Los riesgos de dejar la piel al sol
Vivir en un país tropical como el nuestro expone a la población a los efectos directos del sol, uno de los enemigos más implacables de la piel, y de cuyo alcance el grueso de la población aún no hace
Los riesgos frente al sol se incrementan en quienes, en busca del bronceado perfecto, abusan de la exposición al sol y en aquellos que vacacionan en montañas y balnearios donde desarrollan la mayoría de las actividades al aire libre, por lo regular sin tomar medidas preventivas.
El resutado, un largo listado de vacacionistas tratados por insolación, deshidratación y quemaduras de hasta segundo grado.
Evita la factura. La naturaleza, tarde o temprano, nos pasa factura por los excesos a que ha sido sometido el cuerpo. Para evitarlo, cada quien debe asumir lo más temprano que pueda y como estilo de vida una serie de medidas para prevenir hasta el efecto más inofensivo del sol sobre la piel, que es el envejecimiento prematuro. Los más severos, van desde las cataratas hasta el cáncer de piel.
Afortunadamente, es posible disfrutar del sol sin exponer la salud ni la apariencia física. La dermatóloga Sonia Read, del Instituto Dermatológico, nos muestra cómo hacerlo, pero advierte que no se trata de asumir la protección durante unos días, sino por el resto de la vida.
"Cuando las personas van a la playa –dice la doctora Read–, aprovechan al máximo sus vacaciones por lo que se exponen en extremo al sol. ¿Qué podemos obtener? Desde un simple bronceado que se vea agradable si la persona se protegió, hasta quemaduras de segundo grado, con ampollas sobre la piel, llegando a una insolación que puede incluso causar la muerte, como ocurre a los náufragos que mueren por la deshidratación que causa la insolación. Afortunadamente, la mayoría de las personas no se exponen a ese nivel, porque entran y salen del agua o por momentos se guarecen en lugares sombreados".
SON MÁS VULNERABLES
Los niños. La doctora Sonia Read cita las recomendaciones de la Sociedad Española de Dermatología que recomienda esperar hasta los dos años para llevar a los niños a la playa o a cualquier lugar que implique exposición directa al sol.
"Especialmente, hay que tener mucho cuidado con los bebés. Se supone que antes de lo seis meses no hay por qué someterlo a la agresión solar, ni siquiera antes del año, porque su piel no está en capacidad de protegerlo de la radiación solar y ni siquiera está en capacidad de transpirar ante la irradiación solar para enfriar, mediante el sudor, la superficie de la piel", apunta Read.
Hay protectores solares para niños de dos años en adelante, que no tienen sustancias químicas en su composición, precisamente porque la piel a esa edad no está apta para recibir esas sustancias como los adultos, precisa la dermatóloga.
Además, se debe reforzar la protección con sombreritos y gorros especiales para tomar sol, camisetas y, muy importante, empezar a crearle conciencia y toda una cultura de cuidado frente al sol.
Los envejecientes. "También son especiales las personas que tienen más de 65 años, porque el control de la temperatura en el organismo no es el mismo de la juventud". Con ellos hay que extremar los cuidados preventivos.
Los enfermos. Deben tomar precaución todas las personas que tienen condiciones especiales de salud o enfermedades crónicas, así como los que llevan tratamientos con medicamentos que inducen la fotosensibilización y antibióticos como la tetraciclina porque mientras se ingieren no se debe tomar sol. En este grupo figuran los hipertensos, diabéticos, porque tienden a descompensarse; pacientes con problemas renales, que tienen dificultad para eliminar agua y sales; los que llevan tratamientos antialérgicos y neurológicos, así como los alcohólicos porque se deshidratan con más facilidad. En general, toda persona con una condición de salud extrema o en tratamiento médico debe preguntar a su médico si sus medicinas pueden tener una reacción ante el sol.
La insolación puede causar, además de daños en la piel, problemas neurológicos, vértigos, convulsiones, deshidratación, daños a nivel de órganos porque los tejidos también pierden agua y se ven afectados.
Para evitar esos riesgos, la doctora Sonia Read recomienda asumir una actitud positiva frente al sol, que resume a través de las siguientes recomendaciones:
Nunca te expongas al sol entre las 11:00 de la mañana y 4:00 de la tarde, es el periodo de mayor riesgo porque las radiaciones llegan más directamente a la tierra.
Usa siempre protección solar adecuada, que va más allá de permanecer bajo sombra, en un paraguas o terraza techada, implica el uso de sombrero de alas anchas que protejan toda la cara, el cuello y las orejas, que son las grandes olvidadas.
Evita las gorras, porque dejan una parte de la cara desprotegida.
Utiliza lentes oscuros. Tenemos pigmentos de melanina dentro de la retina, que atraen la luz solar y pueden provocar daños en esa parte de los ojos, pero asegúrate de que realmente ofrezcan protección contra los rayos ultravioleta.
Si vas a pasar mucho tiempo en el agua, además del sombrero usa camiseta.
Nunca dejes de aplicar el bloqueador solar con un mínimo de protección del 30; lo recomendable para la playa es más de 50.
En los niños, antes de los dos años de edad la piel no está apta para recibir las sustancias que componen los protectores solares.
En la piscina, además del sol que se recibe directamente, también afectan los rayo que se reflejan fuera del agua, en las personas que permanecen en sombra, causando también desde un bronceado hasta una insolación.
En las montañas hay que extremar la protección porque por cada 400 metros que se escala se recibe un cuatro por ciento más de radiaciones ultravioleta. Además, los rayos solares reflejan su luz desde la superficie como hierbas y piedras.
Aunque en el país no hay nieve, muchos dominicanos se van a esquiar a otros países durante sus vacaciones, por lo que deben extremar su protección porque, además de la altura, la superficie blanca refleja mucho más el sol.
