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Lo mejor que pudo hacerse fue "enamorarse" de Christopher

Una noche de pop romántico en el Teatro La Fiesta

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Lo mejor que pudo hacerse fue enamorarse de Christopher
La voz de Christopher Cross conserva la potencia de antaño.
Santo Domingo. Fue un concierto más bien breve: dos horas de pura música con Christopher Cross. Un viaje en el tiempo a la década de los ochenta, cuando él era un poco más gordo, tenía mucho más cabello y su nombre era un referente obligado en lo que a música pop romántica se refiere.

El arranque casi de sorpresa a las 10:30 de la noche impidió que la audiencia se conectara de inmediato con las interpretaciones. Tampoco fueron muchos los que prestaron atención a las pocas palabras iniciales que pronunció el cantante: "Estoy por segunda vez en este hermoso país, de un clima bello y con muchas mujeres bellas".

La "frialdad" sólo alcanzó hasta la tercera canción, cuando sonaron los primeros acordes de "Sailing", uno de los temas insignias de Cross, que en 1980 ocupó el número uno en la lista de los éxitos de ese año.

En un escenario ambientado con alegorías tropicales, Christopher se presentó de manera sencilla, vestido con jeans, poloshirt, camisa y una gorra de pelotero que proclamaba su apoyo a una fundación dedicada a la lucha contra el cáncer.

A las 11 y 18 llegó la hora de enamorarse con "Arthur", y el consejo, ya dirigido a todos, que lo mejor que puede hacer es enamorarse. Y eso fue lo que hicieron los presentes: volverse a enamorar de y con las canciones de Christopher Cross.

A guitarrazo limpio

Un momento memorable fue cuando el norteamericano se despojó de los sonidos eléctricos y recurrió a la guitarra acústica para interpretar cuatro canciones, entre ellas la mítica "Think of Laura" y un tema en español, donde fue muy bien acompañado por la cantante de su banda, Ana Guigui.

Si hubiera alguna queja sobre este momento de cierta intimidad entre el artista y su audiencia, tendría que ir precisamente dirigida al público, que no cesó de conversar, incluso en alta voz, lo que se escuchó con más fuerza ante la ausencia de los instrumentos de mayor poder.

Cercano a la medianoche, Cross le dio fuerte a "All Right", para dejar la pista caliente a su primer gran éxito: "Ride Like Wind", un cierre en letras altas de rock para su concierto, hasta tal punto que varios "viejevos y viejevas" se levantaron a recordar sus tiempos de discoteca.

Un gran punto a favor fue la actuación de la banda que acompañó a Christopher Cross, discreta, pero haciéndose sentir de buena manera. Guigui en los teclados y los coros, Dave Beyer en la percusión y Chazz Frichtel en el bajo y coros, también tuvieron una noche para recordar.

Lamentable

Fue lamentable la actuación del humorista Carlos Sánchez, quien intentó hacer su noche equivocada con chistes homofóbicos, sexistas y criticando a los padres, cuando se enfrentaba a una audiencia mayormente integrada por padres y madres que, aún pasando vergüenza ajena, se rieron porque Sánchez es cómico, pero hasta cierto punto.