"La casa de las piedras"
La vivienda, ganadora del concurso de construcción de Cemex, es parte del proyecto ecológico Monte Bonito en Jarabacoa
Su nombre llegó como sello de identificación de una factura que indicaba al camionero el lugar donde debía entregar los materiales. "La casa de las piedras decía la factura, y era por las tantas que se utilizaron. De ahí que me surgió ponerle ese mismo nombre al proyecto" comenta su diseñador, el arquitecto José Daniel Romero.
Solo para dar una idea, indica que en la casa se utilizaron unos mil 200 camiones de tres metros cúbicos de piedras.
Pero este material no es lo único relevante en esta vivienda de dos niveles construida entre pinos en una montaña de Jarabacoa y que es parte del proyecto habitacional y ecológico Monte Bonito.
Su estratégica colocación permite una visual hacía cualquier punto de la ciudad, así que Romero decidió agregarle al nombre "Top view 360 grados". Ello, gracias a que el lugar es privilegiado, ya que se trata de la loma más alta en todo su entorno inmediato, además de que se encuentra en una de las más grandes elevaciones de ese municipio.
La casa es reyna de una porción de 84 tareas de tierra, de la que su construcción abarcó 1,500 metros, los cuales quedaron a una altura de 750 metros sobre el nivel del mar. "La idea era, luego de conocer el lugar, aprovechar la visual que se orienta tanto al pueblo como al valle. Eso nos regalaba a la vez ruido y calma, luz, sombra y paz, y todo eso se conjugó en una casa, no compacta, sino que se desarrolló abierta". Lo mejor, según Romero, era que se disponía de espacios, lo que le permitía trabajar libremente, aunque sí con la limitante de la vegetación que había que preservar, así como la topografía del terreno, que en algunas puntos presentaba pendientes de hasta 60 grados.
"El diseño surge por la variante del paisaje y la orientación del sol. Todo se conjugó en un diseño segregado, pero enlazado por un recorrido techado y donde tomamos la parte plana o menos pendiente para las habitaciones y las de mayor pendiente para las áreas sociales".
La casa tiene 75 metros de largo en sus puntos máximos y un ancho de 25 metros. Desarrollada por cuerpos, dispone de un eje de llegada colocado al centro y donde se encuentran los cuartos de servicios, cocina, vestíbulos y marquesina. A la derecha de este eje se encuentra la parte social y a la izquierda la parte privada.
En el eje izquierdo o parte privada están los dormitorios que son tres sencillos y un máster, los cuales disponen de baño, closet y balcón. Las habitaciones están generadas por una pasarela techada donde la ubicación de cada una las orienta hacía el pueblo y el valle a la vez. Para lograr mayor privacidad están separadas entre sí por un jardín. "La idea era que el recorrido hasta las habitaciones no se haga tedioso, sino que sea diferente hacía ambos lados", enfatiza Romero.
En el eje derecho está el salón principal, el de más altura, conformado por el comedor y en su centro un estar chimenea de tipo escultural.
Este salón es abierto y a base de cristales replegables, con vigas lo suficientemente altas para que no interfieran la vista hacía ningún elemento del paisaje. En la parte exterior se bordea en madera, y pinos adultos y nuevos complementan la ambientación.
La piscina se construyó como un edificio aparte, elevada en ocho columnas y revestida en piedra. Mide 18 metro por 8, con profundidad variable de 4 a 5.5 pies y con borde infinito para provocar una sensación de integración al bosque. En la parte inferior de la piscina se prevé construir en el futuro otras dos habitaciones cerradas en cristal.
"Como la casa está revestida en piedra hicimos una caída de agua que da el equilibrio natural del agua del río. Hicimos énfasis en el paísajismo, sembrando pinos nuevos además de los existentes, pero además el agua de los dormitorios está concebida con unos ríos secos en piedra y una arborización de bosque húmedo".
Romero sostiene que con el afán por cuidar el paisajismo, debió replantear la casa en tres ocasiones. Por ser el constructor, además del diseñador de la casa, pudo ir moldeando cada elemento en cada momento hasta lograr el toque deseado, según dice.
Los materiales utilizados son en un 95% naturales, usando siempre maderas y piedras para el revestimiento tanto dentro como fuera. Además se utilizan colores como el rojo, verde y azul para identificar las habitaciones y a la vez lograr una alegoría con las casas del campo. "Son cosas rústicas, pero cuidando siempre los detalles para que se vea bien".
