Los dolores articulares
A veces existen enfermedades sistémicas que dan lugar a dolores en las articulaciones de forma aislada pero errática, es más frecuente que afecten a varias articulaciones a la vez.

Es frecuente, con el mal tiempo, escuchar como muchas personas sufren de dolores articulares. En la terminología médica los dolores articulares reciben el nombre de artralgias. Es un síntoma que puede llegar a ser muy molesto, a la vez muy inespecífico, y que puede relacionarse con la presencia de enfermedades articulares inflamatorias o degenerativas de las que se conocen más de cien.
El dolor articular como síntoma. Las artralgias se localizan en una o varias articulaciones. Las articulaciones afectadas son diversas, desde las más pequeñas y distales como las de las manos, hasta otras más grandes como las rodillas o la propia cadera. En las manos duelen las articulaciones de los dedos, habitualmente las correspondientes a los nudillos y frecuentemente en ambas manos. Otras veces pueden afectarse articulaciones más proximales como las del codo o la rodilla, con frecuencia de forma asimétrica. Los dolores de articulaciones como las caderas o la columna vertebral, tienen una relación muy estrecha con la sobrecarga mecánica, sobre todo tras un esfuerzo realizado, afectando a una articulación o a una determinada zona de la columna. Los dolores en una determinada articulación suelen acompañarse de otras manifestaciones locales, habitualmente inflamatorias y casi siempre con algún desencadenante que el paciente suele reconocer.
Procesos inflamatorios. Es importante la presencia de otras manifestaciones asociadas a esas molestias articulares y la evaluación de la existencia de cambios inflamatorios. En estos casos se podría hablar mejor de artritis, más que de artralgias. Esas manifestaciones inflamatorias son la presencia de un aumento de la temperatura o calor, la existencia de un mayor tamaño articular coincidiendo con la aparición de un edema o hinchazón, y un enrojecimiento de la zona articular. Estamos hablando de la presencia de cambios patológicos a nivel de la articulación o articulaciones afectadas. De igual forma que las molestias, pueden aparecer estas manifestaciones en una o varias. El enrojecimiento y el aumento de la temperatura se debe a un mayor riego sanguíneo dirigido a esa articulación. Estos fenómenos se deben por una vasodilatación de los vasos que irrigan las articulaciones desencadenada como una reacción secundaria a unos cambios locales o sistémicos. El aumento de tamaño de la articulación proviene de un acumulo de líquido. Ese líquido puede estar presente dentro de la articulación como consecuencia de una mayor secreción, o bien estar presente en los tejidos que rodean la articulación, como un edema que inunda esos tejidos. Estas manifestaciones pueden llegar a producir más molestias que el propio dolor. Otro síntoma muy frecuentemente asociado a estas molestias es la sensación de rigidez articular. Por la mañana el paciente presenta una dificultad importante para mover los dedos. Esta dificultad mejora a lo largo del día y conforme se van moviendo los dedos desaparece.
Procesos degenerativos
Además de esos cambios agudos inflamatorios, en otros procesos las artralgias van acompañadas de cambios morfológicos de las articulaciones afectadas relacionadas con un desgaste de las mismas. En estos casos la articulación aumenta de tamaño y adquiere un aspecto con una superficie irregular. Son cambios que pueden verse en cualquier trastorno que produzca ese desgaste en las articulaciones y que a veces aumentan con la aparición también de fenómenos inflamatorios.
Artrosis: Es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta a un gran porcentaje de personas mayores, cursando con dolor y pérdida de movilidad. Las articulaciones más afectadas son la espalda, cadera y rodillas. La edad así como la sobrecarga mecánica y el desgaste (producido por un uso excesivo como ocurre con ciertas profesiones o deportes, o por un peso excesivo –obesidad) son unos factores fundamentales para la aparición de este proceso. También se ha implicado otros factores como cierta predisposición genética o la presencia de antecedentes familiares. El diagnóstico suele ser clínico comprobándose la existencia de rasgos radiológicos que confirman el desgaste de la articulación. El tratamiento preventivo es difícil, y una vez desarrollada la enfermedad solamente se pueden controlar los síntomas eliminando aquellos factores que favorecen un mayor desgaste de la articulación.
Influencia del clima
El tiempo puede influir en la presentación de esos síntomas. Es conocido como el mal tiempo parece aumentar este tipo de molestias. La humedad y el frío incrementan el dolor de las articulaciones y empeora la sensación de rigidez. No está claro como las inclemencias del tiempo pueden aumentar el dolor de las articulaciones, aunque puede ser por una mayor sensibilidad en las articulaciones, porque aumenten esa sensación de rigidez o inmovilidad, o por una reactivación del proceso que determina la aparición de esas molestias. De hecho, aunque en invierno y otoño las molestias articulares son más frecuentes, no quiere decir que el calor alivie por igual cualquier artralgia o artritis. Existen artritis con un componente inflamatorio importante que se alivian sobre todo con el frío.
