La dieta mediterránea en el Caribe
Estudios indican que este tipo de dieta ha logrado reducir el riesgo de cáncer en un 24%

SANTO DOMINGO. ¿Lo que come puede protegerle del cáncer? Mucha gente cree que sí. Por décadas, los especialistas investigan intrigados los aparentes beneficios de la llamada "dieta mediterránea", un grupo de patrones de alimentación que han existido alrededor de esta cuenca milenaria por siglos.
Es una cocina que obtiene de la tierra y en su estación, los ingredientes esenciales. Se basa en combinaciones y sabores que no aburren; por el contrario, sanan. De acuerdo a los resultados de estudios muy rigurosos sobre este tema, las personas que siguen este régimen alimenticio ven reducir su riesgo de cáncer en un 24%. Es rica en antioxidantes y debe parte de su fama a su carácter preventivo de enfermedades coronarias.
Alimentos esenciales de un régimen altamente saludable:
• Frutas frescas y hortalizas en temporada: son fuente incomparable de vitaminas y minerales. Siempre que sea posible, se prefiere que se consuman crudos, intentando aprovechar todas sus cualidades y nutrientes.
• Aceite de oliva: De 3 a 4 cucharadas por día, adicionadas sin cocción. Su gran aporte es el ácido oleico, ácido graso monoinsaturado que reduce los niveles del colesterol malo, aumentando los niveles del bueno. Además, en el aceite de oliva encontramos vitamina E, carotenoides y fenoles, eficaz ayuda contra los radicales libres y la oxidación de las células.
• Cereales y legumbres: aportan la energía del mediterráneo; fuente principal de carbohidratos complejos, fibra y poca grasa. Entre ellos el trigo, arroz, lenteja, garbanzos, judías, etc. Se prefieren los cereales integrales por su mayor aporte de fibra, regulando el tránsito intestinal.
• Frutos secos: ricos en vitaminas, grasas saludables y minerales nutritivos, protegen al aparato cardiovascular fundamentalmente por su cantidad de grasas insaturadas. Proveen además proteínas, calcio, fósforo, magnesio, hierro y vitamina E.
• Lácteos: son el gran aporte de calcio y vitaminas liposolubles, así como bacterias digestivas que favorecen la buena digestión y previenen el estreñimiento. Alrededor de la cuenca mediterránea, las comarcas se enorgullecen de sus quesos regionales, destacando el feta griego, el manchego español y el parmesano italiano que aparecen en infinidad de recetas internacionalmente conocidas.
• Yogurt: aunque dentro de los lácteos, al yogurt hay que sacarle su plato aparte. Restablece la flora intestinal, favorece la evacuación diaria y la correcta absorción de los nutrientes. Es además un alimento altamente digestivo y una fuente muy importante de calcio y vitamina B12, necesaria para que el sistema nervioso funcione adecuadamente.
• Pescados: Fuente de proteínas de alta calidad y de ácidos grasos esenciales Omega 3 y 6. ¿La cocción? Mientras más natural…mejor.
• Carnes: se consumen en poca cantidad. Se crían en esta zona mayoritariamente ovejas, corderos, cabras y caza menor.
• Uvas: si las consumimos varias veces por semana podemos beneficiarnos de todas sus características: alto contenido de bioflavonoides, ayudando a prevenir enfermedades como la arteriosclerosis y la embolia cerebral.
• Ajos y cebollas: el ajo es un poderoso germicida, utilizando ampliamente para combatir infecciones. Se le considera un gran dilatador de los vasos sanguíneos, mejorando la circulación y la presión arterial. La cebolla, siempre presente en esta dieta, se prefiere consumir cruda para aprovechar sus propiedades anticoagulantes. Las recetas están siempre enriquecidas con hierbas aromáticas y especias como albahaca, laurel, menta, perejil, orégano y los pimientos.
• Vino: Sin caer en los excesos, los habitantes de la zona acompañan sus comidas con una copa de vino, tinto preferentemente, cuyos beneficios han sido ampliamente debatidos.
La dieta mediterránea en sí misma es una fiesta para los sentidos y para mantener un buen estado de salud; sin embargo, debe estar acompañada de hábitos de vida adecuados, actividad física regular y una actitud positiva. Ellos con el Mediterráneo, nosotros con el Caribe… ¿por qué no? himilcetejada@hotmail.com
Diario Libre
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