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Hagamos un poco de historia

La introducción del hábito de fumar en todo el mundo se debe a rodrigo de jerez, que acompañó a colón en uno de sus viajes.

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Hagamos un poco de historia
Foto: Gettyimages.com
Cuando hablamos del puro, hablamos de historia. No sabemos con exactitud cuándo comenzó a cultivarse esta planta, sin embargo se estima que data de dos mil quinientos años antes de Cristo, en tierras de las Antillas mayores.

El viejo continente desconocía el tabaco, sus usos o derivados hasta que en 1493 los españoles lo esparcen por los puertos europeos de Cádiz, Sevilla y Moguer. Europa tuvo que esperar muchos años, desde que Colón viera a los nativos de las islas del Nuevo Mundo con unas hojas enrolladas y humeantes, para poder comercializar el producto.

Al final se le atribuye a un marino que acompañó a Cristobal Colón en su primer viaje a América, la introducción del hábito de fumar en España y de ahí al resto del mundo, su nombre era Rodrigo de Jerez. A esto, en la época, se le llamó el gran hallazgo del tabaco.

El uso del tabaco es tan antiguo que podemos asociarlo con el descubrimiento del fuego, ya que la combustión que éste genera provocaba el típico estado placentero del humo corriendo por el torrente sanguíneo. Esto hizo del fumar una necesidad que no tardó en convertirse en rito. Había nacido toda una cultura.

Los Mayas le daban al tabaco una connotación ritual-religiosa, se hacían ofrendas y sacrificios en adoración al dios Sol. También lo usaban con fines terapéuticos, ya que consideraban que los males eran provocados por espíritus malignos y éstos sólo podían ser expulsados por el humo del tabaco.

Es un cliché universal mencionar la pipa de la paz cuando de mediación se trata. Esta costumbre es parte de la historia del tabaco ya que la pipa era utilizada para fumar un tipo específico de hoja de tabaco de características muy amarga y con alto contenido de nicotina, la cual acostumbraban a fumar en eventos de conciliación entre familias y tribus.

En América del sur la hoja del tabaco era considerada como un suplemento dietético que se utilizaba en ocasiones especiales y en ceremonias de iniciación. Los Dioses adoraban las ofrendas en base a la hoja del tabaco y exigían que los brujos y curanderos de las tribus la usaran para entrar en el "trance divino" que los conectaba al otro mundo.

La tradición nos dice que el tabaco es un atributo de Dios, considerado su representación ante los mortales en la tierra. Sobre esta percepción de divinidad hay diferentes leyendas que nos dicen que las estrellas fugaces no son más que las cenizas de grandes puros fumados por los dioses y que las nubes son el humo de esos cigarros.

Mucho ha recorrido el tabaco en historias e innovaciones hasta nuestros días, esa simple tradición que llenaba la vida de tribus y pueblos del pasado ha seguido con el mismo impulso y crecimiento en la actualidad.

Los dioses nunca fueron tan certeros como cuando nos dijeron "Haced del tabaco fuente de vida y placer, al hacerlo honrarán la existencia de nuestra divinidad y la prosperidad no se apartará de ustedes".