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El nuevo uniforme del poder (y el caos chic): las tendencias que dicta "El diablo viste a la moda 2"

Sastrería relajada, guiños vintage y lujo sin fecha de caducidad: así se redefine el estilo en la nueva era de Andy, Miranda, Emily y Nigel

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El nuevo uniforme del poder (y el caos chic): las tendencias que dicta El diablo viste a la moda 2
Los diseños de Armani Privé de Andy y Miranda, las protagonistas de "El diablo viste a la moda 2". (20TH CENTURY STUDIOS)

Hay películas que cuentan historias y otras que construyen armarios completos. Y esta secuela pertenece, sin duda, al segundo grupo.

Bajo la dirección creativa de Molly Rogers -heredera natural del universo estético que marcó Patricia Field-, el vestuario de "El diablo viste a la moda 2" no solo acompaña la narrativa: la lidera, la empuja y, en muchos momentos, la redefine.

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Algunos bocetos de Molly Rogers para la cinta 'El diablo viste de Prada 2'. (FUENTE EXTERNA)

La consigna fue clara desde el inicio: menos tendencia pasajera, más piezas con vocación de permanencia. En otras palabras, moda pensada para resistir el paso del tiempo.

Y eso se traduce en una mezcla calculada entre lujo clásico, hallazgos vintage y una sastrería que se mueve cómodamente entre lo masculino y lo femenino.

Andy Sachs: sastrería con actitud (y memoria de moda)

El giro más evidente lo da Andy. Atrás quedó la asistente que aprendía a marchas forzadas: ahora su clóset habla de seguridad, criterio y experiencia. La clave está en la sastrería de inspiración masculina -chalecos, blazers, pantalones de tiro alto- reinterpretada con sensibilidad femenina.

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La referencia no es casual: una mezcla entre Annie Hall y Katharine Hepburn que se siente actual gracias a los contrastes. Porque Andy también mezcla: piezas nuevas con hallazgos de segunda mano, lujo con historia, moda con intención. Es el "wardrobe storytelling" en su mejor versión.

¿Tendencia? Sí: el regreso del tailoring relajado, menos rígido y más personal, donde cada prenda parece tener una historia detrás.

Miranda Priestly: el poder del uniforme

Si algo deja claro Miranda es que repetir fórmula no es aburrido, es estrategia. Su estilo funciona como un uniforme pulido hasta la perfección: chaquetas estructuradas, faldas precisas, siluetas impecables.

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Aquí la tendencia es otra: el "power dressing" silencioso. Menos estridencia, más control. Incluso los contrastes -como unos aros comprados en una farmacia combinados con alta costura- apuntan a una estética high-low cada vez más relevante.

La lección: el lujo no siempre necesita gritar.

Emily Charlton: maximalismo sin miedo

Emily sigue siendo el terreno de juego más arriesgado. Su vestuario abraza el exceso con inteligencia: capas, texturas, piezas de archivo y combinaciones inesperadas.

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Aquí aparecen varias claves de tendencia: el regreso del corsé, el layering extremo y la recuperación de piezas vintage con carácter. Todo llevado al límite, pero con dirección clara.

Nigel y el tailoring masculino elevado

Nigel reafirma otra corriente que sigue ganando fuerza: la elegancia masculina reinterpretada. Trajes de tres piezas, tejidos clásicos y detalles precisos que elevan lo tradicional.

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Es el auge del "quiet luxury" en versión masculina: impecable, atemporal, sin necesidad de exagerar.

El hilo conductor: moda que perdura

Más allá de personajes y estilos, la gran tendencia que atraviesa toda la película es una: la búsqueda de permanencia. Menos fast fashion, más piezas pensadas para durar, combinarse y evolucionar.

La lección que nos deja clara esta nueva película es que el verdadero lujo no está en seguir tendencias, sino en construir un estilo que sobreviva a ellas.

Qué más debes saber
  • El vestido de gala de Simone Ashley es de archivo de Jean-Paul Gaultier.

  • El personaje de Caleb Hearon, Charlie, está sentado durante la mayor parte de la película, pero sus camisas fueron hechas a medida para que le quedaran perfectas.

  • El personaje de Helen J. Shen, Jin, era la reina de las tiendas de segunda mano del grupo. Su estilo se inspiró en una vendedora de uno de los mercados vintage favoritos de Rogers, que tiene predilección por llevar múltiples hebillas en el cabello.

  • Grandes nombres del diseño italiano proporcionaron creaciones que la producción pudo presentar en el desfile, entre ellos Emilio Pucci, Etro, Fendi, Moschino, Missoni, Prada, Dolce & Gabbana, Lorenzo Seghezzi, Rosamosario, Roberto Cavalli y Antonio Marras.

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