Las causas de las artralgias
Las artralgias constituyen un síntoma inespecífico y que puede deberse a problemas locales o a un proceso más generalizado.
Procesos locales
Los dolores en una determinada articulación cuando se acompañan de cambios inflamatorios, pueden ser consecuencia de un trastorno metabólico o por una lesión previa de dicha articulación. Es importante tener en cuenta si padecemos algún tipo de enfermedad metabólica como una hiperuricemia, o si hemos tenido algún golpe o traumatismo en esa articulación. Existen profesiones en las que el desgaste por uso excesivo de una o varias articulaciones originan molestias. En estos casos la sobrecarga mecánica aparece claramente como un factor precipitante.
La gota: es una inflamación de una articulación por el depósito de cristales de ácido úrico. Se produce una inflamación dolorosa de la articulación afectada, habitualmente en los dedos del pie –cuando se afecta el primer dedo se denomina podagra- y de las manos, muñeca, tobillo o codo. El ataque dura varios días hasta que la inflamación desaparece. El tratamiento se basa en compensar el defecto metabólico que ocasiona unos niveles elevados de ácido úrico en sangre, bien con dieta o medicación.
Procesos sistémicos
A veces existen enfermedades sistémicas que dan lugar a dolores en las articulaciones de forma aislada pero errática. Sin embargo, es más frecuente que afecten a varias articulaciones a la vez. Existen enfermedades en las que el sistema inmune actúa incorrectamente actuando contra esas articulaciones dando lugar a la aparición de fenómenos inflamatorios, que ocasionan dolor entre otras molestias. Hay otras enfermedades que sin ser una reacción anómala contra alguna estructura del organismo, cursan con la producción de proteínas anómalas que se depositan en las articulaciones. Otras enfermedades sistémicas cursan con afectación articular sin que se conozca el mecanismo. En muchos de estos casos es frecuente que aparezcan otros síntomas relacionados como aumento de la temperatura corporal, cansancio, falta de apetito, malestar general etc.... La presencia de un cuadro clínico de mayor complejidad (pérdida de peso, debilidad extrema, presencia de lesiones cutáneas o en mucosas, o dificultad para respirar) avisa de la presencia de una enfermedad sistémica que requiere su propio diagnóstico (lupus, crioglobulinemia, psoriasis, etc...).
Artritis reumatoide: Es una enfermedad del sistema inmune que afecta a las articulaciones desencadenando su inflamación. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes o de edad media, y principalmente a las articulaciones de las manos, codos, tobillo y cadera, habitualmente de forma simétrica y con presencia de síntomas generales. Es frecuente además de los cambios inflamatorios, la presencia de una rigidez matutina importante. Si el tratamiento dirigido a controlar esa reacción no es efectivo, la enfermedad puede acabar afectando a las partes blandas.
El dolor articular como síntoma. Las artralgias se localizan en una o varias articulaciones. Las articulaciones afectadas son diversas, desde las más pequeñas y distales como las de las manos, hasta otras más grandes como las rodillas o la propia cadera. En las manos duelen las articulaciones de los dedos, habitualmente las correspondientes a los nudillos y frecuentemente en ambas manos. Otras veces pueden afectarse articulaciones más proximales como las del codo o la rodilla, con frecuencia de forma asimétrica. Los dolores de articulaciones como las caderas o la columna vertebral, tienen una relación muy estrecha con la sobrecarga mecánica, sobre todo tras un esfuerzo realizado, afectando a una articulación o a una determinada zona de la columna. Los dolores en una determinada articulación suelen acompañarse de otras manifestaciones locales, habitualmente inflamatorias y casi siempre con algún desencadenante que el paciente suele reconocer.
Procesos inflamatorios. Es importante la presencia de otras manifestaciones asociadas a esas molestias articulares y la evaluación de la existencia de cambios inflamatorios. En estos casos se podría hablar mejor de artritis, más que de artralgias. Esas manifestaciones inflamatorias son la presencia de un aumento de la temperatura o calor, la existencia de un mayor tamaño articular coincidiendo con la aparición de un edema o hinchazón, y un enrojecimiento de la zona articular. Estamos hablando de la presencia de cambios patológicos a nivel de la articulación o articulaciones afectadas. De igual forma que las molestias, pueden aparecer estas manifestaciones en una o varias. El enrojecimiento y el aumento de la temperatura se debe a un mayor riego sanguíneo dirigido a esa articulación. Estos fenómenos se deben por una vasodilatación de los vasos que irrigan las articulaciones desencadenada como una reacción secundaria a unos cambios locales o sistémicos. El aumento de tamaño de la articulación proviene de un acumulo de líquido. Ese líquido puede estar presente dentro de la articulación como consecuencia de una mayor secreción, o bien estar presente en los tejidos que rodean la articulación, como un edema que inunda esos tejidos. Estas manifestaciones pueden llegar a producir más molestias que el propio dolor. Otro síntoma muy frecuentemente asociado a estas molestias es la sensación de rigidez articular. Por la mañana el paciente presenta una dificultad importante para mover los dedos. Esta dificultad mejora a lo largo del día y conforme se van moviendo los dedos desaparece.
