Los Congos de Villa Mella: 25 años del reconocimiento histórico de UNESCO
Con raíces en el siglo XVI, esta cofradía mantiene vivo un legado sonoro de origen africano y mestizo que distingue a Villa Mella

En el año 2001, la UNESCO declaró a Los Congos de Villa Mella como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, poniendo en el mapa mundial esta manifestación cultural y religiosa afrodominicana que integra música, danza y rituales con instrumentos autóctonos.
Para el año 2008, fue inscrita oficialmente en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Han pasado 25 años de aquel reconocimiento, pero su historia se remonta al siglo XVI.
La Cofradía del Espíritu Santo, enclavada en la comunidad de Mata Los Indios, en Villa Mella, se resiste a desaparecer, pese a los cambios sociales y la falta de relevo generacional.
Historia y leyenda
La sonoridad de los congos, así como los mitos y leyendas de los santos han transitado como historia oral. Algunos autores, como Fradique Lizardo, documentan que la cofradía nació cuando unas personas buscaban un lugar para fundar su pueblo y se encontraron con el Espíritu Santo recostado de un tronco de Copey.
Este tenía una paloma blanca en la mano en actitud de volar y a sus pies se encontraban varios instrumentos musicales (congo mayor, congo menor o conguito, canoíta y una maraca).
Y así, esta manifestación cultural, con su singular forma de tocar y danzar, continúa viva hasta hoy.
Reyes de la Cofradía

En conmemoración del 25 aniversario, el Centro Cultural Banreservas realizó una serie de actividades que incluyeron la presentación en vivo de la cofradía y la proyección del documental "Kacimiro", dirigido por Boynayel Mota, una producción que retrata la vida de Kacimiro Minier, excapitán de la tradición de los Congos de Villa Mella y maestro artesano de los instrumentos musicales utilizados en esta manifestación cultural.
La velada escenificó un ambiente marcado por el fervor popular y la herencia ancestral donde se escuchaban, entre toques de congos, las voces fuertes, coreadas y suplicantes de las cantadoras vestidas de blanco con pañuelos en la cabeza.
"Espíritu Santo eee", "oooeee", "Ay ombee", "Ay, toda Villa Mella, ya llegó la hora" o la movida "La vieja me dio café" salían en medio de la interpretación, mientras el público bailaba con largos movimientos de izquierda a derecha.
La actividad contó con la presencia del capitán Enrique Martínez y el presidente de la Fundación de la Cofradía, William Minier.
Clara de Paula Minier y Bienvenido Armando (Nando) Brazobán son los reyes de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella. Cada uno sostenía una paloma rosada sobre un palo de madera. En sus manos descansa la continuidad de esta tradición.
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Clara explicó que los congos que interpretan forman parte de rituales funerarios y celebraciones espirituales dedicadas al Espíritu Santo, patrono de la Cofradía. "Esa es la primera canción que siempre cantamos. El Espíritu Santo se apareció a nuestros antepasados en una mata, en forma de paloma aleteando, y les indicó dónde quería su iglesia", relató.
Su fallecido abuelo, Sixto Minier, era capitán de la Cofradía, una figura clave del último siglo. Ella representa la cuarta reina de esta tradición, la más joven hasta el momento, y tiene esta función "hasta el día de su muerte".
Sobre Enerolisa Núñez, la "Reina de la salve" fallecida en febrero de este año, recuerda que fue una pérdida dolorosa porque era querida por la comunidad. "La música no se termina. Tampoco se olvida el que se muere. Se olvida el que no recordamos. Ella siempre estará viva en nuestra mente".
El sociólogo Dagoberto Tejeda, presente en la actividad y firme investigador de esta tradición, ha escrito que "es una de las expresiones de resistencia cultural y sincretismo afrodominicano más puras e importantes de América".
Y resalta el valor histórico de la zona de Villa Mella (antigua Sabana del Espíritu Santo) como un refugio de negros cimarrones. "Los Congos son el testimonio vivo de esa identidad y memoria histórica".
Unas décadas más recientes, y a través de lenguaje audiovisual, el cineasta Boynayel Mota se ha dedicado a rescatar y difundir las tradiciones ancestrales y la identidad afrodescendiente e indígena de RD.
Con "Kacimiro" explora los saberes transmitidos de generación en generación, donde la celebración de la vida y "el tránsito hacia la muerte se entrelazan profundamente".
Ese performance, abunda, consta de "21 cantos que, según la leyenda, fueron otorgados por el Espíritu Santo, la razón de su celebración, y también cantan a los difuntos".
A pesar de su enorme valor cultural, la continuidad de esta tradición enfrenta desafíos ante la falta de apoyo gubernamental y privado, así como el limitado interés en los más jóvenes.
La cofradía conserva un museo en la comunidad de Mata Los Indios, donde fotografías, instrumentos y reconocimientos dan testimonio de una historia que, 25 años después de su proclamación por la Unesco, sigue resistiendo al paso del tiempo.



Daniela Pujols