Genes esquizofrénicos
¿Realidad o ilusión?La esquizofrenia provoca el descontrol de los pensamientos. Quien padece esta enfermedad no distingue lo real de lo ilusorio y puede tener episodios en los que describe

Nuestro código genético, que heredamos de nuestros padres y generaciones anteriores, no sólo lleva escrito el color de nuestros ojos, piel o cabellos o la envergadura de nuestra anatomía. En su letra pequeña también figuran las instrucciones que pueden determinar o favorecer que seamos esquizofrénicos, según se desprende de los estudios publicados en los últimos meses.
Más del 15 por ciento de los esquizofrénicos y más del 9 por ciento de los enfermos bipolares, dos males que afectan al 2 por ciento de la población mundial, sufren alteraciones en dos genes, según un trabajo de la Universidad de Valencia.
El doctor Rafael Tabarés Seisdedos, profesor de este centro y director de la investigación, ha asegurado que estos genes, LIS1 y PAFR, intervienen en los procesos de migración neuronal durante el desarrollo general de los mamíferos.
La esquizofrenia es un trastorno que se identifica con los delirios y las alucinaciones, pero en el que también se pueden encontrar alteraciones cognitivas y del estado de ánimo. En el trastorno bipolar, se alternan fases de humor abatido y desesperanza, con episodios de humor expansivo, grandioso o maníaco.
Los investigadores y médicos aún desconocen las causas y los mecanismos que originan estas dos enfermedades, aunque diferentes estudios familiares y genéticos demuestran la importancia de un componente hereditario.
DEL ADN A LA MENTE. La conexión entre esquizofrenia y trastorno bipolar también está presente en ciertas regiones, en el cromosoma humano 13, cuyo código genético o ADN ha sido retratado con precisión, por un equipo británico, en un trabajo publicado en la revista Nature.
En la misma línea, un trabajo de la Universidad de Texas Southwestern y del Hospital Infantil en Cincinnati, en EEUU, ha mostrado que los ratones con psicosis que huyen del contacto con sus hermanos pueden ofrecer información importante sobre varias enfermedades mentales, como la esquizofrenia.
Los ratones, que fueron modificados genéticamente, portaban mutaciones en dos genes y esto los volvió psicóticos. Las mutaciones son las mismas que se detectaron en una familia canadiense con historia de esquizofrenia e involucran a dos genes sobre los que se conoce poco, según los investigadores.
"Estos ratones mostraron ciertas deficiencias que son consistentes con la esquizofrenia", ha señalado el bioquímico Steven McKnight, jefe del estudio, en el cual se han identificado los posibles genes esquizofrénicos como NPAS1 y NPAS3.
En general, los ratones enjaulados suelen tener contacto entre sí y se huelen unos a otros, pero los que portaban la mutación genética no se mostraron sociables y comenzaron a correr salvajemente para evitar el contacto con sus hermanos.
Al examinar los cerebros de los ratones psicóticos, se hallaron concentraciones anormalmente bajas de una proteína llamada relina, importante para el desarrollo del cerebro durante la etapa embrionaria y después para las señales de las células cerebrales.
Otros estudios de personas esquizofrénicas muertas, también han hallado concentraciones bajas de relina en sus cerebros.
PESADILLA EN LA VIGILIA. "Quien padece esquizofrenia no distingue lo real de lo ilusorio. Oye voces y ve imágenes que no existen. Es como tener un sueño estando despierto, y a menudo ese sueño es una pesadilla", señala a EFE-Reportajes el psicólogo clínico Andérs Gento Rubio.
Pero no se trata de un callejón sin salidas: la disociación de la conciencia, que afecta a entre una y dos de cada cien personas, es una dolencia que tiene muy buenos tratamientos.
"Un diagnóstico precoz y una terapia adecuada con fármacos, psicoterapia, apoyo familiar y rehabilitación social logran que la mayoría de los afectados lleve una vida independiente y fecunda", señala el doctor Gento Rubio.
"Pero muchas personas pasan demasiado tiempo sin acudir al médico y recibir tratamiento, con lo que el problema se agrava, porque temen la discriminación", señala la doctora María Dolores Crespo, coordinadora del programa Esquizofrenia sin Rechazo, una iniciativa destinada a cambiar la percepción errónea de esta enfermedad en la sociedad.
"Pero contra lo que se cree -señala- no es sinónimo de personalidad dividida o personalidades múltiples, o el resultado de una mala crianza o de una debilidad personal, ni tampoco una causa de violencia, ya que los esquizofrénicos no cometen, en proporción, más actos violentos que el resto de la gente".
Una enfermedad crónica
La enfermedad se manifiesta generalmente al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta. En las primeras fases, la persona con esquizofrenia nota que va perdiendo la capacidad de relajarse, concentrarse o dormir.
Comienza a cerrarse a sus amigos, sufre en el trabajo o el colegio y puede descuidar su aspecto físico. Pueden tener uno o más episodios en los que hablan difícil de entender o describen percepciones raras.
La persona con esquizofrenia, que tiende a manifestarse con remisiones y recaídas, puede experimentar un marcado cambio en la personalidad, una sensación constante de que la vigilan y dificultades para controlar sus pensamientos.
Los afectados suelen responder de modo irracional, con enfado o miedo hacia sus seres queridos y transgredir las normas, por ejemplo desvistiéndose en público.
Con los años, la intensidad de los síntomas y la gravedad de la enfermedad disminuyen. Aunque la esquizofrenia puede seguir un curso crónico y debilitante, el deterioro no es inevitable. Cuanto antes se la detecte y trate, mejor es su evolución.
