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La tradición del Mesón de Bari

Alguien me dijo una vez que todo lo que se necesitaba conocer de la Ciudad Colonial estaba en el Mesón de Bari. Y es curioso, pero parece que es verdad, pues allí te encuentras con lo más tradicional de la cocina dominicana, con la típica construcción colonial y los personajes más apegados al romanticismo de la zona.

La cocina del Mesón de Bari es lo más cercano a la cocina de una familia de clase media dominicana, pero con la magia de que a todos nos parece que estamos comiendo en nuestra propia casa. Es que aquí la comida es saludable y, sobre todo, buena. Las comidas buenas son saludables. Así de sencillo. Un frito si es bueno también es saludable.

Una buena idea para impresionar a algún visitante que usted tenga estos días por aquí es la de pedir una ración de cangrejo guisado, otra de carnitas fritas, una de longaniza y una ración de tostones de plátano verde. Con esta selección usted podrá hacer bocaditos de tostones con cangrejo encima, así como bocaditos de tostones con carnita frita o longaniza: una excelente entrada para tres personas y, a la vez, hará probar cuatro delicias de la comida frita típica dominicana.

Ya saliendo de los fritos y para los que no son muy amigos de las carnes y las grasas, el Mesón tiene la mejor combinación de pescado con verduras al vapor, que a mí, que soy carnívoro y no me hacen gracia los vegetarianos, me encanta.

El Filete a lo Fernando Houellemont es el antojo de un cliente habitual del Mesón, que cada vez que pedía un filete comenzaba a ponerle extras e instrucciones especiales de cocción. Pues bien, la cosa quedaba tan buena que los dueños del negocio decidieron incluir en su carta el Filete a lo Houellemont. Es un filete de primera calidad, cortado en trozos altos y con una presentación para deleitar a quienes nos gustan las carnes.

El Mesón abre a las doce del día, pero en realidad es el bar que abre a esa hora, cuando comienzan a llegar los parroquianos fijos de la barra, liderados por el "pintor de la oligarquía" dominicana, Don Tomás López Ramos. Allí se junta una variada mezcla de dominicanos de varias épocas e intereses. Esta especie de peña informal muchas veces sirve de "bocina nacional", ya que si dices algo es casi seguro que lo sepa medio país en pocas horas. De hecho, el fotógrafo norteamericano Joseph Shneberg publicó un libro de fotos sobre personalidades del país que le impresionaron y básicamente todas ellas eran clientes del Mesón de Bari.

El Mesón de Bari es ya una tradición de lo más tradicional de una parte de nuestra ciudad como es la Zona Colonial.