Usa ropas holgadas y cómodas, que dejen pasar aire para refrescar la piel.
El protector solar debe ser renovado cada dos horas, durante las exposiciones solares, sobre todo en la playa.
BEBE LÍQUIDO
Cuando nos exponemos al sol el cuerpo transpira más porque aumenta el calor corporal y el organismo lo compensa mediante la sudoración, una forma de enfriar la superficie de la piel, con la que el cuerpo pierde agua y sales que deben ser repuestas.
Para evitar la deshidratación, Sonia Read recomienda la ingestión de abundante de agua, sustancias hidratantes que usan los deportistas o jugos de frutas, porque reponen las sales minerales.
Cuidado con los cítricos
En tus paseos por la playa o cualquier área soleada, ten cuidado con las frutas cítricas, como las naranjas, porque consumidas al natural o en forma de jugo, producen manchas oscuras, denominadas berloque, cuando su zumo cae en la piel y entra en contacto con el sol, produciendo toxicidad. Para evitarlo, la doctora Sonia Read, aconseja lavarse en torno a la boca y zonas del cuerpo donde haya caído el líquido, tomar los jugos con sorbetes y, preferiblemente, consumirlas en la sombra.
MIMA LA PIEL
Luego de una exposición solar, debes aplicar en la piel cremas y lociones humectantes que contengan antioxidantes. La dermatóloga Read recomienda escoger productos que contengan vitaminas, especialmente la C y la E, que son protectores solares naturales que revierten un poco el efecto que causa el sol, aún sobre las pieles previamente protegidas con bloqueadores.
Nunca te hagas un peeling inmediatamente antes de ir a la playa, porque el procedimiento literalmente consiste en "pelar" la piel para regenerarla, dejándola más sensible y delgada y, por tanto, requiere cuidados extras como la utilización de filtros solares durante los días posteriores. Tampoco debes recurrir a este procedimiento después de vacacionar en la playa. "Espera a que la piel se haya normalizado y pasado el efecto del bronceado o eventual insolación", apunta la experta.
TRATA LAS QUEMADURAS
Lo ideal es tomar todas las precauciones para que lo que fue un paseo de placer no se convierta en un problema de salud. Si, lamentablemente, no tomaste las medidas de lugar y al final del viaje tu piel está ampollada o enrojecida, no pospongas la atención que amerita el caso, para evitar mayores consecuencias.
Cuando después de un excesivo "baño de sol" observas, además del enrojecimiento, ampollas en la piel como las que provoca el agua caliente, has sufrido quemaduras de segundo grado que requieren la intervención de un dermatólogo que indique el tratamiento apropiado para la insolación.
Pero antes, debes aplicar primeros auxilios que retrasen el efecto hasta que llegue la ayuda médica. La doctora Sonia Read recomienda lavar tu piel para eliminar rastros de crema o cualquier sustancia que agrave los daños, ponerte ropa ancha que no se pegue al cuerpo e, incluso, aplicar compresas de agua fría para ir amainando el efecto de las quemaduras en lo que llegas al dermatólogo.
Muchas personas llegan a sufrir este tipo de quemaduras sin percibirlas porque se duermen en la playa y al despertar descubren el enrojecimiento.
Otras se queman hasta ese punto porque tienen una mayor sensibilidad, no tienen la condición de protección natural en su piel, como es la melanina y basta que se asomen al sol sin protección para enrojecerse.
El bloqueador correcto
Seguro que muchas de nosotras hemos usado por años un bloqueador solar que creímos nos protegía y resulta que estaba destinado a naciones con un sol más clemente que el nuestro.
Sonia Read, estima que en condiciones de sol tropical como el nuestro debemos usar como protección diaria un bloqueador con protección del 30, no del 15 como se consideraba porque este factor deja pasar mucha radiaciones. En cambio, estima que para la playa y cualquier exposición solar extrema lo ideal es un índice de protección del 60, por lo menos no menor de 50.
Tenemos pantallas solares que son bloqueadores totales y bloqueadores que son filtros solares que son sustancias que producen un reacción favorable sobre la piel, convirtiendo en energía no abrasiva la radiación del sol.
Read reitera que hay que crear conciencia frente al sol, entender que debemos usar protección todos los días, porque todos los días nos exponemos a las radiaciones, incluso cuando estamos en interiores.
CÓMO COMPRAR UN FILTRO SOLAR
Para uso diario en el rostro y el cuello, lo ideal es usar un humectante con filtro solar.
Fíjate en el "Factor de Protección Solar" o SPF (Sun Proof Factor). Para uso diario puede ser de por lo menos 15; para la playa debe ser mínimo de 25.
Es preferible que no tenga perfume artificial, para evitar cualquier alergia.
El SPF 30 bloquea un 93% de los rayos UVB. El de 15, un 97%. El de 2, un 50%.
Fíjate en la fecha de vencimiento.
Un bronceador
Procura usar un bronceador protector que tenga Factor de Protección Solar o SPF mínimo de 8. Hay otros menos protectores que tienen SPF 4.
Elige tu preferencia entre las presentaciones en aceite, gel o loción. Cualquier tipo debe también contener humectantes para que la piel queda sedosa y brillante.
Madres y bebés
Protectores solares de Hawaiian Tropic a prueba de agua y con vitaminas A, C y E. De SPF 45 y 50+ (el de bebés).
Distribuido por Quisqueya Comercial, telef: 809 530-5396.
Para refrescar la piel
Este gel de Hawaiian Tropic refresca y alivia la piel bronceada. Contiene Aloe y vitaminas A y E. Distribuido por Quisqueya Comercial, telef: 809 530-5396
Diario Libre




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