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Manual del buen fumador

Disfrutar de los placeres de la vida es uno de los objetivos divinos. En este trayecto hacia el logro, debemos tomar en cuenta no interferir en los de los demás, ya que respetar la individualidad es

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Manual del buen fumador
Todo fumador ha sentido, en algún momento, que es inapropiado encender su puro en ciertos lugares públicos pero, naturalmente, también debería ser consciente de su derecho a fumar y defenderlo. Para esto existen ciertas normas de etiqueta que ayudarán a que disfrutemos a plenitud de nuestra pasión sin molestar a los demás: • Comparta el humo de su puro sólo con quién sepa apreciarlo. • No fume en lugares cerrados como ascensores o autobuses. • Mantenga su ropa siempre limpia ya que el humo se impregna y el olor se añeja. • Si está en lugares de espacio abierto, pregunte a su vecino si le molesta que usted encienda su cigarro. • Antes de salir para algún lugar verifique si tiene áreas para fumadores de puros. • Mantenga su dentadura saludable, haga más frecuentes sus visitas al odontólogo. • Cuide su aliento. • Recuerde que usted no vive solo.

Las reglas son diferentes para los aficionados al arte del fuego, la tripa y la capa, ya que las preferencias, características y formas son disímiles y van de acuerdo a cada personalidad. Enumero algunas de las más relevantes y que debemos tener en cuenta: 1. Ofrezca puros sólo a personas de mucha confianza, es una falta de tacto estar repartiendo puros a todos. 2. No eche el humo de frente a la cara de otro aficionado, ya que puede interpretarse como una agresión a su espacio. 3. El sello o anilla del puro, déjelo o quítelo; como guste. 4. El corte es íntimo, nunca se ofrezca a cortar el puro de otra persona. 5. Prender el puro también es personal. Sólo debe hacerlo si se lo solicitan. 6. No dé lecciones de buen catador, se vería pretencioso. 7. El humidor es una fortaleza privada, no coja nada de él sin autorización y, si se lo permiten, escoja sólo uno. 8. Pruebe la marca del puro nacional de cada país que visite. Es una cortesía.

El fumador educado trata de evitar la crítica de sus congéneres no fumadores. Por esa razón, procuran ventilar su casa y mantener limpios los ceniceros, de esta manera el olor de la ceniza y la colilla no se queda en el ambiente.

Como apasionados del puro, sabemos compartir esta grata recompensa en los mejores momentos de nuestras vidas, por eso no hay nada mejor que fumarlos en acontecimientos como: inauguraciones de empresas, nacimientos, bodas, vacaciones, graduaciones o cualquier evento de gran emoción.

También es apropiado compartir un puro en momentos difíciles de la vida y donde tengamos que consolar a una persona querida de una pérdida.

En esos momentos en que toda palabra parece poca e inapropiada, ofrecer un puro puede ser la forma perfecta de expresar solidaridad con el sufrimiento del amigo o familiar. Sin temor alguno podemos llevar nuestro puro a un funeral y ofrecerlo como muestra de nuestro apoyo.

Asociar el fumar cigarros con el "glamour" y la "dolce vita" también arrastra consigo el estilo que esto representa. La forma y el fondo deben ser proporcionales y lucir acordes con la actividad, ya que fumar puros es de reyes y virtuosos y se debe mostrar nuestra mejor cara al hacerlo.

Los puros son la máxima expresión de la artesanía, la dedicación, el buen gusto y la buena vida y, como consecuencia de esto, debemos estar a la altura de esa obra de arte que es capaz de inmolarse para dar a su verdugo la sensación de ser parte de los dioses.