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Las mujeres que aman demasiado

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Las mujeres que aman demasiado
Con frecuencia en nuestro medio vemos a mujeres que en un tiempo fueron muy independientes y decididas, aparentemente espontáneas en sus afectos, las cuales luego de "encontrar" a sus parejas se tornan en mujeres dependientes y llenas de temor, que no toman decisión alguna si no cuentan con la aprobación de los hombres con los que están. ¿Aman o dependen demasiado?

En mi práctica clínica como terapeuta familiar, los casos son muchos y variados. Estas mujeres, sin distinción de edad y condición social llegan buscando las razones por las que, a pesar de tener aparentemente lo que les haría ser felices, se sienten desdichadas y vacías. Frecuentemente llegan a la consulta porque están arrastrando una fuerte depresión o porque (como en algunos casos) han atentado contra sus vidas. Nos preguntamos: ¿qué pasa con ellas?, ¿qué les hace "perder" su propio sentido de vida?

El perfil

Tal vez no podamos decir que el fenómeno está en aumento, sino que en este momento se está haciendo más evidente dada la apertura en los roles femeninos. Unos años atrás, la mujer carente de formación y destrezas, sencillamente estaba relegada al hogar, al cuidado de sus hijos y sus parejas, siendo ese un marco perfecto para que esa dependencia afectiva pasara desapercibida o sencillamente se viera natural.

Ahora, llama mucho más la atención. Estas mujeres, que podríamos afirmar "aman demasiado", en la mayoría de los casos corresponden al siguiente perfil:

1. Provienen de hogares disfuncionales, no sanos. La violencia, el alcohol u otra adicción, se repiten.

2. Muchas tuvieron un padre "ausente", sea por divorcio o porque nunca asumió su rol.

3. Carecen de las herramientas para interactuar en forma sana con personas del sexo opuesto. Los ven como superiores, como sus "padres" a los que deben respetar y ser sumisas, o como sus hermanos menores a los que deben prodigar protección, a veces incondicional y desmedida.

4. Sus modelos de hombres significativos no son adecuados.

5. Las carencias afectivas de sus familias son notorias y muy marcadas.

6. Su nivel de estima propia es muy bajo. No se valoran ni se respetan como personas. Tampoco poseen un adecuado nivel de confianza, ni hacia ellas mismas ni hacia los demás.

7. El modelo de "mujer" que han recibido es de una orientada a "dar" todo lo que sea necesario para la supervivencia, ya sea material o emocional.

8. Han aprendido que el sacrificio es valido en pro de conquistar el afecto de sus "hombres" o personas significativas.

9. Piensan que tienen una misión de sufrir a favor "de" o para conseguir algo.

10. En términos generales, piensan que no "merecen" ser felices.

Señales de alarma

Me gusta hablar de "indicadores" o "luces amarillas" en referencia a los detalles que nos hacen pensar que se está en camino de caer en esta situación. La escritora Robin Norwood en su libro "Las Mujeres que Aman Demasiado", cita algunos:

Cuando entendemos que "estar enamorada", significa sufrir.
Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas intimas son acerca de él: sus problemas, sus ideas, sus sentimientos.
Disculpamos su mal humor, su indiferencia o sus desaires con problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su terapeuta o consejera.
Nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, nuestra salud e integridad física.

¿Cómo romper el circulo?

Hay momentos en que somos nosotras mismas quienes nos robamos la oportunidad de crecer y de ayudarnos mutuamente con este cúmulo de situaciones carentes, muchas veces, de toda lógica y justicia. Si deseamos saber cómo salir del circulo y romperlo, debo indicar que no es una tarea fácil ni sencilla y que puede requerir de mucho tiempo. Es un proceso que puede ir desde la simple concienciación de las víctimas hasta el re-aprendizaje de nuevas pautas de interacción.

Si la persona, como pasa en la mayoría de los casos, no está consciente debemos hacerle ver que está atada sin saberlo. Motivarla a ver y aceptar que hay otras cosas en el mundo que no son necesariamente aquella por la que está pasando. Muchas veces sencillamente se "niega" a verse identificada con esa realidad, es como un medio natural de autoprotección. Sin embargo, la persistencia desde afuera, puede ayudar.
En términos generales estas mujeres necesitan un acompañamiento profesional desde el cual poder rescatar sus potencialidades, su voluntad y aumentar su autoestima. Deben aprender a valorarse no por lo que puedan dar o hacer a favor de otros sino por lo que ellas mismas son.

