La desertificación y la sequía siguen en la agenda de los pendientes

Un foro reciente, que tuvo a Santo Domingo como sede, evidenció que la falta de recursos para enfrentar la situación es una razón fundamental en los pocos avances que se registran a nivel mundial para desacelerar el fenómeno
una población sureña que acoge 600 mil personas, se producen cada año cuatro millones de unidades de pino occidental. Se siembran en primavera para aprovechar la lluvia y crecen por el plan de manejo que se ejecuta en la zona.
El dato salió de la visita que hicieron a la comunidad – las cuencas altas de la presa de Sabana Yegua- los ministros y delegados al V Foro Africa, América Latina y el Caribe, celebrado en Santo Domingo a principios de junio.
El ejemplo a mostrar evidenció el esfuerzo local, de la mano de la sociedad civil, en revertir el fenómeno de la deforestación que fomenta la desertificación en la región y en el mundo. En el caso, es la Fundación Sur Futuro la que desarrolla el proyecto en una finca forestal que pertenece al municipio Padre Las Casas, de la provincia Azua y en donde la pobreza afecta al 80 por ciento de la población que reside en la zona de influencia del programa.
El dato tenía una relevancia para los visitantes que durante tres días escucharon de especialistas de diferentes regiones del mundo las cifras y consecuencias que salen de la desertificación en el planeta. Allí se puso de manifiesto falta de recursos y apoyo para enfrentar el problema, y también se partió de los datos que ofreció el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas dos días antes de iniciarse el foro, con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía: la quinta parte de la población de más de 100 países sufren la desertificación y la sequía.
Ban kim Moon no se refirió de manera particular a nuestra realidad, ante la situación ambiental de Haití, pero sus palabras se ajustaron completamente al caso, que también fue tema de reflexión en el encuentro. Dijo él que el fenómeno provoca un terrible círculo vicioso, porque la desertificación es en parte consecuencia de la pobreza y la exacerba.
Junto a otros problemas- apuntó- la desertificación es causa de la migración forzosa desde zonas rurales empobrecidas a ciudades que no suelen estar en condiciones de acoger y emplear adecuadamente a los recién llegados.
Su advertencia también la hizo con la ayuda de los números, porque aseguró que sino se adoptan medidas y continúan las tendencias actuales, en 2020 unos 60 millones de personas podrían ser desplazadas de zonas desertificadas del África subsahariana al África septentrional y Europa, y 135 millones de personas podrían correr el riesgo de desarraigo en todo el mundo.
Un corredor biólogo en el Caribe
Planteado el tema de la situación local, que envuelve a Haití y República Dominicana- la frontera dominico-haitiana es una de las zonas más afectadas por la degradación de los suelos.- del foro salió al menos una línea de acción que quedó escrita y firmada. Los gobiernos dominicano, cubano y haitiano asumieron la creación de un Corredor Biológico del Caribe.
El plan busca reducir la pérdida de diversidad en el conjunto de esta región y, en particular, en Haití, y tiene el padrinazgo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, para América Latina y el Caribe del (PNUMA).
El corredor dará a Haití soporte tecnológico para el desarrollo de capacidades en materia ambiental y para la recuperación de ecosistemas. También incluirá iniciativas para enfrentarla pobreza y aumentar la calidad de vida de los haitianos.
Pesimismo a la vista
La iniciativa caribeña, anunciada en el marco del foro, no fue, sin embargo parte de una ola optimista. Las conclusiones a las que arribaron los participantes tras tres días de debate y consultas dan pie, por el contrario, al pesimismo.
Los representantes de los 60 países sacaron varias conclusiones muy visibles, como son la falta de recursos que impulsar acciones que frenen la desertificación y la sequía. "Las fuentes financieras limitadas, la poca movilización de recursos y la ausencia de un mecanismo de seguimiento y evaluación, han atentado contra el desarrollo de esta iniciativa", dijeron en su declaración final.
Proclamaron la necesidad de impulsar la preparación de un programa interregional para la transferencia de tecnologías y de resultados científico-técnicos, que permita el intercambio entre los países de Africa y América Latina y el Caribe. También se comprometieron a elaborar un programa para mejorar las capacidades de negociación de los países de las dos regiones con el fin de acceder a recursos financieros.
