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La enuresis no es una enfermedad.

El 75% de los niños enuréticos tienen un familiar biológico en primer grado que también fue enurético.

Enuresis es el nombre con que se denomina a la incontinencia de la orina. Consiste en la salida involuntaria de orina en ausencia de enfermedad o lesiones que justifiquen este descontrol a partir de los tres años de edad.

De acuerdo a las características de su ocurrencia, se puede clasificar como:

Enuresis diurna: consiste en la emisión de orina durante el día. Es más común en el sexo femenino y menos frecuente a partir de los nueve años de edad. La enuresis diurna obedece más a la resistencia a ir al sanitario por razones de ansiedad social o por no querer interrumpir una actividad escolar o de juego.

Enuresis nocturna: es muy frecuente en niños y adolescentes y raramente en adultos. Algunas veces los adolescentes dicen haber estado soñando que orinaban plácidamente en un lugar apropiado, despertando de pronto por la humedad a mitad del acto o después de haber terminado.

Enuresis primaria nocturna: ésta es la enuresis más frecuente de todas y es el caso de los niños y adolescentes que nunca han dejado de orinarse en la cama por no haber adquirido el control del esfínter vesical, que es el que controla la salida de orina de la vejiga.

Enuresis secundaria nocturna: comprende a aquellos niños o niñas que tras haber conseguido el control inicial durante varios meses o años sin mojar la cama, posteriormente recaen y vuelven a orinarse por causa de un evento que genera un fuerte impacto emocional o situación de duelo, como por ejemplo, el divorcio o la separación de los padres; muerte de un familiar muy querido, pérdida de una mascota…

Entre los dos años y medio y tres de edad, es cuando se supone que el organismo del niño está lo suficientemente maduro como para poder controlar el paso de orina de su vejiga por medio de su esfínter vesical. No es sino hasta los cinco años de edad cuando los padres o tutores deben llevar al niño o niña al pediatra, primeramente para fines de evaluación de este descontrol, quien luego referiría al infante al urólogo si lo cree necesario, o al psicólogo clínico, en caso de no existir causa orgánica de la enuresis, aunque es aconsejable en ambos casos la ayuda o asesoría del psicólogo clínico.

Es muy importante aclarar que las enuresis nocturna primaria y secundaria, así como la diurna sin causa orgánica no son enfermedades. Estas formas diferentes de enuresis no indican gravedad. Más aún, el tratamiento casi siempre es el mismo.

¿ES LA ENURESIS HEREDITARIA?

Estudios al respecto refieren que el 75% de los niños enuréticos tienen un familiar biológico en primer grado que también fue enurético. Sin embargo, quien escribe este artículo fue enurético hasta los diez años de edad, sin historial alguno de este descontrol en abuelos, padres, ni hermanos. Más aún, mis hijos controlaron su esfínter vesical a la edad normal.

Consecuencias de los desaciertos

El producto de todos estos desaciertos no se hace esperar. El niño temeroso, avergonzado, amenazado, con la moral herida y la autoestima en su más bajo nivel, es el mejor candidato al bajo rendimiento escolar, a la conducta social inhibida, a la agresividad, ansiedad, depresión, así como otras manifestaciones de conductas que serán motivo de preocupación para los padres y maestros y causa de consultas con profesionales de la psicología.


¿Qué hacer?

La mejor recomendación a los padres o tutores de niños con enuresis primaria nocturna es tratar de comprender su situación, brindarle apoyo moral, eliminar por completo los castigos físicos y morales, elevar la autoestima deteriorada del niño o adolescente . Expresarles el amor y el afecto necesarios para que pueda desarrollar una personalidad sin traumas ni complejos. Es de suma importancia aclararle muy bien al niño o adolescente que la enuresis no es una enfermedad, sino una disfunción o descontrol que en corto tiempo se logra corregir con el tratamiento adecuado.


La terapia

Existen a la fecha varias formas de terapia contra la enuresis primaria nocturna. Una de ellas es la que utiliza un psicofármaco antidepresivo tricíclico de uso muy delicado y peligroso en sobredosis, con efectos no deseados. Otra es el uso antidiuréticos, no elimina el descontrol ni es terapia definitiva. La terapia que más probabilidad de curación definitiva ha demostrado es la de alarma antidiurética, con la ventaja de no tener que suministrar ningún medicamento peligroso al organismo de los pacientes. Es una alarma de sonido que despierta al niño o adolescente sin sobresaltarlo tan pronto hace contacto con la primera gota de orina.

DIFERENTES ACTITUDES DE LOS PADRES:

En familias donde alguno de los padres fue enurético nocturno suelen haber reacciones extremas. En ocasiones, despreocupación ante la enuresis. Dicen: "yo me oriné hasta los 14 años y se me fue quitando por sí solo". Al abrazar este razonamiento suelen quitar importancia al hecho y no toman ninguna medida correctiva de carácter clínico profesional, en la seguridad de que este descontrol no pasará de ese tiempo.

Muchos padres o tutores de niños enuréticos acostumbran a regañar, castigar, etiquetar y humillar al niño por la falsa creencia de que mojar la cama de noche es una conducta voluntaria y que lo hace a propósito o que no despierta antes de orinarse porque no quiere. Los relatos que escucho de los padres en la consulta son muy variados sobre las técnicas que utilizan para que sus hijos dejen de orinarse. Realmente, muchas de ellas son crueles y sus efectos totalmente contrarios al fin que persiguen, dejando sensibles daños psicológicos en la personalidad del niño. Las amenazas y castigos más frecuentes consisten en mostrar a los amiguitos del niño las ropas mojadas de orines o contarle a sus compañeritos de juego o de la escuela que se orina en la cama. Estos castigos tienen un alto poder de deterioro de la moral de niño, quien se ve impotente e indefenso ante esta situación que no puede controlar por más que quisiera.

Otros padres recurren a métodos más violentos y equivocados como el de la paliza o "pela", o el de arrodillar por horas al indefenso niño con los brazos extendidos y una piedra grande en cada mano, así como otras muestras de crueldad producto de la ignorancia y de conductas aprendidas de generaciones anteriores o de experiencias propias.

Las recetas de tés, jugos, preparados combinados y las recomendaciones más absurdas y supersticiosas son aconsejadas en la comunidad como el remedio infalible contra la enuresis nocturna, todas ellas sin esperanza de éxito.