La Glicación, un dulce pero dañino proceso

Santo Domingo. La glicación es un proceso bioquímico que ocurre entre una fibra de proteína, con un azúcar o aldehído, desde el nacimiento de los seres humanos, pero tiende a manifestarse con efectos dañinos en hombres y mujeres de cualquier edad, que mantienen una dieta desbalanceada.
Este proceso natural de la piel y de otros órganos del cuerpo, puede convertirse en un estado patológico si la cantidad de azúcar en el organismo es excesivo, pudiendo afectar o deteriorar todos los órganos vitales: pulmón, hígado, cerebro, riñones y corazón.
El director de Desarrollo e Información Científica de Exsymol y Serobiologiques, el doctor francés Cristophe Paillet, aclara que el azúcar normal no es un peligro, pero sí el azúcar que se oxida, es decir, que recibe energía bajo forma de contaminación, se convierte en aldehídos tóxicos.
"Es como cuando se cocina un pedazo de carne, esta contiene proteínas, grasa y azúcar, al aportarle calor y/o energía se acelera el proceso de glicación", manifiesta Paillet.
La glicación está relacionada con el azúcar que se ingiere o absorbe, a través de algunos alimentos que se trasforman en azúcares o glucosa dentro del organismo. Sin embargo, los científicos descubrieron hace treinta años, que la ingesta de glucosa excesiva, provoca enfermedades tales como arteriosclerosis, formación de cataratas y complicaciones de diabetes. También afecta el sistema sanguíneo, respiratorio y nervioso; daña los tejidos conectivos y los ojos; y en la piel, causa la pérdida de elasticidad y uniformidad.
El avance en la comprensión del mecanismo químico de la glicación estuvo directamente vinculado con la ciencia y la tecnología alimentaria y no con salud, por más de cincuenta años. Su importancia fisiológica se puso de manifiesto cuando se descubrió que parte de la hemoglobina en la sangre de individuos sanos está glucosilada (combinada con la glucosa) y que, por tanto, el nivel de glucosilación es mayor en pacientes diabéticos.
El organismo humano combate la oxidación y la glicación a través de las peroxizomas, una serie de enzimas que recuperan las proteínas dañadas. Esta recuperación es más rápida y efectiva durante la niñez, pero a medida que la persona crece, se hace cada vez más lenta.
Prevención
La glicación dañina se previene al tener una alimentación adecuada en proteínas, que permita reparar órganos y piel. Es necesario ingerir cantidades moderadas de azúcar, ya que el cuerpo la necesita para metabolizar y obtener energía, así como carbohidratos, pues estos se convierten en azúcares durante el proceso digestivo.
Balancear la dieta con una ingesta mayor de fibras que le permitan al organismo manejar la cantidad de azúcar ingerida. Aumentar la ingesta de vegetales y frutas. Consumir grasas monoinsaturadas, como la del aceite de oliva virgen o los frutos secos, así como Omega 3 o aceite de pescado destilado, ya que elimina la respuesta inflamatoria de la grasa corporal, la cual inhibe el adecuado uso de la glucosa.
La cantidad importa
El azúcar en cantidades óptimas (6 a 8 cucharaditas diarias en mujeres de vida sedentaria; 15 en hombres; y hasta 18 en deportistas) es imprescindible para el cuerpo porque otorga energía a las células. Los científicos tienden a considerar el exceso de glucosa sanguínea como la segunda gran catástrofe metabólica que ataca al organismo envejecido, después de la oxidación.
Este proceso natural de la piel y de otros órganos del cuerpo, puede convertirse en un estado patológico si la cantidad de azúcar en el organismo es excesivo, pudiendo afectar o deteriorar todos los órganos vitales: pulmón, hígado, cerebro, riñones y corazón.
El director de Desarrollo e Información Científica de Exsymol y Serobiologiques, el doctor francés Cristophe Paillet, aclara que el azúcar normal no es un peligro, pero sí el azúcar que se oxida, es decir, que recibe energía bajo forma de contaminación, se convierte en aldehídos tóxicos.
"Es como cuando se cocina un pedazo de carne, esta contiene proteínas, grasa y azúcar, al aportarle calor y/o energía se acelera el proceso de glicación", manifiesta Paillet.
La glicación está relacionada con el azúcar que se ingiere o absorbe, a través de algunos alimentos que se trasforman en azúcares o glucosa dentro del organismo. Sin embargo, los científicos descubrieron hace treinta años, que la ingesta de glucosa excesiva, provoca enfermedades tales como arteriosclerosis, formación de cataratas y complicaciones de diabetes. También afecta el sistema sanguíneo, respiratorio y nervioso; daña los tejidos conectivos y los ojos; y en la piel, causa la pérdida de elasticidad y uniformidad.
El avance en la comprensión del mecanismo químico de la glicación estuvo directamente vinculado con la ciencia y la tecnología alimentaria y no con salud, por más de cincuenta años. Su importancia fisiológica se puso de manifiesto cuando se descubrió que parte de la hemoglobina en la sangre de individuos sanos está glucosilada (combinada con la glucosa) y que, por tanto, el nivel de glucosilación es mayor en pacientes diabéticos.
El organismo humano combate la oxidación y la glicación a través de las peroxizomas, una serie de enzimas que recuperan las proteínas dañadas. Esta recuperación es más rápida y efectiva durante la niñez, pero a medida que la persona crece, se hace cada vez más lenta.
Prevención
La glicación dañina se previene al tener una alimentación adecuada en proteínas, que permita reparar órganos y piel. Es necesario ingerir cantidades moderadas de azúcar, ya que el cuerpo la necesita para metabolizar y obtener energía, así como carbohidratos, pues estos se convierten en azúcares durante el proceso digestivo.
Balancear la dieta con una ingesta mayor de fibras que le permitan al organismo manejar la cantidad de azúcar ingerida. Aumentar la ingesta de vegetales y frutas. Consumir grasas monoinsaturadas, como la del aceite de oliva virgen o los frutos secos, así como Omega 3 o aceite de pescado destilado, ya que elimina la respuesta inflamatoria de la grasa corporal, la cual inhibe el adecuado uso de la glucosa.
La cantidad importa
El azúcar en cantidades óptimas (6 a 8 cucharaditas diarias en mujeres de vida sedentaria; 15 en hombres; y hasta 18 en deportistas) es imprescindible para el cuerpo porque otorga energía a las células. Los científicos tienden a considerar el exceso de glucosa sanguínea como la segunda gran catástrofe metabólica que ataca al organismo envejecido, después de la oxidación.
Mitri Jiménez
Mitri Jiménez