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Los esfuerzos por convertir al país en un Estado Archipielágico

El Embajador oceanográfico asegura que todavía el país no define sus límites marinos con Haití

República Dominicana avanza hacía la ampliación de su espacio de mar territorial para convertirse en un Estado Archipielágico, una condición que se da cuando un país considera entre sus límites territoriales una porción de los mares que lo circundan.

Con ese propósito la Cámara de Diputados aprobó recientemente el proyecto de Ley de Delimitación Marítima. Con la pieza, si llegara a convertirse en ley, el mar territorial dominicano aumentará de seis a doce millas náuticas, y la zona económica exclusiva del país pasa de 242 mil a 380 mil kilómetros cuadrados.

A los 42 mil kilómetros cuadrados de tierra emergida se sumarían otros 51 mil kilómetros de área sumergida, para un total de 93 mil kilómetros cuadrados de territorio nacional.

El proyecto es una iniciativa del diputado Pelegrín Castillo y el embajador y director de Asuntos Oceanográficos del país, Carlos Michelen, quien explica que la condición de "Estado Archipielágico" representa varias ventajas económicas, dadas por la facultad de soberanía del mar y sus recursos.

"El mar se perfila como la nueva conquista para utilizar a través de la explotación y un ejemplo es la minería marina y submarina". Michelen recuerda que muchos países se abocan a la explotación de petróleo en el mar, donde además existen nódulos bimetálicos y polimetálicos con alta concentración de minerales.

Asegura que en las aguas nacionales existe una cantidad enorme de esos minerales bajo la forma bimetálicos, por lo que es importante conocerlos y tener autoridad sobre ellos. Con el aumento de la zona marina, el país también amplía la zona de pesca, lo que puede generar en el futuro una industria de este renglón económico, además de ayudar a satisfacer el déficit de proteínas que existe en la cadena alimenticia dominicana.

Michelen indica que el mar es el lugar ideal para potenciar el sistema de energía solar y eólica sin afectar otros campos, y que se prevé como fuente de generación energética por la cantidad de radiación solar que emana.

"La tendencia al aprovechamiento energético no convencional está encaminada al uso de los espacios marinos. La experiencia de acercarse al mar es ventajoso porque tener conocimiento del mar y sus recursos nos abre puertas y nos permite mayores negociaciones de buena vecindad con otros países", afirma.

Otra ventaja no menos importante que resalta Michelen es que el país adquiere hasta 200 millas náuticas de zona económica exclusiva, un área en la cual el Estado tiene soberanía económica para controlar y/o negociar las actividades de exploración en el mar.

Los propulsores de esta Ley apoyan la propuesta en el hecho de que el país cuenta con las características requeridas por la Oficina de los Derechos del Mar de las Naciones Unidas, para el reconocimiento de un Estado archipielágico. Esta oficina es un órgano internacional que rige y administra todo lo que tiene que ver al derecho reverente a los Estados ribereños.

El especialista en asuntos marinos Carlos Michelen detalla que entre los requisitos que exige las Naciones Unidas para el reconocimiento de un Estado archipielágico, destaca el que el interesado no sea un país continental y que sea una o parte de una isla. Pero además debe estar compuesta por varias islas o archipiélagos, y en el caso de la República Dominicana, cuenta de unas 145 entre islas cayos, archipiélagos.

Otras características se refieren a que las aguas encerradas que van a ser declaradas territorio sumergido, sean por lo menos de una misma extensión que la superficie de tierras emergidas. Esta condición de tamaño está sujeta a una relación de uno a uno como mínimo y un máximo de hasta nueve veces la cantidad de superficie terrestre.

El organismo exige también que la forma del archipiélago debe sea similar a la forma física del grupo de elementos que lo conforman, es decir, que las distancia entre uno y otro punto sea similar.

Aunque el embajador Michelen asegura que se cumplen con todos estas exigencias, advierte que la propuesta de Estado Archipielágico debe contar además con la aprobación de los diferentes naciones que hacen frontera con el país. Michelen explica que una vez la ley de Delimitación sea aprobada y promulgada por el Estado Dominicano, debe ser presentada al secretario general de las Naciones Unidas que a su vez lo presenta a los demás Estados mediante una línea de pretensión. Esta línea puede ser aceptada o encontrar oposición de parte de los países fronterizos.

Además de la Oficina de las Naciones Unidas los asuntos del mar son tratados por la Conferencia del Caribe sobre Derechos del Mar, la cual está compuesta por una representación de la ONU y los países del Caribe, exceptuando a Venezuela que funge como observador.

Esta Conferencia se ocupa de auspiciar y propiciar las negociaciones entre los estados con costa en el Caribe.

Cuando se presenta una oposición, puede hacerse en una de tres opciones diferentes, siendo la Mesa de Negociación la más frecuente y rápida. En esta mesa los estados ribereños buscan un acuerdo sobre lo que consideran debe ser la delimitación de ambos territorios.

Una segunda opción sería ir a un tribunal internacional especializado del mar, donde cada parte presenta su justificación y debe acogerse al fallo de un juez. Este proceso puede llevar varios años. La otra opción para presentar oposición a una línea de pretensión es la de un laudo arbitrario, que se da cuando los estados elijan un tercer Estado para decidir el caso.

DOMINICANA Y SUS FRONTERAS

Aunque para muchos los límites de fronteras dominicanas se dan sólo con Haití en la parte emergida, Michelen aclara que también ambos países hacen frontera marina, aun sin definir.

Pero además indica que en el ámbito marino, dominicana tiene frontera con Venezuela al sur franco y en el suroeste con Colombia.

Al sureste limita con el Reino de Holanda, por sus posesiones en el Caribe, como son Aruba, Bonaire y Curazao, entre las cuales y dominicana no hay más de 400 millas náuticas. Explica que a partir de sus líneas bases, cada estado tiene derecho hasta 200 millas náuticas donde la geografía lo permite.

Al este, el país mantiene frontera con los Estados Unidos de Norteamérica, por Puerto Rico. Al norte y noroeste con el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte o Inglaterra. Esto porque Inglaterra tiene posesiones territoriales como son las Islas de Turcos y Caícos. En el norte franco, se hace frontera con la alta mar, ya que los territorios más próximos en esa dirección son las islas de las Bermudas, entre las cuales y el país hay más de 400 millas náuticas de distancia.

El embajador indica que como existe una autoridad internacional de la alta mar, ésta puede entender que nuestras pretensiones no son convenientes y presentar oposición a la línea de pretensión.

De todas las naciones con las que el país hace frontera sólo están delimitadas las de Colombia y Venezuela, durante acuerdos firmados en 1978 y 1979, respectivamente.