José Morillo, el bailarín de “belly dance” que rompió todos los esquemas en DGT

Valentía y deseos de superación son las palabras que mejor pueden definir a José Morillo, el bailarín que ha roto esquema dedicándose a la danza del vientre, un baile exclusivo para las mujeres.

Con una historia personal de muchos sacrificios, el joven de 38 años contó que su sueño es poder arreglar la deteriorada casa de madera en la que vivía junto a su madre, fallecida en noviembre del 2020, en la que, según sus palabras “llueve adentro y escampa afuera”.

“Nosotros vivimos en una casita de madera que tiene calcoma, con el techo lleno de hoyitos”, se quejó.

Tímido, introvertido y con las secuelas emocionales de haber sufrido discriminación, con su participación en Dominicana’s Got Talent, Murillo ha querido romper estereotipos y demostrar que el arte no tiene género ni clase social. Los jurados valoraron su esfuerzo otorgándole el anhelado pase a la siguiente etapa del show.

“Yo crecí con mi madre, mi padre y mis hermanos, no tenemos ayuda de nadie. A veces me llaman para limpiar en casas, pero no me toman mucho en serio, me dan 300 pesos por un día, pero yo lo tomo, porque lo necesitamos. Mi padre trabaja en construcción, pero no está trabajando”, confesó avergonzado previo a su audición el espacio televisivo.

Su única meta en el concurso es darse a conocer y que lo contraten para obtener ingresos y ayudar a su mamá.

Al describir su acto para Diario libre señaló, “mi acto es belly dance, aquí le dicen danza del vientre”, dijo.

Continuó: “Me dicen que los hombres no bailan y sí, en República Dominicana hay tres hombres que bailan este ritmo”, admitió.

Aseguró que este baile le ayudó ha entender más la cultura árabe. “Cuando yo comencé en el belly dance me enseñaron lo básico, después me retiré, volví y lo práctico en casa. Con dedicación y esfuerzo se logra mucho”, reiteró.

Vida complicada

Dijo que ha sentido las burlas de las personas al verlo bailar, pero no deja que esto le afecte. “Estoy preparado para los ataques”, aseguró. “Sólo quiero lograr mis sueños”, reiteró.

Más sobre el belly dance

La danza del vientre, danza egipcia o correctamente llamada danza oriental, es la evolución escénica de diversas danzas antiguas tradicionales de Oriente Próximo, junto con otras del Norte de África y Grecia.

Es una danza muy elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos principalmente de pelvis. La evolución de esta danza es la moderna Danza oriental o raqs sharqi. El raqs sharqi incluye movimientos del folclore egipcio, danza occidental clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, pero sobre todo de la pelvis.

La danza oriental ha sido tradicionalmente folclórica, improvisada por una sola bailarina, aunque ahora pueden verse espectáculos con coreografía y varias bailarinas. Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera.

La atención se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros, así como con brazos serpenteantes. Los movimientos ondulatorios, rotativos, que por lo general son lentos simbolizan la tristeza; en cambio con los movimientos rápidos, golpes y vibraciones la bailarina expresa alegría.

Todos los movimientos de esta danza se relacionan con la naturaleza, por ejemplo, las plantas de los pies se apoyan bien sobre el suelo, lo cual simboliza la tierra, o también cuando la bailarina extiende sus brazos siempre forman una semi U y nunca están caídos, esto simboliza a las aves.

Hombres en el belly dance

A lo largo de la historia el género masculino ha bailado danzas orientales como saidi, dabke, derviche o las danza del golfo. En países como Turquía, los hombres ya protagonizaban la danza del vientre en tiempos del Imperio otomano.

20201231 https://www.diariolibre.com

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