Bad Bunny sorprende al público chileno al rendir tributo al cantautor Víctor Jara
El artista incorporó a su espectáculo la interpretación de El derecho de vivir en paz, una de las piezas más emblemáticas de la música y la memoria histórica del país

El cantante puertorriqueño Bad Bunny sorprendió al público chileno al rendir tributo al cantautor y activista Víctor Jara.
Durante la primera de sus tres presentaciones en el Estadio Nacional de Chile, el pasado viernes, el artista incorporó a su espectáculo la interpretación de El derecho de vivir en paz, una de las piezas más emblemáticas de la música y la memoria histórica del país.
El momento se produjo al inicio del concierto, cuando uno de los músicos de la banda comenzó a tocar los acordes del tema con una mandolina.
Bastaron unos segundos para que el público del llamado Coloso de Ñuñoa reconociera la melodía y la coreara de manera espontánea, transformando el recinto en un espacio de resonancia colectiva y profunda carga simbólica.
La elección del escenario no fue menor. El Estadio Nacional es un lugar marcado por la historia reciente de Chile, ya que allí fueron detenidas y recluidas miles de personas tras el golpe militar de 1973.
En ese contexto, Bad Bunny conectó su espectáculo, caracterizado por su despliegue técnico y alta energía, con una pausa reflexiva que recordó a las víctimas de aquel período y a una de las figuras culturales más representativas del país.
La interpretación de El derecho de vivir en paz se entrelazó con canciones de su repertorio como La Mudanza y Callaita, antes de retomar el ritmo festivo con Pitorro de coco.
El contraste marcó uno de los momentos más comentados de la noche, evidenciando una faceta del artista que va más allá del entretenimiento y dialoga con la memoria y la identidad latinoamericana.
¿Quién fue el cantautor homenajeado?
Víctor Jara fue uno de los máximos exponentes de la Nueva Canción Chilena, movimiento musical y cultural de las décadas de 1960 y 1970 que fusionó el folclor tradicional con letras de fuerte contenido social y político.
Tras el golpe militar, Jara fue detenido el 12 de septiembre de 1973 y trasladado al entonces Estadio Chile, hoy Estadio Víctor Jara, donde fue torturado durante varios días.
El 16 de septiembre fue asesinado, y su cuerpo apareció días después en las cercanías del Cementerio Metropolitano de Santiago.
