×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
revista

La Esquina de Gardel, un espectáculo soberbio

Forma parte de las actividades que Argentina trae en el año que la Feria Internacional del Libro está dedicada a ese país.

Santo Domingo. Un espectáculo soberbio. Pasional, minimalista, sin desperdicios. Un espectáculo donde casi se toca la s de sublime, es La Esquina de Gardel, presentado las noches de martes y miércoles en la Sala Eduardo Brito del Teatro Nacional.

Un cuadro casi final, donde hay nueve bailadores en escena, lleno de dramatismo y picardía y espiritualidad, casi se da la mano con la intensidad de una de las más memorables escenas de la película Bodas de sangre, protagonizada por el finado Antonio Gades. Esa sola escena bien valía todo el espectáculo.

El tango tiene nombre de mujer. Tal vez se llame Malena, aunque también se escucharon los clásicos Yira-Yira, Mi Buenos Aires querido, Volver, El día que me quieras y otros del repertorio gardeliano. Aunque también Adiós Nonino, Verano porteño y Evasión, de Astor Piazzola.

Insinuación, poesía, permanente diálogo de piernas, sensualidad en las miradas, ternura en las manos, los pasillos de filigranas de las parejas, en medio de un ambiente art decó de las primeras décadas del siglo XX. Eso y mucho más es Tango, La Esquina de Gardel, un espectáculo que se ha traído el embajador Jorge Roballo, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro.

El violín a cargo de la directora musical Erica Di Salvo, obtiene por momentos notable protagonismo, sobre todo en los dúos con el bandoneón. Esa pequeña orquesta de apenas cuatro músicos, sin teclados ni grandes aparatos, a no ser un piano de cola, un contrabajo, un bandoneón y un violín, sonaba como una gran orquesta sinfónica. Tanta magia solamente es capaz cuando todo funciona, desde el vestuario, hasta la escenografía, las luces, a pesar de un desperfecto de pocos minutos de una luz en tonalidad roja.

Vale destacar el desempeño de Rafael Rojas, quien logra transmitir la atmósfera gardeliana en sus interpretaciones y de Patricia Mónica La Sala, que sabe darle a su voz la pimienta de los bares.

Mayra Kremenchuzky, Silvia Céspedes, Jorge Eduardo Pahl, Silvio Daniel Granja, Caterina Musitano, Horacio Brito y Magdalena Valdez junto a Facundo Gallo Cristaldo, más conocido como "Che Avellaneda" son quienes llevan el protagonismo de la producción, con los distintos estilos y formas de bailar el tango.

En general, la puesta en escena, cuenta con un libreto de 90 minutos que por lo bueno e intenso que es, parece tan breve como una hora. La orquesta en vivo y apenas un solo tema con 'back-ground', el ritmo trepidante de la dramaturgia -con sus necesarios aires- y el concepto general devuelven el tango y el mito incorruptible de Carlos Gardel. La ovación final brindada por los dominicanos a La Esquina de Gardel lo confirma.