VIDEO | Un acústico con actitud de rock: Beto Cuevas emociona en Santo Domingo
Durante dos horas, el exlíder de La Ley recorrió sus grandes éxitos en una noche para recordar
La noche de este sábado 23 de mayo, los asistentes a la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito vivieron una experiencia exquisita de manos de Beto Cuevas con un repertorio que recopiló sus grandes éxitos junto a La Ley y en su faceta como solista.
A pesar de que el artista chileno se ha presentado más de una decena de veces en el país, ese fue su primer show en el magno escenario, el cual se inició con un baño de sanación sonora a cargo de los dominicanos Raymond Jáquez y Jeimy Morgana.
Bajo un único foco de luz, vestido con un traje negro y un sombrero del mismo color, Luis Alberto Cuevas Olmedo (nombre completo del cantante) inició la velada con "La mitad", sencillo poco conocido contenido en su producción Colateral de 2019, el cual le permitió sentar el tono de lo sería una noche para recordar.

El ambiente, totalmente minimalista, sin pantallas de fondo ni gran escenografía, solo unas alfombras persas en el piso y un magistral juego de luces que cambiaba la atmósfera con cada canción.
Nueve músicos le acompañaban en escena incluyendo guitarrista, bajista, baterista, tecladista, un cuarteto de cuerdas y su corista, Javi Flores, a quien descubrió en Chile a través de un reality televisivo.

Y es que Beto no necesitaba más de ahí. El poder de su voz y su conexión con el público dominicano fueron suficientes para crear el perfecto espacio de cercanía e intimidad en un espectáculo de dos horas que él mismo definió como "acústico con actitud de rock".
Canciones como "Día cero", "Vuelvo", "Intenta amar" y "Animal" fueron coreadas de principio a fin.
"Para mí, cada vez que vengo a su lindo país, me siento como si estuviera en el paraíso", dijo antes de interpretar el tema "Paraíso", del año 2000.
Voz y actitud

Beto, quien en ocasiones tocó la guitarra y la pandereta, deleitó a la audiencia con clásicos como "Aquí", "Cielo market" y "Prisioneros de la piel". Los pasos de baile estuvieron presentes en "Hombre", "Tejedores de ilusión" y "Delirando", los momentos más enérgicos de la noche.
Así fue alternándose el ambiente, desde sonidos más estridentes hasta la calma de "La luna", un viaje a sus años en Canadá donde aprendió francés, idioma en el que interpretó "Krazyworld".
A dúo
Cuevas rindió un homenaje a británicos de Depeche Mode, con el famosísimo "Enjoy the silence", llamado a Raymond nuevamente a escena, quien sorprendió con su voz grave, perfecta para este dúo.

Con su corista, Javi, introdujo la canción "Todo es perfecto", incluida en su producción "Beto Cuevas Acústico".
"Muchas gracias, Santo Domingo", dijo a las 10:15 de la noche el laureado cantautor, ganador del Grammy y Grammy Latino, antes de salir de escena. El público incesante gritaba "otra, otra". "Ni locos se van", bromeó Cuevas.
Mientras el artista se cambiaba de ropa, su corista Javi deslumbró con una interpretación de "Creep", canción original de la banda inglesa Radiohead.
Con un traje rojo, el intérprete de "Mentira" regresó para cantar "The corridor", fascinando a los fanáticos más fieles, ya que rara vez suele estar dentro de los repertorios en vivo.
A seguidas, una de las más esperadas de la noche, la canción infaltable en la velada: "El duelo", originaria del álbum Invisible de 1996 y repopularizada en 2001, gracias a su dueto junto a Ely Guerra para el MTV Unplugged.
Como regalo extra, el chileno cantó "Respira", primer adelanto del que será su siguiente disco de estudio.

Con la ovación de pie de sus seguidores y su icónica frase: "Hasta siempre a través de la música", Beto Cuevas se despidió dejando a un público complacido con la calidad y entrega que siempre brinda, cerrando una noche íntima, elegante, profundamente nostálgica y rockera.

Claudia Fernández