×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
revista

La ciudad de las tormentas

Expandir imagen
La ciudad de las tormentas
El actor estadounidense Matt Damon y el director y productor Paul Greengrass.
SANTO DOMINGO. Rajiv Chandrasekaran es un periodista norteamericano de origen indio, autor de un libro que resume los primeros meses de la invasión a Irak. Es un testigo privilegiado de los sucesos ya que fue reportero del diario The Washington Post. Su trabajo apegado a los hechos fue una de las primeras voces de alarma que denunciara la inexistencia de armas de destrucción masiva, razón esgrimida por la Casa Blanca y sus aliados para derrocar al dictador Saddam Hussein.

Este tema todavía tiene hondas repercusiones, tanto en los EE.UU. como en el Reino Unido y lo denunciado por el periodista con el tiempo se ha confirmado. El cine de ficción también se ha interesado en su trabajo y así nos llega un filme bélico con ribetes de espionaje y alta política, que cuenta con la exitosa dupla de la saga "Jason Bourne", Matt Damon como protagonista y Paul Greengrass en la dirección.

La conspiración

Damon interpreta al soldado Miller, del ejército norteamericano, jefe de una de las brigadas que busca las supuestas armas químicas y biológicas que el régimen de Baghdad habría producido. Pero luego de varias pesquisas, Miller advierte que la información de inteligencia es errónea; indaga con sus jefes y se topa con los intereses políticos en juego. Descubre una conspiración que tiene como eje a uno de los generales de Hussein, supuesta fuente de información que habría generado los reportes de inteligencia.

Detrás está Clark Poundstone (Greg Kinnear), encargado político del gobierno estadounidense empeñado en proporcionar a Irak un nuevo gobierno, dispuesto a todo para ocultar la verdad de las armas.

Guión y ritmo

De interés es el trabajo de guión que toma como fuente un libro de orientación periodística y lo transforma en un relato de espionaje bélico, en el cual se mezclan un conjunto de elementos atractivos tanto para el espectador que busca simplemente "acción" , como para los que exigen mayor sustancia política. Fruto de la misma escritura es el ritmo del filme, que va de un acelerado inicio a un trepidante fin, con pocas pausas, lo suficiente como para que el público tome aire y pueda seguir el relato. Ello denota la experiencia del director inglés Greengrass, tanto en el manejo de la puesta en escena como en el montaje.

La historia y sus protagonistas


Ficha Técnica:

Green Zone. Francia, EE.UU. España, Reino Unido, 2010.

Dirección: Paul Greengrass

Guión: Brian Helgeland, basado en el libro "Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq's Green Zone" de Rajiv Chandrasekaran.

Fotografía: Barry Ackroyd

Intérpretes:

Matt Damon

Greg Kinnear

Khalid Abdalla

Yigal Naor

Said Faraj




El guión plantea, además, una reflexión que va al fondo del conflicto real de la nación iraquí y lo hace a través de un personaje secundario pero clave en la trama. Freddy es un ex soldado, lisiado en la guerra con Irán, que se convierte en traductor del soldado Miller. Pobre, humilde y derrotado, busca el modo de participar en el futuro de su país. Aliado a los intereses de los invasores, pero con plena conciencia de su rol en la historia, Freddy representa al pueblo iraquí, milenariamente sometido a imperiales designios y atravesado por rivalidades religiosas y tribales.

Ambos personajes, Miller y Freddy, son las antípodas. Uno vigoroso y técnicamente sofisticado, el otro débil y con sólo sus manos para enfrentar un destino trágico. Sin embargo, la relación entre ambos no logra conmover, se queda en el límite, no por Freddy, sino por Miller, ya que Matt Damon no consigue la intensidad que el guión exigía a su personaje; ello es quizás el único punto en el cual el filme flaquea.

Recomendable para los seguidores de Damon y sus duros personajes, para quienes gustan del cine bélico y para los que siempre dudaron de las verdaderas intenciones de una guerra que, como sugiere Greengrass con el último plano de la película, no fue más que por el control de los recursos naturales.