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La eterna lucha: toros versus civiles

La celebración de la ciudad del Morro se reparte por el pueblo costero durante el Mes de la Patria

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La eterna lucha: toros versus civiles
Amigos y rivales: el carnaval tiene leyenda propia en Montecristi. Mariano Hernández

MONTECRISTI. Los aires salados de San Fernando de Montecristi se acompañan en febrero del sonido de los látigos que hacen sonar los tradicionales diablos de su carnaval: los toros.

La cuna de este carnaval proviene de la rica variedad cultural de una provincia que se ha erguido bajo el cruce de diversas razas. Después de que los indios fueran exterminados en la colonia y del asentamiento de los negros esclavos, llegaron a Montecristi, ente 1533 y 1750, inmigrantes de las Islas Canarias, que más tarde se mezclaron con los franceses, italianos, chinos, cocolos y haitianos que se establecieron en el legendario pueblo salinero.

La directora provincial de Cultura, Olga Loverti, indica que el ingrediente cultural haitiano que tiene este carnaval se estableció desde cuando Emilia Jiménez Pereyra trajo a un grupo de haitianos a trabajar para su familia. "Ella los invitaba a participar en el carnaval, elaboraba los trajes de los tradicionales toros y los fuetes de algodón terminados en la punta con una vejiga de vaca", dice.

Esta gestora cultural, que participó en la investigación y tesis sobre el "Origen y evolución del carnaval de Montecristi", advierte que se trata de un carnaval de gran tradición y del que se desprenden un sinnúmero de personajes históricos de la provincia.

"En 1923, en plena celebración de un carnaval, un látigo de un diablo toro golpeó en el rostro a un joven de la alta sociedad. Por este incidente, hoy por hoy, los civiles empezaron a enfrentar a los toros con fuetes hechos de madera de ciprés y cartones para protegerse el pecho", señala Loverti sobre el origen de esta disputa que es la tradición por excelencia.

Es así como la costumbre carnavalera de Montecristi se convierte en una fiesta popular donde se celebran reinados, las comparsas desfilan y los temibles toros emprenden su habitual lucha con los civiles, que látigo en mano cursan este simbólico ritual que nos habla de la tradicional lucha, mágico religiosa, entre el bien y el mal. 

Personajes tradicionales

Como en todos los carnavales del país, en Montecristi también aparecieron con el tiempo distintos personajes propios de la imaginación popular. Por la década de 1930 surgió la comparsa de Pinto Santo, un señor que fue creando distintos personajes alusivos a los problemas políticas, sociales y religiosas de la época.

El ingenio de este carnavalero regaló a la carnestolenda de Montecristi las famosa comparsa Imperial, la que se caracterizó por salir a desfilar al ritmo de un son que decía en sus estrofas: "Esta es la comparsa Imperial que pone a gozar a todo el que quiera".

Así es como personajes como el médico, el diputado, la muerte o el diablo aparecen en cada carnaval de esta provincia, cada vez más rico.

La fiesta

Empieza por la calle Duarte, desde la esquina de Los Pinos hasta la Calle 8. La organización del carnaval la realiza el ayuntamiento municipal, cuyas autoridades levantaron, desde el primer domingo de febrero, la tarima o escenario artístico que reúne a los pobladores y a los forasteros.

El domingo posterior al 27 de febrero, que es el 3 de marzo, es la fiesta de cierre del carnaval, donde termina el fueteo entre toros y civiles en medio de una fiesta popular que será amenizada con el calor de distintas orquestas locales.

Montecristi no pudo resistir a la tentación de mezclar la cultura con el arte popular, un creciente aspecto de los carnavales en el país. 

La brújula

El toro

Es el personaje principal de este carnaval. Es el opositor de los civiles que salen a las calles a combatir midiendo la fuerza de los látigos. La ley del carnaval es otra tradición, y un toro sólo puede enfrentar a un civil, mientras que estos pueden atacar en grupo a los emblemáticos diablos que portan un disfraz de orejas cortas sin cuernos y rejas en los ojos. Los toros suelen ser encarnados por jóvenes de clase baja.

Legendarios

-Chichí Gómez fue encargado de organizar a los toros por mucho tiempo.

-A Donisio Vargas se le recuerda como uno de los diablos-toro más temidos. Era capaz de fuetear a dos manos. Se le conoce como el toro más guapo de Montecristi.

-José de la Cruz es artesano de caretas de carnaval. Las paredes de su casa, en el barrio Buenos Aires de la cabecera municipal, están llenas de ellas.

Manjares del mar

Comer en Montecristi es un carnaval para el paladar. Por el lado del Morro las terrazas al mar abren el apetito a primera vista. Por ahí pueden entrar al hostal San Fernando, y de paso conseguir donde alojarse. En medio del pueblo están los sabores del comedor de Adela, con platos criollos con sabor a mar. También pueden darse una vuelta por el restaurante La Playa, en Cocomar. En esta zona abundan posadas y restaurantes, con características propias de la localidad.