La célula de “El Sistema” que irradia melodías en la Zona Colonial

  • Necesita instrumentos, maestros y “algo más de espacio”

SANTO DOMINGO. No son las cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Viena, ni las de la Estatal Sajona de Dresde. Tampoco se trata de la Orquesta Sinfónica Nacional ni de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera de Múnich. Es la melodía de los niños y las niñas de Fiesta Clásica, una célula de “El Sistema” enquistada en la Ciudad Colonial.

De lunes a viernes, desde las 2:30 de la tarde y hasta las 7:30 de la noche, en los alrededores de la Benemérita y Respetable Logia Cuna de América II se escuchan las partituras de un maestro y una secuencia de momentos líricos que trastocan los sentidos del más abstraído.

Niños que hace dos años no habían tocado un instrumento musical, hoy son capaces de interpretar la novena sinfonía de Ludwig van Beethoven y La Gran Puerta de Kiev de Modest Moussorogsky gracias al acompañamiento permanente de catorce maestros del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, un modelo pedagógico, artístico y social de relevancia mundial fundado por el (fenecido) educador José Antonio Abreu Anselmi (1939-2018).

Se encargan de los vientos –madera y metal–, de la percusión, del tono... Es una filarmónica completa, originaria de la visión de su presidenta, Corinne Bouygues de Gobbi, y de su esposo, el laureado cineasta Sergio Gobbi, ícono del cine francés de postguerra.

Por sus frutos se reconoce, además, el compromiso de su vicepresidente ejecutivo y de su secretario general, Dominique Mey y Frank B. Ferandier Sicard, con el desarrollo cultural de los niñas y las niñas.

Una tarde en Fiesta Clásica

Fiesta Clásica es una organización sin fines de lucro para la enseñanza de la música y así se define en sus estatutos de constitución. Está afiliada a El Sistema. Utiliza la misma metodología, el mismo repertorio.

Acoge a unos 200 niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza que residen en la periferia.

“Estos resultados no están únicamente relacionados con la naturaleza de lo que hacemos aquí. Tienen que ver también con el acompañamiento de los padres, madres y tutores de los alumnos”, expresa Mey.

Entre esos 200 “pequeños mundos” hay un sueño compartido: la visita del que consideran el “expositor insignia” del merengue dominicano alrededor del mundo, Juan Luis Guerra; pues gozan ya del cortejo crítico y del apoyo entusiasta de la violinista clásica dominicana, Aisha Syed Castro.

“Hay doscientos y tantos alumnos inscritos la fundación. Tenemos un coro de 91 alumnos, más o menos, y una orquesta filarmónica permanente de 75 alumnos que le dan vida a todos los instrumentos”, explica Dominique Mey.

El motor de la Fundación Fiesta Clásica es la música clásica. No es un conservatorio ni una academia de la música. Es una obra de carácter social que ostenta resultados excepcionales a pesar de sus limitaciones de espacio y de recursos.

“Comenzamos con 10 muchachos del barrio. Sin darnos cuenta, ya teníamos 15, luego sumamos 20. Ahora tenemos alrededor de 200 y no podemos aceptar más porque el espacio no lo permite”, continuó.

Fiesta Clásica, en palabras de Aisha Syed

La tarde el pasado jueves 14 de junio, Fiesta Clásica exhibió su repertorio frente algunos de sus actores locales e internacionales y recibió la visita de Aisha Syed, quien valoró positivamente los avances de la orquesta y se comprometió a acompañarlos en un evento benéfico a posteriori.

“Primero que todo felicitaciones por lo que he podido apreciar aquí. La diferencia es notable; la labor, increíble. Los felicito por la confianza que exhiben, me encanta el programa que están haciendo y lo más importante, ese espíritu de alegría y de compartir en equipo que tienen, que es el gol principal de la música”, manifestó Syed.

La violinista, como la presidenta de la fundación, Corinne Bouygues, espera que se sigan sumando voluntades a la iniciativa para la adquisición de instrumentos, la adición de maestros y algo más de espacio.

El recinto que alguna vez imaginaron los esposos Gobbi se desbordó. Las limitaciones les han obligado a desestimar decenas de solicitudes de tutores que anhelan que sus hijos se formen allí.

“Sólo si logramos que compañías locales o internacionales nos apoyen, o alguna institución estatal, podremos reclutar nuevos alumnos”, sentenció Bouygues, entrevistada por este medio.

Para los padres que ese día esperaban por sus vástagos, ningún apoyo es capaz de compensar la labor que sacó a sus hijos de las calles, la que cada tarde los aleja de la violencia y del ocio, aprendiendo una disciplina, viviendo la música.

20180626 https://www.diariolibre.com

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