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Mi niño dice malas palabras ¿Qué hago?

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Mi niño dice malas palabras ¿Qué hago?

SANTO DOMINGO.- Por mucho que te moleste escuchar a tu pequeño decir una grosería, en vez de tomar una medida extrema para castigarlo, investiga que le llevó a expresarse de esa manera... estas son algunas posibles causas:

Los niños prueban los limites: así como se empecinan en decir que todo les pertenece o en negar lo que tu afirmas, también pueden utilizar una palabrota buscando saber hasta donde lo dejas avanzar y retándote a detenerlo. Réstale importancia, no reaccionar como el chiquito espera lo hará abandonar su táctica.

No comprenden lo que dicen: solo saben que mamá o papá dice Cxxxx cuando están enojados y lo repiten cuanto se siente así, sin saber que esta mal hacerlo. Con decirle, de manera natural, lo fea que es la expresión bastará para que entienda.

Las aprenden en la escuela: si estas segura de que no oyen estas expresiones en casa, es muy probable que haya aprendido alguna palabrota de otro compañerito en la escuela. Coméntalo con la maestra para que observe e incluso hable del tema en clase.

Cuida el vocabulario en la casa: aunque lo negamos una y mil veces, lo cierto es que los niños que dicen groserías por lo general las escuchan en su propia casa. No permitas que nadie use malas palabras, términos despectivos, insultantes, discriminatorios u obscenos en tu casa o al menos en presencia de los pequeños, ellos repiten todo lo que escuchan.

Cómo lograr que se expresen mejor

Conversa con tu niño: Explícale por qué no debe decir ciertas palabras.

Ayúdalo a aumentar su vocabulario: Enséñale sinónimos aceptables para definir ciertos estados de molestia o alegría extrema sin necesidad de recurrir a un término grosero.

En vez de castigarlo, edúcalo: escribir 20 sinónimos para expresar una molestia o redactar una composición sobre los nombres correctos de sus partes íntimas será una lección que no olvidara.

No exageres tus reacciones pero tampoco muestres debilidad ante un comportamiento repetido e inaceptable.

Jamás te rías o celebres las palabrotas de tus hijos: en ciertas situaciones una grosería resulta jocosa, pero en otro contexto la reacción puede ser muy distinta.

nuestros hijos.com.do