En la consulta muchas veces logramos avances sólo con enfrentarlas con algunos eventos del pasado que les han marcado con esa sensación de no ser nadie: actos de violencia, violaciones sexuales (incluso incesto), odios y rencores hacia seres que en un momento fueron significativos y que luego perdieron esa mística.

Hacerles redescubrir sus fortalezas, aquellas características de su personalidad que son positivas y que pueden ayudarles a crecer y a sostener un nuevo estilo de vida. Algunas nunca se han reconocido como merecedoras de recibir y esto también se trabaja hasta lograr que se sientan dignas de respeto, amor sano, satisfacción sexual, logros profesionales, etc.

Estas mujeres salen de ese círculo sólo cuando están listas para reconocerse como seres valiosos y asumen el control de sus propias vidas.

¿Por qué se anulan?

1. Por satisfacer a "otros", dan mayor prioridad a las necesidades que otros pueden tener. Si es su pareja, mucho más.

2. No tienen conciencia de su dependencia emocional.

3. Toxicidad de su relación afectiva: no son conscientes de este "apego" dicen que es su manera de "amar" .

4. Su deseo de llenar las carencias afectivas les lleva a ir de un lado a otro "mendigando" un afecto que necesitan; pero que por su propia condición buscan en lugares equivocados.

5. Piensan que en la medida en que se "pierden" con el otro están demostrando más amor y pueden recibirlo de igual manera.

Cómo son ellos

1. Son fuertes de carácter, dominantes y controladores.

2. No son expresivos emocionalmente. Muchos son lo que llamamos "analfabetos emocionales".

3. Vienen de hogares donde sus madres y/o hermanas estuvieron a su servicio. Han aprendido a recibir y pocos saben dar.

4. El alcohol u otra adicción forma parte de su estilo de vida.

5. Agresivos verbal o emocionalmente. Es importante indicar que esta violencia puede ser "sutil", tanto que puede llegar a aceptarse como "normal" o a no considerarla como tal.

OTRA FORMA DE VIOLENCIA

Al preguntarnos si estamos frente a un fenómeno cultural y social podemos afirmar que hasta cierto punto sí.

La realidad es que así como el fenómeno de la violencia intrafamiliar se define como multicausal, ambos fenómenos van de la mano. Muchas mujeres que llegan hasta la muerte para ser separadas de sus parejas, lo hacen porque son adictas emocionales, aman demasiado, pero no han llegado a amarse a sí mismas lo suficiente.

En nuestro país, recientemente y a finales del año 2004, fueron publicados los resultados de una investigación realizada sobre la "violencia conyugal". Aparentemente y tomando en consideración los hallazgos encontrados, factores como nivel educativo, edad, grupo religioso al que se está afiliado, zona de residencia, etc., son algunos de los determinantes de que una mujer permita o no ser víctima de violencia.

Cuando tomo en mis manos documentos como esos, me surgen las inquietudes:

¿Qué pasa con aquellas que tienen buenos niveles educativos, algunas hasta por encima de sus agresores?
¿Qué es lo que pasa con aquellas que económicamente pueden subsistir por sus propios medios? A veces ellas son las que mantienen a sus parejas.
¿Qué puede hacer que una mujer decida "aparentar" una vida normal y sana a costa de mantener a un hombre a su lado?

Hay cuerdas, hilos invisibles que las "atan", las "inutilizan" y las "privan" de su propia capacidad de razonamiento. La especialista de nacionalidad argentina María Cristina Ravazzola indica que son mujeres víctimas de una especie de "lavado de cerebro".

Desde tiempos remotos la mujer ha sido relegada a un segundo plano. En culturas como la nuestra, se hace un "culto" al falo, a la virilidad. Se nos educaba para la "casa" y aunque actualmente nuestro campo de acción es mayor, seguimos siendo educadas para el servicio de "otros". Si somos realistas, aunque debemos admitir que hemos avanzado, sólo se ha sumado más pesar, en algunos casos.

Hay sin duda un proceso educativo, se nos han legado lo que llamamos "el síndrome de la mujer abnegada". Siempre debes estar dispuesta al servicio de, de lo contrario eres "mala", "indiferente", hasta "pecadora" y cuantos epítetos puedan darse. Se hace creer que nuestra valía está en colocarnos a la sombra de otros, "sencillamente somos seres de copia". Este parecería ser el mensaje.

Por: Yocasta M. Grassals
Psicóloga y Terapeuta Familiar
Miembro del Equipo Terapéutico y Docente del CECAF (809) 549-7161