En el marco del foro, los ministros ambientales de República Dominicana, Cuba, Mozambique, Argentina y Haití recorrieron la frontera dominico-haitiana. Fueron a ver un proyecto que desarrollan ambos países para enfrentar las consecuencias de la desertificación. Pero también pudieron ver que a un lado y otro hay diferencias que definen la tendencia descrita por el secretario general de la ONU.
una población sureña que acoge 600 mil personas, se producen cada año cuatro millones de unidades de pino occidental. Se siembran en primavera para aprovechar la lluvia y crecen por el plan de manejo que se ejecuta en la zona.
El dato salió de la visita que hicieron a la comunidad – las cuencas altas de la presa de Sabana Yegua- los ministros y delegados al V Foro Africa, América Latina y el Caribe, celebrado en Santo Domingo a principios de junio.
El ejemplo a mostrar evidenció el esfuerzo local, de la mano de la sociedad civil, en revertir el fenómeno de la deforestación que fomenta la desertificación en la región y en el mundo. En el caso, es la Fundación Sur Futuro la que desarrolla el proyecto en una finca forestal que pertenece al municipio Padre Las Casas, de la provincia Azua y en donde la pobreza afecta al 80 por ciento de la población que reside en la zona de influencia del programa.
El dato tenía una relevancia para los visitantes que durante tres días escucharon de especialistas de diferentes regiones del mundo las cifras y consecuencias que salen de la desertificación en el planeta. Allí se puso de manifiesto falta de recursos y apoyo para enfrentar el problema, y también se partió de los datos que ofreció el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas dos días antes de iniciarse el foro, con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía: la quinta parte de la población de más de 100 países sufren la desertificación y la sequía.
Ban kim Moon no se refirió de manera particular a nuestra realidad, ante la situación ambiental de Haití, pero sus palabras se ajustaron completamente al caso, que también fue tema de reflexión en el encuentro. Dijo él que el fenómeno provoca un terrible círculo vicioso, porque la desertificación es en parte consecuencia de la pobreza y la exacerba.
Junto a otros problemas- apuntó- la desertificación es causa de la migración forzosa desde zonas rurales empobrecidas a ciudades que no suelen estar en condiciones de acoger y emplear adecuadamente a los recién llegados.
Su advertencia también la hizo con la ayuda de los números, porque aseguró que sino se adoptan medidas y continúan las tendencias actuales, en 2020 unos 60 millones de personas podrían ser desplazadas de zonas desertificadas del África subsahariana al África septentrional y Europa, y 135 millones de personas podrían correr el riesgo de desarraigo en todo el mundo.
Un corredor biólogo en el Caribe
Planteado el tema de la situación local, que envuelve a Haití y República Dominicana- la frontera dominico-haitiana es una de las zonas más afectadas por la degradación de los suelos.- del foro salió al menos una línea de acción que quedó escrita y firmada. Los gobiernos dominicano, cubano y haitiano asumieron la creación de un Corredor Biológico del Caribe.
El plan busca reducir la pérdida de diversidad en el conjunto de esta región y, en particular, en Haití, y tiene el padrinazgo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, para América Latina y el Caribe del (PNUMA).
El corredor dará a Haití soporte tecnológico para el desarrollo de capacidades en materia ambiental y para la recuperación de ecosistemas. También incluirá iniciativas para enfrentarla pobreza y aumentar la calidad de vida de los haitianos.
Pesimismo a la vista
La iniciativa caribeña, anunciada en el marco del foro, no fue, sin embargo parte de una ola optimista. Las conclusiones a las que arribaron los participantes tras tres días de debate y consultas dan pie, por el contrario, al pesimismo.
Los representantes de los 60 países sacaron varias conclusiones muy visibles, como son la falta de recursos que impulsar acciones que frenen la desertificación y la sequía. "Las fuentes financieras limitadas, la poca movilización de recursos y la ausencia de un mecanismo de seguimiento y evaluación, han atentado contra el desarrollo de esta iniciativa", dijeron en su declaración final.
Proclamaron la necesidad de impulsar la preparación de un programa interregional para la transferencia de tecnologías y de resultados científico-técnicos, que permita el intercambio entre los países de Africa y América Latina y el Caribe. También se comprometieron a elaborar un programa para mejorar las capacidades de negociación de los países de las dos regiones con el fin de acceder a recursos financieros.
En el marco del foro, los ministros ambientales de República Dominicana, Cuba, Mozambique, Argentina y Haití recorrieron la frontera dominico-haitiana. Fueron a ver un proyecto que desarrollan ambos países para enfrentar las consecuencias de la desertificación. Pero también pudieron ver que a un lado y otro hay diferencias que definen la tendencia descrita por el secretario general de la ONU.
Diario Libre
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