"Joven y bella", una indagación en la mujer y en la sexualidad

CANNES, FRANCIA. Francois Ozon es un fino investigador del alma femenina. ¿Por que las prostitutas? Se preguntaría. ¿Por qué una adolescente bella, de clase media, sin necesidades mayores, de una familia más o menos aceptable, se prostituye? ¿Qué secretos hilos mueven a una mujer hacia ése, el más antiguo oficio? Y se dio a sí mismo la respuesta con la tierna película "Jeune et Jolie" (Joven y bella), "alter ego" de su anterior filme "En la casa" (2012), con la que… no responde en absoluto por qué.
Ozon es un experimentado especialista, no sólo en rebuscar en los más sombríos rincones del alma femenina, sino también en la adolescencia, y otra vez en la sexualidad.
Por su parte Marine Vatch es un animal de belleza, nacida en 1990, que debutó en las pasarelas a los 15 años. En el 2011 fue seleccionada por Yves Saint Laurent para la campana publicitaria de su perfume Parisien, sucediendo a Kate Moss. Ese mismo ano debutó como actriz en el filme "Me part du gateu", de Cedric Kaplich, en el rol de Tessa. Y en el 2012, fue Alice en el largometraje The Man with the Golden Brain, de Joan Chemla, e Isabelle Rucilio en "Ce que le jour doit à la nuit", de Alexandre Arcady. El Isabelle de "Jeune et Jolie" es su segundo papel con ese nombre y su primer rol protagonista.
"Lo que me gustaba era chatear, hablar por teléfono, imaginar las cosas y luego ir corriendo al hotel sin saber qué iba a encontrar", admite Isabelle, quien desborda la pantalla con su sensualidad y su belleza.
Cosas de adolescentes. Juegos peligrosos. El final abierto del filme confirma la psicología de esta joven que se reconoce bella y sabe encantar con su sensualidad, pero eso sí, siempre con la sencillez del verdadero glamour, ése que no necesita de lentejuelas ni de exceso de rimel. Placer por placer.
Para Francois Ozon, todo fue cuestión de la mirada de Marine. Lo dijo en la rueda de prensa: "Al mirar sus ojos, existía un mundo interior, un misterio y eso era exactamente lo que estaba buscando para la película". El director reconoce haber vivido una adolescencia difícil: "Se idealiza la adolescencia en el cine mundial, se la ensalza exageradamente. Yo conservo un recuerdo más bien doloroso y difícil de mi propia adolescencia. Tenía ganas de abordarlo desde la distancia para hablar al respecto de forma diferente".
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones