"Ladrones a domicilio", denuncia satírica del hoy
La película de Ángel Muñiz es una bocanada de aire fresco

SD. Se define a la sátira como el estilo de narración que expresa la indignación con un propósito moralizador, lúdico o burlesco. Permite conocer los vicios individuales o colectivos, los abusos y las deficiencias de una sociedad. Por medio de la ridiculización, la exageración, la ironía, el sarcasmo, la parodia y otros métodos del humor, un autor construye su ataque a una realidad con la cual no está conforme. En su dimensión social, la sátira se especializa en entretener a partir de los políticos y los asuntos públicos. No busca influir en el proceso político, sino entretener, provocando la risa, aquella reacción biológica que libera las llamadas hormonas de la felicidad, las endorfinas.
"Ladrones a domicilio", del director dominicano Ángel Muñiz, se inscribe en la sátira, logra la risa a destajo, convirtiéndose en una bocanada de aire fresco y sano para la sociedad dominicana.
Humor y poder
La comedia satírica nos habla de una constante: la mofa hacia el poder en sus distintas manifestaciones. En la historia del cine basta recordar a Charles Chaplin, que en sus películas solía burlarse a la autoridad y del orden social. En el cine latinoamericano, la comedia de crítica social y política ha tenido algunos momentos altos con "Esperando la carroza" (Argentina, 1985), "La estrategia del caracol" (Colombia, 1993) y "Matando cabos" (México, 2004).
Pero humor y cuestionamiento político no son temas recurrentes en el cine, ya que se necesita de una perspectiva de alto nivel que implica conocer la sociedad en que se vive de modo profundo y luego atreverse a los múltiples riesgos que implica cuestionar el poder.
La historia y el héroe
Un profesor universitario ve su vida desmoronarse poco a poco. Las circunstancias económicas lo obligan a cambiar de trabajo buscando un futuro mejor para su familia. Sin saberlo, es presa de una conspiración a gran escala, en la cual todas las autoridades de una región están involucradas. Pero su carácter firme se lleva por delante a los conspiradores, en una compleja trama de la cual logra salir airoso.
Se trata de un héroe cotidiano, aquél que en base a sus valores enfrenta la corrupción que le arropa. Muñiz no tiene escrúpulos en satirizar a todos los agentes del poder y no deja títere con cabeza. Vemos a políticos, militares, policías, jueces, traficantes de personas y empresarios, emburujados en la maraña del lucro ilícito, que deja una estela de muertes en su afán. El filme llega a su punto culminante en una escena en que la repartición del dinero llega a lo grotesco.
El guión y su material
Se utiliza como motor un compendio de leyendas urbanas, noticias de prensa y chismes que recorren las calles de la ciudad. Es la historia no oficial, aquella que todos conocen, pero que no está escrita en letras de molde. De ahí su potencialidad para el cine masivo, acierto de su escritor.
La narración es fluida y logra el enganche con el público desde el primer momento. Manolo Ozuna y Miguel Ángel Martínez logran una buena dupla, el primero convence en su rol de padre honesto y el segundo con su papel de asesino a sueldo traicionado. Afortunadas y muy parejas son la intervenciones del resto del elenco.
Muñiz y comedia del patio
Ángel Muñiz tiene talento para escribir y dirigir comedias, no cabe duda. "Perico Ripiao" en el 2003 consolidó su incursión en el género y con "Ladrones a domicilio" se la juega a fondo en su visión crítica de nuestra sociedad.
Si bien es cierto que el guión no está del todo pulido como recomiendan los manuales, especialmente en el desenlace de la historia, con este filme Muñiz se evidencia como un autor cinematográfico en pleno crecimiento. Tiene sus propias consideraciones sociales, aporta una narración que logra la plena identificación con el espectador y genera una estética en ciernes que puede convertirse a futuro en propiamente caribeña.
Recomendable para desahogarse de nuestros dramas cotidianos y para comprobar que el cine dominicano sigue su propia ruta, a fuerza de cineastas que son verdaderos empresarios, convencidos de que su producto es bueno y que tienen todavía mucho que entregar.
Ficha
Dirección y guión: Ángel Muñiz
Fotografía: Francisco Valdez
Intérpretes:
Manolo Ozuna
Miguel Ángel Martínez
Johany Sosa
Juan María Almonte
Pericles Mejías
Miguel Bucarelli
José Munir
Sonia Silvestre
Félix Peña
Fernando Rodríguez
Rafael Alduey
Diario Libre
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