Max Pou muestra cómo fijar la magia de los instantes
La muestra está abierta hasta el 13 de febrero
Santiago. La fotografía es nostalgia. Tanto tiempo detrás del lente, debe haber hecho de Max Pou (Santo Domingo, 1925), uno de los hombres que más gramos de nostalgia sea capaz de producir en este país. Eso lo demuestra la exposición retrospectiva "Cien veces Max", que desde el pasado 6 de diciembre mantiene expuesto el Centro León, de Santiago.
Agudo observador, reaparece Max Pou, demasiado tiempo después de haber hecho su primera y única exposición, en el Instituto Cultural Domínico-Americano, hace la friolera de 54 años.
Ansel Adams y Edward Weston y los dominicanos Barón Castillo y Tuto Báez fueron algunos de los creadores que incidieron en la formación de este artista, que tuvo momentos en que el cine le interesó más que la fotografía, pero que, valga Dios, al final supo que su verdadera expresión estaba en la imagen detenida.
"Una cámara, la luz y su ojo es todo cuanto necesitó Max Pou para definirnos", expresó José León en la inauguración de la retrospectiva.
La muestra tiene una característica especial: es la primera exhibición que concibe y realiza el Centro León sobre un artista dominicano íntegramente.
Algo que hace también relevante esta muestra es el hecho de que la mayoría de las obras expuestas nunca se habían impreso en papel. Nadie las había visto, incluido el propio Max Pou, a no ser en el instante mágico de apretar el obturador de su máquina de crear emociones o, si acaso, en negativos.
La foto en casa
El padre del artista fue Julio Pou Prinet (1862-1943), fotógrafo, pintor y escultor, considerado uno de los precursores de la fotografía en República Dominicana.
Max Pou se inició en ese arte a los 24 años. Desde ese momento y hasta 1962 desarrolló una intensa labor profesional en el área de la fotografía retratista, paisajista y arquitectónica.
Aunque ha dedicado gran parte de su vida profesional a las cámaras de televisión y a la realización de documentales, la fotografía parece ser, entre todas sus ocupaciones, la más entrañable de las manifestaciones del arte en que se ha desenvuelto.
En 1952 Max Pou formó parte de la primera promoción de técnicos entrenados por la RCA para manejar el primer canal de televisión en República Dominicana (HIT-TV, Canales 4 9 y 2). Al completar su entrenamiento, Max Pou fue escogido como encargado del departamento de fotografía de la empresa y posteriormente tuvo bajo su dirección el área de proyecciones y telecine.
Ya en 1981 se desempeñaba como director general de Radio Televisión Dominicana. En 2002 fue galardonado con el Premio Internacional Lumière (Italia), por la realización de documentales cinematográficos.
La cámara de quemar ilusiones
Según Max Pou, "en la historia de las artes plásticas, la fotografía es el acontecimiento más importante". La afirmación pasa de ser demasiado categórica, pero uno enseguida comprende que más allá de lo absoluta, hay toda una filosofía detrás.
El ensayo "Fotografía: poder irracional", del propio Pou, se encarga de darle cimientos a esa frase cuando afirma que la personalidad del propio fotógrafo es la que "detiene un instante, substrayéndolo de su vivencia, de su propia corrupción".
"La fotografía es una magia que uno no sabe por qué la hace", afirmó en una entrevista reciente que le hiciera Camilo Venegas, a quien le dijo que siempre le ha interesado más el paisaje humano que el paisaje natural, refiriéndose a su preferencia por los retratos.
Como quiera que sea, Max Pou es un lujo que se ha dado la dominicanidad con la cámara fotográfica. Y si no ha trascendido más, tal vez haya sido por la ausencia tanto tiempo de las salas de exposiciones.
Ojalá este sea el comienzo del necesario reconocimiento continental de quien sin dudas es uno de los máximos exponentes del arte del lente en la región.
El colorido distrae la atención; con el blanco y negro se logra decir con más claridad lo que uno quiere expresar". Max Pou
Agudo observador, reaparece Max Pou, demasiado tiempo después de haber hecho su primera y única exposición, en el Instituto Cultural Domínico-Americano, hace la friolera de 54 años.
Ansel Adams y Edward Weston y los dominicanos Barón Castillo y Tuto Báez fueron algunos de los creadores que incidieron en la formación de este artista, que tuvo momentos en que el cine le interesó más que la fotografía, pero que, valga Dios, al final supo que su verdadera expresión estaba en la imagen detenida.
"Una cámara, la luz y su ojo es todo cuanto necesitó Max Pou para definirnos", expresó José León en la inauguración de la retrospectiva.
La muestra tiene una característica especial: es la primera exhibición que concibe y realiza el Centro León sobre un artista dominicano íntegramente.
Algo que hace también relevante esta muestra es el hecho de que la mayoría de las obras expuestas nunca se habían impreso en papel. Nadie las había visto, incluido el propio Max Pou, a no ser en el instante mágico de apretar el obturador de su máquina de crear emociones o, si acaso, en negativos.
La foto en casa
El padre del artista fue Julio Pou Prinet (1862-1943), fotógrafo, pintor y escultor, considerado uno de los precursores de la fotografía en República Dominicana.
Max Pou se inició en ese arte a los 24 años. Desde ese momento y hasta 1962 desarrolló una intensa labor profesional en el área de la fotografía retratista, paisajista y arquitectónica.
Aunque ha dedicado gran parte de su vida profesional a las cámaras de televisión y a la realización de documentales, la fotografía parece ser, entre todas sus ocupaciones, la más entrañable de las manifestaciones del arte en que se ha desenvuelto.
En 1952 Max Pou formó parte de la primera promoción de técnicos entrenados por la RCA para manejar el primer canal de televisión en República Dominicana (HIT-TV, Canales 4 9 y 2). Al completar su entrenamiento, Max Pou fue escogido como encargado del departamento de fotografía de la empresa y posteriormente tuvo bajo su dirección el área de proyecciones y telecine.
Ya en 1981 se desempeñaba como director general de Radio Televisión Dominicana. En 2002 fue galardonado con el Premio Internacional Lumière (Italia), por la realización de documentales cinematográficos.
La cámara de quemar ilusiones
Según Max Pou, "en la historia de las artes plásticas, la fotografía es el acontecimiento más importante". La afirmación pasa de ser demasiado categórica, pero uno enseguida comprende que más allá de lo absoluta, hay toda una filosofía detrás.
El ensayo "Fotografía: poder irracional", del propio Pou, se encarga de darle cimientos a esa frase cuando afirma que la personalidad del propio fotógrafo es la que "detiene un instante, substrayéndolo de su vivencia, de su propia corrupción".
"La fotografía es una magia que uno no sabe por qué la hace", afirmó en una entrevista reciente que le hiciera Camilo Venegas, a quien le dijo que siempre le ha interesado más el paisaje humano que el paisaje natural, refiriéndose a su preferencia por los retratos.
Como quiera que sea, Max Pou es un lujo que se ha dado la dominicanidad con la cámara fotográfica. Y si no ha trascendido más, tal vez haya sido por la ausencia tanto tiempo de las salas de exposiciones.
Ojalá este sea el comienzo del necesario reconocimiento continental de quien sin dudas es uno de los máximos exponentes del arte del lente en la región.
El colorido distrae la atención; con el blanco y negro se logra decir con más claridad lo que uno quiere expresar". Max Pou
Alfonso Quiñones





Alfonso Quiñones