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Los árboles tropicales dan el frente a los huracanes.

Que un patio o un jardín se cobijen con árboles frondosos o que una acera embellezca el paisaje citadino de uso público o privado tiene un punto de partida fundamental en países que suelen ser

Vivir en una zona tropical condiciona la vida de sus habitantes de muchas maneras. Intimidar con la naturaleza implica, entonces, conocer con detalles cuáles son las plantas más convenientes para que sobrevivan cuando las condiciones climáticas propician embestidas que arrasan en mayor o menor medida todo lo que encuentran a su paso.

Sembrar los árboles tropicales, los cuales tienen condiciones naturales para resistir los embates del tiempo, son el punto de partida. Al que sigue la poda sistemática y, sobre todo, preventiva, cuando se da el aviso de la inminencia del choque de vientos huracanados.

Milciades Mejía, director del Jardín Botánico, hecha mano su vasta experiencia como agrónomo para referirse al tema y dar los consejos apropiados, que dadas las tendencias de la época hay que tomar en cuenta.

"Las plantas nativas y endémicas sobreviven a las tempestades no por pura casualidad", comenta Mejía. Y pone como ejemplo las uvas de playas, que resisten huracanes en una costa vapuleada, mientras una construcción situada a pocos metros sucumbe como endeble estructura, a pesar de la aparente fortaleza de sus componentes.

"Eso no se da de manera fortuita, insiste, es un proceso bastante largo de la selección natural, que va seleccionando las especies que se adecuan a cada ambiente".

Ello explica por qué las plantas que provienen de las zonas cálidas no prosperan en las zonas templadas y viceversa. Hay requerimientos ecológicos y fisiológicos.

¿Amor a primera vista?

Una señora visita una ciudad legendaria donde el verano propicia el florecimiento de plantas de singular vistosidad. Lo primero que se le ocurre es llevarse a su casa del Caribe "una ramita" para tener en su casa una igual. Esos amores a primera vista son típicos en los amantes de las plantas. Pero la decepción llega rápido por no tomar en cuenta que las condiciones no permitían traer a casa ese algo tan encantador. La naturaleza se comporta como los seres humanos. Necesita adaptarse y el proceso lleva tiempo y con frecuencia no se logra si las condiciones no se consiguen.

Mejía aterriza en el tema cuando indica que para decidir por la plantación de un árbol hay que tomar en cuenta las condiciones de clima, del suelo y los requerimientos ecológicos de la planta.

Además, se debe partir de la cantidad de espacio de que se dispone. Tanto en términos horizontales como verticales. "Si vas plantas debajo de una cablería no puedes sembrar un árbol que puede crecer hasta 20 metros", comenta.

La opción debe apuntar a un árbol que en su etapa madura no sobrepase los seis metros, por ejemplo.

En las zonas tropicales, como la que ocupa República Dominicana, lo más importante es que la ornamentación vegetal se haga tomando en cuenta los períodos de huracán, tanto en los tiempos de amenaza como los de menos riesgo. Que las plantas crezcan y se poden para que permanezcan son parte del plan a seguir.

Entre las opciones que Mejía ofrece están las palmas en sus diferentes variedades, que incluyen desde una muy alta hasta una pequeña y primorosa. Todas tienen la particularidad de la elasticidad, que le permiten afrontar con éxito los vientos tempestuosos.

El flamboyán, que florece en cuatro o cinco años, a pesar de no ser endémico, se ha adaptado totalmente al país es una posibilidad importante para el que busca una sombra impresionante y tiene espacio para dejarlo crecer, con la debida poda para alcanzar el equilibrio buscado.

El laurel o el roble que tanto verdor irradian en zonas públicas y privadas de la ciudad se suman a la oferta local con la advertencia de que en la medida en que se reduzca el tamaño de su copa, se mantendrás delimitadas las dimensiones de sus raíces. A mayor copa, mayor ramificación de raíces, con sus implicaciones.

El roble del tipo aceiutuno, que no rompe aceras y adorna con flores blancas, y crece robusto en tramos de la José Contreras, próximo a las escaleras 6 y ocho, se suma a los recomendados para un jardín que busca sobre y temple en tiempos ciclónicos.

Se trata, sobre todo, de fomentar la siembra creando conciencia de qué es lo mejor para en entorno propio y el común.

Color, movimiento…todo entra en la elección

Una pregunta que debe alguien que quiere darle "colores naturales" a un jardín o a un balcón es que tipo de planta quiere para garantizarse el tono de las flores que es más de su agrado y el tiempo en que este pequeño o gran árbol florece.

Si se quiere un espacio con sonido o movimiento, entonces las opciones tienen que apuntar a plantas que paran frutos o flores que sirvan de alimentos a aves.

A veces se busca una fuente de aroma o una sombra impresionante, y en ello influye como en todo la especie que se escoja.