Kiko el Presidente, la búsqueda en un ritmo trepidante
Se presentó sábado en Urban Music Fest, y lunes en Jet Set
SANTO DOMINGO. Kiko el Presidente se esfuerza por alejarse de Toño Rosario. Se pudo constatar el lunes, en el bailable que ofreció en Jet Set.
Kiko tiene su público. Aunque uno no sabe por fin cómo rayos llamar ese tipo de música que no es techno, ni mucho menos típica. Que incluya un acordeón no quiere decir que se haga tango. Tampoco merengue típico.
Ese tipo de música, que hay que definirla de algún modo, es tan rápida como el merengue urbano, y el ritmo es más cercano a la música grupera que a Ñico Lora y más enrevesada en su letra que las 'shastushky' (versos campesinos humorísticos) de los rusos. En ese 'mejunje' lo que evidencia es que se busca, pero no se acaba de encontrar.
Más allá de ese timbre y esos deseos -conscientes o inconscientes- de imitar a Toño Rosario, Kiko el Presidente es un músico inquieto, con deseos de permanecer y de ser él mismo, según parece.
Los temas que cantó en Jet Set, algunos comenzaban como baladas y luego se transformaban en eso que hace -repito, no típico, no techno- evidenciaron esa necesidad de encontrar algo que busca afanosamente. Eso hay que aplaudirlo.
Como por ejemplo, lo que hizo con un conocido tema de Luis "Terror" Días, en ese ritmo trepidante en el que canta. Sólo la inquietud creativa, las ganas de permanecer y ser uno mismo, pueden darle el combustible necesario para sobresalir entre los más destacados.
Lamentablemente, el sonido no lo ayudaba mucho la noche del lunes. Pocas letras podían ser comprensibles. Sólo quienes se sabían de memoria los temas, podían corearlo.
Hay que aplaudir esas ansias de búsqueda y desear tesoros que encontrar.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones