La autoestima ¿qué es y cómo nos toca?
La autoestima es una actitud que las personas tienen hacia sí mismas, positiva o negativa. Si esa actitud es positiva la persona tendrá una adecuada autoestima y si es negativa tendrá una autoestima baja.
La autoestima baja es un factor determinante en las depresiones. Suelen tener baja su autoestima aquellos con actitudes negativas y posturas pesimistas. Ellos se verán afectados en como se sienten y actúan.
Las personas con la autoestima baja suelen ser tímidas y desconfían de su potencial en el plano laboral, social y personal. Piensan siempre que sucederá lo peor.
Las actitudes se aprenden. En este sentido, mucha gente se confunde. Se da un proceso de socialización donde la autoestima se puede ir destruyendo o, en cambio, fortaleciendo.
Los rechazos continuos, las constantes críticas, el relajo, la acumulación de insinuaciones, ridículos y actitudes negativas, los insultos y los motes despectivos, llevan a la persona a sacar la conclusión de que no sirve para nada y se forma un concepto negativo de si misma, forjándose una baja autoestima y así actuará.
Existe una relación entre la autoestima y el rendimiento escolar. Existen niños inteligentes pero con poco rendimiento escolar, debido a una autoestima baja. El afecto en el hogar es muy importante para desarrollar una autoestima adecuada. Su carencia hace que la persona se vaya acostumbrando a que todo el mundo le ignora y que poco importa. Si se llega a adulto con una baja autoestima se hace un tanto difícil trabajar al paciente porque ya se tiene la autoestima baja como un patrón de identidad y son esos los que suelen inclinarse a las depresiones y, en ocasiones, al suicidio.
Así como existe la autoestima baja existe la autoestima alta que es una especie de baja autoestima. Es el resultado de una hipertrofia del ego que vive para alimentar su propio yo y no trasciende para compartir.
Son aquellas personas que han sido criadas en ambientes permisivos donde no hay límites, no hay reglas, sin normas; acumulan una información distorsionada, reciben demasiados elogios en comparación con los méritos que van obteniendo, desarrollan pues una hipertrofia del ego que es lo mismo que decir una autoestima exagerada. Los extremos nunca han sido buenos.
¿Cómo se reconoce uno con autoestima alta? Son aquellos arrogantes, egoístas, con un individualismo exagerados, incapaces de aportar en procesos de grupo y desean imponer su criterio ante el de los demás porque piensan nunca se equivocan.
La autoestima adecuada, la ideal, es aquella que le permite a la persona una relación consigo misma y con su medio ambiente, de manera equilibrada. Con una actitud positiva hacia una misma es fácil proyectar esa misma actitud hacia los demás. Eso luego se proyecta integrándose a los demás, aportando a los demás. No se da lo que no se posee.
Los que tienen una autoestima adecuada ante una dificultad no verán nunca una amenaza sino un desafío y se sentirán seguros de contar con los recursos necesarios para enfrentarlo.
La autoestima baja es un factor determinante en las depresiones. Suelen tener baja su autoestima aquellos con actitudes negativas y posturas pesimistas. Ellos se verán afectados en como se sienten y actúan.
Las personas con la autoestima baja suelen ser tímidas y desconfían de su potencial en el plano laboral, social y personal. Piensan siempre que sucederá lo peor.
Las actitudes se aprenden. En este sentido, mucha gente se confunde. Se da un proceso de socialización donde la autoestima se puede ir destruyendo o, en cambio, fortaleciendo.
Los rechazos continuos, las constantes críticas, el relajo, la acumulación de insinuaciones, ridículos y actitudes negativas, los insultos y los motes despectivos, llevan a la persona a sacar la conclusión de que no sirve para nada y se forma un concepto negativo de si misma, forjándose una baja autoestima y así actuará.
Existe una relación entre la autoestima y el rendimiento escolar. Existen niños inteligentes pero con poco rendimiento escolar, debido a una autoestima baja. El afecto en el hogar es muy importante para desarrollar una autoestima adecuada. Su carencia hace que la persona se vaya acostumbrando a que todo el mundo le ignora y que poco importa. Si se llega a adulto con una baja autoestima se hace un tanto difícil trabajar al paciente porque ya se tiene la autoestima baja como un patrón de identidad y son esos los que suelen inclinarse a las depresiones y, en ocasiones, al suicidio.
Así como existe la autoestima baja existe la autoestima alta que es una especie de baja autoestima. Es el resultado de una hipertrofia del ego que vive para alimentar su propio yo y no trasciende para compartir.
Son aquellas personas que han sido criadas en ambientes permisivos donde no hay límites, no hay reglas, sin normas; acumulan una información distorsionada, reciben demasiados elogios en comparación con los méritos que van obteniendo, desarrollan pues una hipertrofia del ego que es lo mismo que decir una autoestima exagerada. Los extremos nunca han sido buenos.
¿Cómo se reconoce uno con autoestima alta? Son aquellos arrogantes, egoístas, con un individualismo exagerados, incapaces de aportar en procesos de grupo y desean imponer su criterio ante el de los demás porque piensan nunca se equivocan.
La autoestima adecuada, la ideal, es aquella que le permite a la persona una relación consigo misma y con su medio ambiente, de manera equilibrada. Con una actitud positiva hacia una misma es fácil proyectar esa misma actitud hacia los demás. Eso luego se proyecta integrándose a los demás, aportando a los demás. No se da lo que no se posee.
Los que tienen una autoestima adecuada ante una dificultad no verán nunca una amenaza sino un desafío y se sentirán seguros de contar con los recursos necesarios para enfrentarlo.
Diario Libre

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