"Lo que el pueblo unió, que Iglesia no separe"

Santo Domingo. "Lo que el pueblo unió, que la iglesia no lo separe." afirmó el sociólogo y folclorista Dagoberto Tejeda, al referirse a la solicitud permanente de la iglesia católica de pedir la separación de las fiestas patria, cuaresma y Carnaval.
"Las jerarquías de la iglesia católica están partiendo de varias premisas equivocadas -continuó diciendo Tejeda- primero, porque históricamente el pueblo es el que ha unido estas festividades. Durante la colonia, no había únicamente carnaval para las carnestolendas, sino que todos los grandes acontecimientos religiosos, políticos, sociales, terminaban en carnaval: Las festividades de San Miguel, de Las Mercedes, San Andrés o San Juan Bautista concluían con manifestaciones de carnaval. Incluso en la procesión más solemne de la colonia: Corpus Christi, se les permitía a los esclavos participar con sus trajes, sus máscaras, sus músicas y sus danzas, en lo que el finado antropólogo cubano Joel James ha bautizado como el protocarnaval", dijo Tejeda.
Expresó que documentalmente está comprobado, de acuerdo con Flérida de Nolasco y Manuel Mañón de Jesús Arredondo, "que en estos carnavales participaban sacerdotes, algunos disfrazados, obispos y hasta un cardenal, porque esto no entraba en contradicción con la iglesia católica, siguiendo las normas aprobadas por el Papa Urbano IV que hizo posible mediante una Bula que los católicos participaran en el carnaval".
En esa misma línea de tradición de celebrar los grandes acontecimientos con carnaval, el pueblo dominicano con el tiempo celebró las fiestas de la independencia con carnaval, ganando con esto una categoría patriótica, por lo cual, el carnaval pasó entonces a conocerse como el "Carnaval de Febrero" o el "Carnaval de la Independencia", apuntó.
"Igual ocurrió con el triunfo de los patriotas dominicanos en la guerra restauradora, cuando cada año, entre otras actividades, se celebraba con carnaval. ¡Históricamente esto nos demuestra que el carnaval ha estado ligado a las fiestas patrias, no para denigrarlas, sino para engrandecerlas!", manifestó el investigador.
Confusión
Tejeda Ortiz puntualizó que en ocasiones se está confundiendo el contenido carnal, morboso, de orgías, inicialmente de las clases dominantes europeas con el carnaval dominicano que es un carnaval cultural, pedagógico-educativo, lleno de raíces, ancestros, símbolos, esencias y contenido, donde se fragua la dominicanidad y donde se conforma la identidad nacional.
"El carnaval que llegó de España ya no existe más. Sólo quedan algunos personajes como La Muerte o Los Diablos. Fue transformado, fue criollizado por un proceso sincrético de creatividad popular", afirmó.
Para Tejada se confunden fiestas de carnavales locales con el Desfile Nacional de Carnaval, que en su realización y organización, cada primer domingo de marzo desde 1984, depende de la dependencia estatal de Cultura, y subrayó que esa cartera no interviene en las fechas de los carnavales locales, que son potestad de cada pueblo. Recordó que la máxima instancia de ese ministerio ha invitado a la iglesia y a los carnavaleros a dialogar buscando entendimiento sobre la separación del carnaval, las fiestas patria y la cuaresma.
"Hay pueblos, como Cabral, Barahona, Elías Piña, Bánica, Guerra y anteriormente Cotuí, que llevan años y años haciendo un carnaval al final de Semana Santa, que no es una herejía ni una profanación, sino que es un regocijo del pueblo, ante la llegada de la primavera. Cuando los creyentes de estos pueblos no han tenido conflicto de fe por estas actividades ¿vamos a eliminar estas tradiciones sagradas por una interpretación antojadiza?", concluyó.
Tolerancia y pluralidad
Por último -terminó expresando Tejeda Ortiz- hoy la Iglesia Católica ha reconocido a nivel mundial la diversidad de creencias religiosas, asumiendo una actitud de tolerancia a la pluralidad, porque ya pasamos el fundamentalismo y la hegemonía de la Edad Media. Hoy, la iglesia tiene que tener un respeto por las creencias de los demás, razón por lo cual, puede pedirle a los católicos que no participen del carnaval, pero no pretender que todos los que no sean católicos o que no crean, los obliguen a cumplir los mandatos y los deseos de la iglesia católica. El pueblo es muy sabio. El ha asumido el carnaval como una expresión cultural, espiritual y existencial. Cuando el entienda que es dañino, que lo perjudica al igual que al país, sin que lo obligue, el mismo lo eliminará", dijo el especialista.
Diario Libre
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