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Memorias de una geisha, un canto al arte que camina

Fue criticada la selección de la actriz china para el rol

Santo Domingo. La cultura imperial nipona poseía instituciones que la Segunda Guerra Mundial dejó en el pasado. Una de ellas fue el oficio de geisha, el cual no se entiende sin considerar el contexto de una sociedad medieval que limitaba en extremo las posibilidades de desarrollo de la mujer. Este filme, basado en una novela, se ocupa de llenar un vacío de información y representa un esfuerzo nostálgico por comprender un pasado ya remoto.

Las artes y la belleza

Si se considera que el teatro tradicional japonés, llamado Kabuki, no permitía la participación de mujeres, se comprende que en la sociedad japonesa las artistas no tenían muchas alternativas. La opción era ser una geisha. El arte de crear belleza en el entorno inmediato es la naturaleza de este tipo de representación que mezcla sensualidad, teatro, danza, música, y el arte más difícil, el de la conversación inteligente.

La geisha trabajaba con el poder de lo femenino y aprendía sus artes en escuelas formales, vivían en barrios asignados a ellas y participaban de un modo decorativo, cumpliendo con la función de entretener a los hombres de la alta sociedad.

El filme "Memorias de una geisha" dedica todo su esfuerzo a comprobar una sentencia: la geisha es una obra de arte que camina. Y fue, en determinado momento, la expresión máxima de sofisticación de un sistema imperial.

Buena realización

Es un relato bien llevado de comienzo a fin. La reconstrucción de época es excelente y el elenco de actores cumple con dar estatura a personajes bien delineados por el guión. La dirección de Rob Marshall ("Chicago") es sólida y logra momentos de verdadera poesía apoyado en una fotografía inclinada al claroscuro y una música de notable belleza.

Su argumento es simple y heroico. Una niña y su hermana son vendidas por sus padres que no pueden sostenerles. La más pequeña es aceptada como sirvienta en una casa de geishas. Víctima de las intrigas entre las más reputadas geishas, enfrenta adversidades de todo tipo.

Hasta que se enamora secretamente y toma la determinación de convertirse en geisha a como dé lugar. Logra su meta y se enfrenta a la lucha por el poder dentro de su clase.

Pero la guerra y sus consecuencias trastocan el mundo. La llegada de los americanos cambia la sociedad japonesa y una nueva era se abre, en la cual su arte ya no tiene lugar.

La actuación de la joven Ziyi Zhang que interpreta a la joven Chiyo quien se convierte en la geisha Sayuri, es de un alto nivel. Las exigencias del guión no eran menores y le obligaron a aprender y revivir antiguas técnicas, desde el maquillaje hasta la danza con estrafalarios zapatos.

Es también un relato romántico. En un filme norteamericano no podía ser de otro modo, pero más interesante que la historia de amor que está en primer plano, es el tratamiento a los conflictos entre mujeres entrenadas para ejercer el poder. Aquí el director agudiza su mirada y se adentra en los misterios de la femineidad.

Recomendable para quienes se interesan por las artes en general y para quienes deseen conocer más de los ocultos poderes de las féminas, sean o no orientales.

Memoirs of a Geisha

Estados Unidos 2005. 145 minutos.

Dirección: Rob Marshall

Guión: Robin Swicord , basado en la novela de Arthur Golden

Música: John Williams

Fotografía: Dion Beebe

Intépretes:

Ziyi Zhang

Suzuka Ohgo

Ken Watanabe

Kôji Yakusho

Youki Kudoh

Li Gong

Kaori Momoi