La marquesina, de unos 350 metros cuadrados, y toda la carretera interna de la vivienda, que es de unos mil 200 metros, se hizo a base de piedras lajas tipo colonial.
Solo para dar una idea, indica que en la casa se utilizaron unos mil 200 camiones de tres metros cúbicos de piedras.
Pero este material no es lo único relevante en esta vivienda de dos niveles construida entre pinos en una montaña de Jarabacoa y que es parte del proyecto habitacional y ecológico Monte Bonito.
Su estratégica colocación permite una visual hacía cualquier punto de la ciudad, así que Romero decidió agregarle al nombre "Top view 360 grados". Ello, gracias a que el lugar es privilegiado, ya que se trata de la loma más alta en todo su entorno inmediato, además de que se encuentra en una de las más grandes elevaciones de ese municipio.
La casa es reyna de una porción de 84 tareas de tierra, de la que su construcción abarcó 1,500 metros, los cuales quedaron a una altura de 750 metros sobre el nivel del mar. "La idea era, luego de conocer el lugar, aprovechar la visual que se orienta tanto al pueblo como al valle. Eso nos regalaba a la vez ruido y calma, luz, sombra y paz, y todo eso se conjugó en una casa, no compacta, sino que se desarrolló abierta". Lo mejor, según Romero, era que se disponía de espacios, lo que le permitía trabajar libremente, aunque sí con la limitante de la vegetación que había que preservar, así como la topografía del terreno, que en algunas puntos presentaba pendientes de hasta 60 grados.
"El diseño surge por la variante del paisaje y la orientación del sol. Todo se conjugó en un diseño segregado, pero enlazado por un recorrido techado y donde tomamos la parte plana o menos pendiente para las habitaciones y las de mayor pendiente para las áreas sociales".
La casa tiene 75 metros de largo en sus puntos máximos y un ancho de 25 metros. Desarrollada por cuerpos, dispone de un eje de llegada colocado al centro y donde se encuentran los cuartos de servicios, cocina, vestíbulos y marquesina. A la derecha de este eje se encuentra la parte social y a la izquierda la parte privada.
En el eje izquierdo o parte privada están los dormitorios que son tres sencillos y un máster, los cuales disponen de baño, closet y balcón. Las habitaciones están generadas por una pasarela techada donde la ubicación de cada una las orienta hacía el pueblo y el valle a la vez. Para lograr mayor privacidad están separadas entre sí por un jardín. "La idea era que el recorrido hasta las habitaciones no se haga tedioso, sino que sea diferente hacía ambos lados", enfatiza Romero.
En el eje derecho está el salón principal, el de más altura, conformado por el comedor y en su centro un estar chimenea de tipo escultural.
Este salón es abierto y a base de cristales replegables, con vigas lo suficientemente altas para que no interfieran la vista hacía ningún elemento del paisaje. En la parte exterior se bordea en madera, y pinos adultos y nuevos complementan la ambientación.
La piscina se construyó como un edificio aparte, elevada en ocho columnas y revestida en piedra. Mide 18 metro por 8, con profundidad variable de 4 a 5.5 pies y con borde infinito para provocar una sensación de integración al bosque. En la parte inferior de la piscina se prevé construir en el futuro otras dos habitaciones cerradas en cristal.
"Como la casa está revestida en piedra hicimos una caída de agua que da el equilibrio natural del agua del río. Hicimos énfasis en el paísajismo, sembrando pinos nuevos además de los existentes, pero además el agua de los dormitorios está concebida con unos ríos secos en piedra y una arborización de bosque húmedo".
Romero sostiene que con el afán por cuidar el paisajismo, debió replantear la casa en tres ocasiones. Por ser el constructor, además del diseñador de la casa, pudo ir moldeando cada elemento en cada momento hasta lograr el toque deseado, según dice.
Los materiales utilizados son en un 95% naturales, usando siempre maderas y piedras para el revestimiento tanto dentro como fuera. Además se utilizan colores como el rojo, verde y azul para identificar las habitaciones y a la vez lograr una alegoría con las casas del campo. "Son cosas rústicas, pero cuidando siempre los detalles para que se vea bien".
La marquesina, de unos 350 metros cuadrados, y toda la carretera interna de la vivienda, que es de unos mil 200 metros, se hizo a base de piedras lajas tipo colonial.
Tania Molina





Tania Molina