Procesos degenerativos
Además de esos cambios agudos inflamatorios, en otros procesos las artralgias van acompañadas de cambios morfológicos de las articulaciones afectadas relacionadas con un desgaste de las mismas. En estos casos la articulación aumenta de tamaño y adquiere un aspecto con una superficie irregular. Son cambios que pueden verse en cualquier trastorno que produzca ese desgaste en las articulaciones y que a veces aumentan con la aparición también de fenómenos inflamatorios.
Artrosis: Es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta a un gran porcentaje de personas mayores, cursando con dolor y pérdida de movilidad. Las articulaciones más afectadas son la espalda, cadera y rodillas. La edad así como la sobrecarga mecánica y el desgaste (producido por un uso excesivo como ocurre con ciertas profesiones o deportes, o por un peso excesivo –obesidad) son unos factores fundamentales para la aparición de este proceso. También se ha implicado otros factores como cierta predisposición genética o la presencia de antecedentes familiares. El diagnóstico suele ser clínico comprobándose la existencia de rasgos radiológicos que confirman el desgaste de la articulación. El tratamiento preventivo es difícil, y una vez desarrollada la enfermedad solamente se pueden controlar los síntomas eliminando aquellos factores que favorecen un mayor desgaste de la articulación.
Influencia del clima
El tiempo puede influir en la presentación de esos síntomas. Es conocido como el mal tiempo parece aumentar este tipo de molestias. La humedad y el frío incrementan el dolor de las articulaciones y empeora la sensación de rigidez. No está claro como las inclemencias del tiempo pueden aumentar el dolor de las articulaciones, aunque puede ser por una mayor sensibilidad en las articulaciones, porque aumenten esa sensación de rigidez o inmovilidad, o por una reactivación del proceso que determina la aparición de esas molestias. De hecho, aunque en invierno y otoño las molestias articulares son más frecuentes, no quiere decir que el calor alivie por igual cualquier artralgia o artritis. Existen artritis con un componente inflamatorio importante que se alivian sobre todo con el frío.
Las causas de las artralgias
Las artralgias constituyen un síntoma inespecífico y que puede deberse a problemas locales o a un proceso más generalizado.
Procesos locales
Los dolores en una determinada articulación cuando se acompañan de cambios inflamatorios, pueden ser consecuencia de un trastorno metabólico o por una lesión previa de dicha articulación. Es importante tener en cuenta si padecemos algún tipo de enfermedad metabólica como una hiperuricemia, o si hemos tenido algún golpe o traumatismo en esa articulación. Existen profesiones en las que el desgaste por uso excesivo de una o varias articulaciones originan molestias. En estos casos la sobrecarga mecánica aparece claramente como un factor precipitante.
La gota: es una inflamación de una articulación por el depósito de cristales de ácido úrico. Se produce una inflamación dolorosa de la articulación afectada, habitualmente en los dedos del pie –cuando se afecta el primer dedo se denomina podagra- y de las manos, muñeca, tobillo o codo. El ataque dura varios días hasta que la inflamación desaparece. El tratamiento se basa en compensar el defecto metabólico que ocasiona unos niveles elevados de ácido úrico en sangre, bien con dieta o medicación.
Procesos sistémicos
A veces existen enfermedades sistémicas que dan lugar a dolores en las articulaciones de forma aislada pero errática. Sin embargo, es más frecuente que afecten a varias articulaciones a la vez. Existen enfermedades en las que el sistema inmune actúa incorrectamente actuando contra esas articulaciones dando lugar a la aparición de fenómenos inflamatorios, que ocasionan dolor entre otras molestias. Hay otras enfermedades que sin ser una reacción anómala contra alguna estructura del organismo, cursan con la producción de proteínas anómalas que se depositan en las articulaciones. Otras enfermedades sistémicas cursan con afectación articular sin que se conozca el mecanismo. En muchos de estos casos es frecuente que aparezcan otros síntomas relacionados como aumento de la temperatura corporal, cansancio, falta de apetito, malestar general etc.... La presencia de un cuadro clínico de mayor complejidad (pérdida de peso, debilidad extrema, presencia de lesiones cutáneas o en mucosas, o dificultad para respirar) avisa de la presencia de una enfermedad sistémica que requiere su propio diagnóstico (lupus, crioglobulinemia, psoriasis, etc...).
Artritis reumatoide: Es una enfermedad del sistema inmune que afecta a las articulaciones desencadenando su inflamación. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes o de edad media, y principalmente a las articulaciones de las manos, codos, tobillo y cadera, habitualmente de forma simétrica y con presencia de síntomas generales. Es frecuente además de los cambios inflamatorios, la presencia de una rigidez matutina importante. Si el tratamiento dirigido a controlar esa reacción no es efectivo, la enfermedad puede acabar afectando a las partes blandas.
Diario Libre
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