Aunque no se ha encontrado una cura para la enfermedad, la medicación permite controlar sus síntomas, evitar las recaídas y garantizar una buena calidad vida.
Más del 15 por ciento de los esquizofrénicos y más del 9 por ciento de los enfermos bipolares, dos males que afectan al 2 por ciento de la población mundial, sufren alteraciones en dos genes, según un trabajo de la Universidad de Valencia.
El doctor Rafael Tabarés Seisdedos, profesor de este centro y director de la investigación, ha asegurado que estos genes, LIS1 y PAFR, intervienen en los procesos de migración neuronal durante el desarrollo general de los mamíferos.
La esquizofrenia es un trastorno que se identifica con los delirios y las alucinaciones, pero en el que también se pueden encontrar alteraciones cognitivas y del estado de ánimo. En el trastorno bipolar, se alternan fases de humor abatido y desesperanza, con episodios de humor expansivo, grandioso o maníaco.
Los investigadores y médicos aún desconocen las causas y los mecanismos que originan estas dos enfermedades, aunque diferentes estudios familiares y genéticos demuestran la importancia de un componente hereditario.
DEL ADN A LA MENTE. La conexión entre esquizofrenia y trastorno bipolar también está presente en ciertas regiones, en el cromosoma humano 13, cuyo código genético o ADN ha sido retratado con precisión, por un equipo británico, en un trabajo publicado en la revista Nature.
En la misma línea, un trabajo de la Universidad de Texas Southwestern y del Hospital Infantil en Cincinnati, en EEUU, ha mostrado que los ratones con psicosis que huyen del contacto con sus hermanos pueden ofrecer información importante sobre varias enfermedades mentales, como la esquizofrenia.
Los ratones, que fueron modificados genéticamente, portaban mutaciones en dos genes y esto los volvió psicóticos. Las mutaciones son las mismas que se detectaron en una familia canadiense con historia de esquizofrenia e involucran a dos genes sobre los que se conoce poco, según los investigadores.
"Estos ratones mostraron ciertas deficiencias que son consistentes con la esquizofrenia", ha señalado el bioquímico Steven McKnight, jefe del estudio, en el cual se han identificado los posibles genes esquizofrénicos como NPAS1 y NPAS3.
En general, los ratones enjaulados suelen tener contacto entre sí y se huelen unos a otros, pero los que portaban la mutación genética no se mostraron sociables y comenzaron a correr salvajemente para evitar el contacto con sus hermanos.
Al examinar los cerebros de los ratones psicóticos, se hallaron concentraciones anormalmente bajas de una proteína llamada relina, importante para el desarrollo del cerebro durante la etapa embrionaria y después para las señales de las células cerebrales.
Otros estudios de personas esquizofrénicas muertas, también han hallado concentraciones bajas de relina en sus cerebros.
PESADILLA EN LA VIGILIA. "Quien padece esquizofrenia no distingue lo real de lo ilusorio. Oye voces y ve imágenes que no existen. Es como tener un sueño estando despierto, y a menudo ese sueño es una pesadilla", señala a EFE-Reportajes el psicólogo clínico Andérs Gento Rubio.
Pero no se trata de un callejón sin salidas: la disociación de la conciencia, que afecta a entre una y dos de cada cien personas, es una dolencia que tiene muy buenos tratamientos.
"Un diagnóstico precoz y una terapia adecuada con fármacos, psicoterapia, apoyo familiar y rehabilitación social logran que la mayoría de los afectados lleve una vida independiente y fecunda", señala el doctor Gento Rubio.
"Pero muchas personas pasan demasiado tiempo sin acudir al médico y recibir tratamiento, con lo que el problema se agrava, porque temen la discriminación", señala la doctora María Dolores Crespo, coordinadora del programa Esquizofrenia sin Rechazo, una iniciativa destinada a cambiar la percepción errónea de esta enfermedad en la sociedad.
"Pero contra lo que se cree -señala- no es sinónimo de personalidad dividida o personalidades múltiples, o el resultado de una mala crianza o de una debilidad personal, ni tampoco una causa de violencia, ya que los esquizofrénicos no cometen, en proporción, más actos violentos que el resto de la gente".
Una enfermedad crónica
La enfermedad se manifiesta generalmente al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta. En las primeras fases, la persona con esquizofrenia nota que va perdiendo la capacidad de relajarse, concentrarse o dormir.
Comienza a cerrarse a sus amigos, sufre en el trabajo o el colegio y puede descuidar su aspecto físico. Pueden tener uno o más episodios en los que hablan difícil de entender o describen percepciones raras.
La persona con esquizofrenia, que tiende a manifestarse con remisiones y recaídas, puede experimentar un marcado cambio en la personalidad, una sensación constante de que la vigilan y dificultades para controlar sus pensamientos.
Los afectados suelen responder de modo irracional, con enfado o miedo hacia sus seres queridos y transgredir las normas, por ejemplo desvistiéndose en público.
Con los años, la intensidad de los síntomas y la gravedad de la enfermedad disminuyen. Aunque la esquizofrenia puede seguir un curso crónico y debilitante, el deterioro no es inevitable. Cuanto antes se la detecte y trate, mejor es su evolución.
Aunque no se ha encontrado una cura para la enfermedad, la medicación permite controlar sus síntomas, evitar las recaídas y garantizar una buena calidad vida.
Diario Libre
Diario Libre