Raúl Grisanty: el hombre que quería ser recordado como noble y cambió el béisbol por el escenario
El artista, quien falleció este martes 14 de julio, a los 74 años, grabó cinco producciones discográficas y más de 60 temas

En la República Dominicana de mediados del siglo XX, el destino de un joven espigado y atlético parecía estar sellado en los diamantes de béisbol. Raúl Grisanty tenía las condiciones, la velocidad y hasta cuatro contratos en blanco sobre la mesa para dar el gran salto al profesionalismo. Sin embargo, su destino no estaba escrito con un guante de cuero, sino con un micrófono.
Aquel joven que nació un 14 de diciembre de 1951 en la histórica y costera Manzanillo, Montecristi, terminó convirtiéndose en una de las figuras más completas, carismáticas y polifacéticas del entretenimiento dominicano. Su historia es la de un deportista frustrado para orgullo de la música, un romántico empedernido y un batallador incansable de la televisión.
Hijo de un ferviente antitrujillista y fundador del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la infancia de Raúl estuvo marcada por la turbulencia política de la época.
Sus padrinos de bautismo fueron nada menos que los héroes nacionales Manolo Tavárez Justo y Minerva Mirabal. Tras complicaciones de salud de su padre, la familia se trasladó a Santiago de los Caballeros cuando Raúl apenas tenía 12 años.
Allí, el joven Grisanty canalizó su inagotable energía en el deporte:
- Tenis: Se coronó campeón intercolegial durante cinco años consecutivos en la categoría juvenil.
- Clavado: Logró el subcampeonato nacional de clavados.
- Béisbol: Su gran pasión frustrada, la cual declinó firmar debido a los bajos salarios de la época, una decisión que, según recordaba con humor y nostalgia, fue "el gran dolor" de su padre.
El nacimiento de un artista por casualidad y amor
El canto no fue una vocación temprana, sino el fruto de una osadía romántica. En sus años de juventud en Santiago, Raúl solía acompañar a sus amigos a dar serenatas. Una noche, prendado de una joven que le gustaba, decidió dar una serenata especial. Al llegar a la ventana, al músico acompañante se le olvidó la letra de la canción y un Raúl decidido dio un paso al frente para cantar él mismo.
Aquella joven no solo cayó rendida ante su voz, terminaría convirtiéndose en su primera esposa y madre de su hija mayor, sino que el momento reveló un talento natural hasta entonces oculto.
Impresionado, su propio padre, quien, a su juicio, era un excelente compositor, escribió una canción en secreto y la postuló al Tercer Festival de la Canción Dominicana. Raúl interpretó el tema y se convirtió en la gran revelación del certamen, marcando el inicio formal de una trayectoria de cinco décadas.
"Mi papá abrió la puerta llorando y me dijo: 'Dios, ¿cómo tú cantas?'. Yo le dije que no sabía, que yo no cantaba... pero ahí empezó todo", reveló durante una entrevista en 2019 para Canal Teleuniverso.
El molde de un grande y la huella en sus colegas
A lo largo de su carrera, Grisanty grabó cinco producciones discográficas y más de 60 temas, entre los que destacan clásicos de la balada y el romanticismo como "Yo lo haré", "Se me hace tarde", "Enamorado de tu boca" y "Nunca podrás decir que no te amé".
Aunque su gran referente y molde a seguir fue el mexicano Marco Antonio Muñiz, la influencia de Raúl se extendió con fuerza entre sus contemporáneos locales. Es conocida su estrecha y a veces paternal relación con figuras como Fernando Villalona, a quien Grisanty apoyó y aconsejó en los momentos más difíciles de su juventud, un gesto que "El Mayimbe" agradecería públicamente años más tarde reconociendo el impacto de Raúl en el rumbo de su carrera.
El rostro de la época dorada de la televisión
Grisanty no se limitó a la canción. Su estampa de galán, su dicción impecable y una chispa natural lo catapultaron rápidamente a la pantalla chica. Fue el conductor de espacios emblemáticos de la televisión nacional como:
- Caribe Show
- Domingo Millonario
- Domingo en Grande (donde compitió de tú a tú con el gigante El Gordo de la Semana)
- Su participación en el legendario programa de humor Teleloquera.
- Su recordado espacio de entrevistas e intimidad, "Así es Raúl Grisanty".
Su legado artístico se extendió también al teatro en producciones de la autoría de Franklin Domínguez como Solano y El vuelo de la paloma.
Un legado que trasciende en sus hijos
Tras una exitosa etapa residiendo y trabajando en Miami, donde llegó a presentar a un joven Mark Anthony en sus inicios, Raúl tomó la decisión de regresar a su natal República Dominicana.
El motivo detrás del retorno no fue económico, sino puramente humano: el deseo de su hijo, Raulito Grisanty, de disfrutar junto a él sus últimos años de vida en su tierra.
Ese lazo familiar fue el mayor orgullo del artista. Sus hijos heredaron su vena artística y profesional: Raulito Grisanty consolidándose como una de las voces comerciales más cotizadas y rápidas de la locución dominicana, y sus hijas destacándose en el canto.
Uno de los momentos más emotivos de su vida tardía ocurrió en un escenario de Miami, durante el espectáculo "De padre a hijo", cuando su hija menor decidió dedicar su voz a la música cristiana, un momento que Raúl describió como el de "la felicidad absoluta".
¿Cómo quería ser recordado?
En una de sus últimas apariciones en televisión, al ser cuestionado sobre cómo le gustaría que la sociedad dominicana lo tuviera en su memoria cuando ya no estuviera físicamente, Raúl Grisanty no recurrió a sus premios, sus ratings de televisión ni a sus éxitos discográficos. Con la mirada serena y esa eterna sonrisa que lo caracterizó, respondió:
"Como un hombre noble. Un hombre noble que amó a su país por sobre todas las cosas, pero sobre todo, como un amigo incondicional".
Este martes 14 de julio, el arte y la comunicación de la República Dominicana perdieron a una de sus figuras más completas.
A los 74 años de edad, falleció Raúl Grisanty, un artista excepcional que durante cinco décadas dejó una huella imborrable en la música, el humor y la televisión nacional gracias a su carisma, caballerosidad y profesionalismo.
De acuerdo con la información ofrecida por sus familiares, Grisanty murió de un infarto mientras dormía en su residencia del ensanche Piantini, en Santo Domingo.El artista había enfrentado problemas de salud en el último año, luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), por el que recibió tratamiento médico y permaneció en proceso de recuperación.

