Muere de anorexia joven modelo brasileña
Debate. Con su fallecimiento se reabre el debate sobre la delgadez 'esquelética' que lanzara España desde la Pasarela de Cibeles
Madrid. La muerte de una modelo brasileña que sufría anorexia ha reabierto el debate sobre la extrema delgadez de muchas maniquíes que desfilan en las pasarelas internacionales, promovido por la cruzada emprendida desde España para acabar con las jóvenes "esqueléticas".
La debilidad causada por una alimentación inadecuada y una infección generalizada llevaron a la muerte el pasado martes a Ana Carolina Reston, de 21 años, en un hospital de Sao Paulo.
La joven, que ingresó en el centro hospitalario el pasado 25 de octubre a causa de una insuficiencia renal, había limitado hasta tal punto su alimentación que apenas tomaba manzanas y tomates, lo que había provocado que con una altura de 1,74 metros pesara poco más de 40 kilos.
Este caso reabre el debate sobre la excesiva delgadez de las maniquíes y se proyecta sobre todas las jóvenes, no sólo las modelos o aspirantes, porque la falta de peso puede derivar en enfermedad.
Hay un mínimo de grasa corporal compatible con la vida, que es del cinco por ciento, explicó ayer a EFE la nutrióloga Carmen Cuadrado.
La especialista aseguró además que hacer frente a las necesidades de energía de una joven de 21 años, a base de tomates y manzanas, "es prácticamente imposible", porque la cantidad que tendría que tomar es enorme, sin tener en cuenta la falta de proteínas, vitaminas y otros nutrientes que sufre el organismo.
La debilidad causada por una alimentación inadecuada y una infección generalizada llevaron a la muerte el pasado martes a Ana Carolina Reston, de 21 años, en un hospital de Sao Paulo.
La joven, que ingresó en el centro hospitalario el pasado 25 de octubre a causa de una insuficiencia renal, había limitado hasta tal punto su alimentación que apenas tomaba manzanas y tomates, lo que había provocado que con una altura de 1,74 metros pesara poco más de 40 kilos.
Este caso reabre el debate sobre la excesiva delgadez de las maniquíes y se proyecta sobre todas las jóvenes, no sólo las modelos o aspirantes, porque la falta de peso puede derivar en enfermedad.
Hay un mínimo de grasa corporal compatible con la vida, que es del cinco por ciento, explicó ayer a EFE la nutrióloga Carmen Cuadrado.
La especialista aseguró además que hacer frente a las necesidades de energía de una joven de 21 años, a base de tomates y manzanas, "es prácticamente imposible", porque la cantidad que tendría que tomar es enorme, sin tener en cuenta la falta de proteínas, vitaminas y otros nutrientes que sufre el organismo.
Diario Libre
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