el placer de graduarla este año de médico internista y para mí, ese momento fue la culminación de mi vida. Ella le dio razón a todo esto. Es primer teniente médico del Ejército. Eso contestaba todas mis preguntas.

¿Ella no tuvo que enfrentar lo que usted enfrentó?

No, además me dio el privilegio de graduarla. Ahora las mujeres tienen oportunidades que yo no tuve, porque cuando a mí se me incluyó en el curso de Estado Mayor se me sacó y ahora ellas pueden hacerlo.

¿Por qué usted piensa que se tomó esa decisión?

Si las mujeres hacían ese curso, podían ser jefas de las Fuerzas Armadas. Muchos vieron peligro en eso.

¿Cuál ha sido el mayor aporte que hicieron las mujeres a las Fuerzas Armadas?

Las mujeres fueron elemento de cambio. El trato a la población cambió.

No es lo mismo cuando tú tienes hombres entre hombres que cuando tú tienes hombres y mujeres. Ayudaron a abrir y a humanizar las Fuerzas Armadas.

Se dice que por su propia naturaleza los militares y la iglesia son las instituciones más conservadores…

Todo lo que sigue un ideal se resiste al cambio, no solamente las Fuerzas Armadas o la Iglesia. Te puedo poner un ejemplo, el comunismo se resiste al cambio. Tuvo que cambiar porque se vino abajo. Lamentablemente, los seres humanos nos aferramos a ideas y somos intransigentes, pero con todo y eso las Fuerzas Armadas han ido cambiando paulatinamente, han tenido un proceso de reforma y apertura.

Profesional

Es general de brigada médico reumatóloga del Ejército Nacional. Se graduó de médico en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, con especialidad en reumatología en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, de Venezuela.
Dirige el programa académico del hospital Central de las Fuerzas Armadas.
Personal
Mariela Bobadilla tiene dos hijas, Susi Mariel, que es médica militar internista y María Consuelo Gobaira.
Tiene un hijo, Jorge Luis Gobaira. El lloró cuando la nombraron la primera mujer oficial.