Julio Iglesias o la noche más grande de Fernando Villalona
Se presenta este sábado en la Gran Arena del Cibao, en Santiago

SANTO DOMINGO. Julio Iglesias es una leyenda. Una leyenda que besa. Lo hizo a diestra y siniestra la noche del jueves en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo. Y cantó y como un prestidigitador se sacó de la chistera viejas canciones de amor, conejos y conejitas, mensajes en gallego, inglés, italiano y francés, además del español y celebró sus 40 años de vida artística.
Había sido antecedido de un Fernando Villalona que estuvo inmenso, afinado y que sabía que esa era su gran noche, por eso hizo, entre otras un Payaso electrizante, un Tabaco y ron imprescindible y un Baila la calle, de despedida. Difícilmente Fernandito haya tenido en su vida una noche artística tan importante como esa. Sobre todo porque casi al final Julio Iglesias dijo "No me puedo ir de República Dominicana sin cantar con Fernando. Yo quiero cantar con él. Yo creo que Fernando, Juan Luis, son maestros de la música de su país". Y Fernando regresó a escena para interpretar a dúo Quijote -el tema más interpretado de la noche, con tres versiones, una en merengue, una Julio solo y otra a dúo- público de pie y ovación larguísima incluida.
Julio cantó Ni te tengo, Natalie, La gota fría (trampa incluida), ahí dijo que este "es un país de amor, es un país donde las gentes no tienen edad para hacer el amor. Y recordó a su padre, quien le inculcó el amor por la República Dominicana.
Continuó con Ae Eo, A media luz, un tango donde presentó una pareja de baile que puso un acento mucho más sensual a la noche. Luego interpretó la ranchera Échame a mí la culpa, Me olvidé de vivir, Galicia, De niña a mujer (dedicada a su hija Chabeli) Manuela, I want to know what love is, cantado con la corista morena, a quien besó en la boca en tres ocasiones, antes lo había hecho a la dominicana, con entusiasmo y alevosía. Bacalao, All of you, el tango La cumparsita, Mammy blue, La carretera, Caruso, Divorcio (donde salió a bailar la corista rubita, pero no logró besarla), Abrázame ligado a Hey (provocó una ovación de casi un minuto de pie), La vida sigue igual (la mitad a capella).
"Siento el país dominicano como a mi propio país" confesó a esas alturas. Entonces cantó El amor, Me va y demostró una vez más que existe algo que podría llamarse el tempo Julio Iglesias, que a veces se monta, se remonta, va contra corriente y regresa, al final, al cauce. Demasiada experiencia. han venido muchos amigos, dijo y anunció "al dominicano más ilustre del siglo XX, el embajador más importante que ha tenido la República Dominicana en la historia moderna: mi amigo Oscar de la Renta". Público de pie. Ovación. A dúo To all the girls. primera vez que el modisto canta en público para tanta gente. Cantó Soy un truhán, Can't help falling in love, Agua dulce, Que no se rompa y el dúo con Fernando.
Los precios para su presentación en Santiago son en el área general a RD$1,000, en área VIP a RD$3,500 y en Súper VIP a RD$6,000.
Lloverán los besos. Es sábado. Todo es posible.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones