La marcha de los pinguinos, el camino del documental
Se trata de un drama de la naturaleza hecho arte

Santo Domingo. Los largometrajes documentales que logran una distribución comercial son pocos. Si bien es cierto que el mercado europeo tiene más tradición en este formato, el mercado latinoamericano rara vez acepta este tipo de película. Sin duda los premios que avalan esta producción abrieron las puertas a su colocación en la zona caribeña y por ventura podemos ver en la pantalla grande al ganador del premio Oscar al Mejor Documental de la Academia de los Estados Unidos del año 2006.
"La marcha de los pinguinos" es un filme de naturaleza extraordinaria, tanto por su forma como por su contenido. Naturaleza agreste y extrema del territorio antártico, en el cual una comunidad de pinguinos Emperador lucha por sobrevivir, a través de un relato singular que lleva el trabajo documental a fronteras inéditas.
El espectador asiste a un drama de la naturaleza que está narrado en primera persona, con voces de actores que complementan las imágenes y humanizan a una familia de pinguinos. Tal recurso, elemental, pero efectivo, consigue un punto de vista diferente que permite un nivel expresivo mayor que el de las propias imágenes, justificando plenamente el recurso. Una magnífica fotografía, conseguida en condiciones extremas, proporciona un universo narrativo elocuente, que permite a la narración diferentes tempos para el drama documental.
Destaca la banda sonora, que además del excelente sonido directo capturado, posee una música incidental de buena factura y también canciones. Tal mezcla resulta del todo armónica y explica los premios recibidos en el área técnica del sonido que esta película también ha logrado.
Pero es en la interpretación de la obra que esta producción más ha sonado en el resto del mundo, generando polémica por las posturas asumidas por diferentes grupos. Hay quienes han visto en ella elementos de tipo moralista, dada la naturaleza monógama estacional de los pinguinos Emperador, hasta quienes, desde un punto de vista evolucionista, no ven más que la confirmación de la superioridad de la especie humana.
Pero no importa el cristal con que se mire, se trata en definitiva de una obra de arte, que como tal posee su propio lenguaje y queda al público la tarea de descifrarlo. Recomendable para comprobar que el cine es una arte dinámico todavía en evolución y en constante ampliación de sus límites.
La marche de l'empereur
Francia, 2005 , 85 minutos.
Dirección: Luc Jacquet
Guión: Luc Jacquet & Michel Fessler
Música: Emilie Simon
Fotografía: Laurent Chalet, Jérôme Maison
Intérpretes
(voces originales)
Charles Berling
Romane Bohringer
Jules Sitruk
"La marcha de los pinguinos" es un filme de naturaleza extraordinaria, tanto por su forma como por su contenido. Naturaleza agreste y extrema del territorio antártico, en el cual una comunidad de pinguinos Emperador lucha por sobrevivir, a través de un relato singular que lleva el trabajo documental a fronteras inéditas.
El espectador asiste a un drama de la naturaleza que está narrado en primera persona, con voces de actores que complementan las imágenes y humanizan a una familia de pinguinos. Tal recurso, elemental, pero efectivo, consigue un punto de vista diferente que permite un nivel expresivo mayor que el de las propias imágenes, justificando plenamente el recurso. Una magnífica fotografía, conseguida en condiciones extremas, proporciona un universo narrativo elocuente, que permite a la narración diferentes tempos para el drama documental.
Destaca la banda sonora, que además del excelente sonido directo capturado, posee una música incidental de buena factura y también canciones. Tal mezcla resulta del todo armónica y explica los premios recibidos en el área técnica del sonido que esta película también ha logrado.
Pero es en la interpretación de la obra que esta producción más ha sonado en el resto del mundo, generando polémica por las posturas asumidas por diferentes grupos. Hay quienes han visto en ella elementos de tipo moralista, dada la naturaleza monógama estacional de los pinguinos Emperador, hasta quienes, desde un punto de vista evolucionista, no ven más que la confirmación de la superioridad de la especie humana.
Pero no importa el cristal con que se mire, se trata en definitiva de una obra de arte, que como tal posee su propio lenguaje y queda al público la tarea de descifrarlo. Recomendable para comprobar que el cine es una arte dinámico todavía en evolución y en constante ampliación de sus límites.
La marche de l'empereur
Francia, 2005 , 85 minutos.
Dirección: Luc Jacquet
Guión: Luc Jacquet & Michel Fessler
Música: Emilie Simon
Fotografía: Laurent Chalet, Jérôme Maison
Intérpretes
(voces originales)
Charles Berling
Romane Bohringer
Jules Sitruk
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz