Los antibióticos y el cáncer de mama: suena la alarma
Estudio no es suficiente para no aconsejar uso antibióticos

Los antibióticos son uno de los principales aliados de la salud, al evitar la proliferación de las infecciones, pero ahora se acaba de descubrir que también pueden ser uno de sus mayores enemigos, al favorecer el desarrollo de los tumores mamarios.
El cáncer de mama, una dolencia en la cual se desarrollan células cancerosas en los tejidos, lóbulos y conductos de la glándula mamaria, es el cáncer más frecuente en la mujer y el que causa más mortalidad por neoplasia o crecimiento anormal de un tejido. Su incidencia ha aumentado progresivamente en las últimas décadas apareciendo cada vez en edades más tempranas.
Los antibióticos o agentes antimicrobianos, sustancias obtenidas de bacterias u hongos, o mediante e síntesis química que matan los gérmenes o impiden que se reproduzcan, se emplean en el tratamiento de infecciones y son unos de los fármacos más consumidos en todo el planeta y de los que salvan más vidas.
Se sabía que estos medicamentos pueden producir efectos adversos, como erupciones en la piel y reacciones alérgicas, trastornos bucales y estomacales por la eliminación de las bacterias "buenas" del tubo digestivo, el sobrecrecimiento de ciertas bacterias u hongos, o la aparición de bacterias resistentes a los tratamientos. En casos de toxicidad pueden llegar, incluso, a dañar los órganos, el sistema nervioso, o alterar la sangre.
Ahora se ha descubierto que estos medicamentos pueden tener otro efecto secundario, potencialmente peligroso debido a la cantidad de personas expuestas: un estudio científico apunta a un posible vínculo entre el consumo exagerado de antibióticos y el cáncer de mama, y que las mujeres que los han tomado pueden tener hasta el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad.
[b]¿Nuevo factor de riesgo?[/b]
Todavía es pronto para incluir a los antibióticos en las lista de los factores de riesgo o situaciones que aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad, en la cual figuran desde el aumento de la edad, los antecedentes genéticos familiares y la menstruación precoz, hasta la maternidad o retirada menstrual tardía, pasando por el consumo de alcohol o el exceso de peso mantenido.
Los investigadores estadounidenses de la Universidad de Washington, autores de estudio científico efectuado entre más de 2.000 mujeres con cáncer de mama, insisten en que, pese al posible papel cancerígeno de los antibióticos, las mujeres no deben dejar de usar esas medicinas.
Pero la información ha causado alarma, cuando aún no se ha extinguido la preocupación por el posible efecto tumoral de la terapia hormonal de sustitución (THS), un tratamiento con parches que se aplican sobre la piel y liberan estrógenos y progestógenos, que emplean las mujeres menopáusicas, el cual aumenta el riesgo de cáncer de mama según un informe británico.
Pero, con ser importante, la utilización de los parches de THS entre la población femenina no es comparable al consumo de agentes antimicrobianos.
[b]Nexo[/b]
Podría ser que el nexo tenga más que ver con las infecciones repetidas o la inflamación en las mujeres que van a padecer un cáncer de mama, que con los medicamentos por sí solos. El consumo de antibióticos sería simplemente una consecuencia de la existencia de estas infecciones y no la causa real del cáncer.
El cáncer de mama, una dolencia en la cual se desarrollan células cancerosas en los tejidos, lóbulos y conductos de la glándula mamaria, es el cáncer más frecuente en la mujer y el que causa más mortalidad por neoplasia o crecimiento anormal de un tejido. Su incidencia ha aumentado progresivamente en las últimas décadas apareciendo cada vez en edades más tempranas.
Los antibióticos o agentes antimicrobianos, sustancias obtenidas de bacterias u hongos, o mediante e síntesis química que matan los gérmenes o impiden que se reproduzcan, se emplean en el tratamiento de infecciones y son unos de los fármacos más consumidos en todo el planeta y de los que salvan más vidas.
Se sabía que estos medicamentos pueden producir efectos adversos, como erupciones en la piel y reacciones alérgicas, trastornos bucales y estomacales por la eliminación de las bacterias "buenas" del tubo digestivo, el sobrecrecimiento de ciertas bacterias u hongos, o la aparición de bacterias resistentes a los tratamientos. En casos de toxicidad pueden llegar, incluso, a dañar los órganos, el sistema nervioso, o alterar la sangre.
Ahora se ha descubierto que estos medicamentos pueden tener otro efecto secundario, potencialmente peligroso debido a la cantidad de personas expuestas: un estudio científico apunta a un posible vínculo entre el consumo exagerado de antibióticos y el cáncer de mama, y que las mujeres que los han tomado pueden tener hasta el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad.
[b]¿Nuevo factor de riesgo?[/b]
Todavía es pronto para incluir a los antibióticos en las lista de los factores de riesgo o situaciones que aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad, en la cual figuran desde el aumento de la edad, los antecedentes genéticos familiares y la menstruación precoz, hasta la maternidad o retirada menstrual tardía, pasando por el consumo de alcohol o el exceso de peso mantenido.
Los investigadores estadounidenses de la Universidad de Washington, autores de estudio científico efectuado entre más de 2.000 mujeres con cáncer de mama, insisten en que, pese al posible papel cancerígeno de los antibióticos, las mujeres no deben dejar de usar esas medicinas.
Pero la información ha causado alarma, cuando aún no se ha extinguido la preocupación por el posible efecto tumoral de la terapia hormonal de sustitución (THS), un tratamiento con parches que se aplican sobre la piel y liberan estrógenos y progestógenos, que emplean las mujeres menopáusicas, el cual aumenta el riesgo de cáncer de mama según un informe británico.
Pero, con ser importante, la utilización de los parches de THS entre la población femenina no es comparable al consumo de agentes antimicrobianos.
[b]Nexo[/b]
Podría ser que el nexo tenga más que ver con las infecciones repetidas o la inflamación en las mujeres que van a padecer un cáncer de mama, que con los medicamentos por sí solos. El consumo de antibióticos sería simplemente una consecuencia de la existencia de estas infecciones y no la causa real del cáncer.
Diario Libre
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