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En el Ultra Súper Mega Baile del teatro La Fiesta, se bailó hasta el amanecer

Con merengue, salsa y bachata

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En el Ultra Súper Mega Baile del teatro La Fiesta, se bailó hasta el amanecer
El ídolo del pueblo, Fernando Villalona (ALFONSO QUIÑONES)

SANTO DOMINGO. A las 5:15 de la mañana, en el abarrotado teatro La Fiesta del hotel Jaragua, los camareros y las camareras comenzaron a repartir sancocho con arroz: una tradición de la fiesta bailable que cada año organiza Emporio Luis Medrano en ese lugar para esperar el año nuevo. El sancocho es una señal de que el final del evento se acerca. Pero ocurre como en los vuelos internacionales, cuando cruzas el charco dos o tres horas antes sirven el desayuno o una merienda. Cuando recogen, aún falta tiempo por volar. Así ocurrió en el denominado Ultra Super Mega Baile.

Los tres adjetivos escogidos por el creador del nombre y productor del espectáculo pudieron parecer antes una exageración. Pero en esencia fue así.

Seguramente no hubo una fiesta en todo el país donde se bailara tanto como en esa. Ni se gozó tanto.

A las 10:30 de la noche arrancó la agrupación salsera de Billy Thomas, con temas que han pegado fuerte en la radio: La mejor de todas y Llueve sobre mojado.

Un desfile de estrellas; la potencia de ritmos que son el merengue, la bachata y la salsa; la garantía de que es en una producción de Luis Medrano, hizo que se colmara el sitio, no solo con dominicanos de aquí, sino de la diáspora y de extranjeros de países como Venezuela, Puerto Rico, Colombia, Cuba.

Raulín Rodríguez ocupó el segunda turno, y como todo bachatero... arranca con merengues. Exactamente Félix Cumbé, que luego horas después hará Fernando Villalona, algo innecesario.

Cómo serás tú, Estoy enamorado de ti, Ya te vas amor, Piel sin alma, entre otras, provocaron que las dos pistas se llenaran de bailadores.

El montaje incluyó pantallas Led que permitieron a los líderes y coristas sobresalir en un primer plano sobre el resto de la orquesta. Y sobre todo un adecuado diseño de imágenes, según la agrupación. Por ejemplo, en el caso de Raulín predominaron los tonos rojos.

Chiquito Team Band, frescura y ritmo, pusieron en su lugar a los bailadores de salsa y repletaron las pistas y el pasillo frontal entre las hileras de mesas con La llamada de mi ex, Lupita, Punto y aparte, Corazón salvaje, Volveré, que la definen como la mejor de las orquestas de salsa del país.

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Infografía
Rafa Rosario (ALFONSO QUIÑONES)

Punto y aparte, Toño Rosario

El 2016 entra con un Kuquito Rosario que ha evolucionado de lo galáctico a lo “endromurio” (deudas apartes con Julio Cortázar), que es algo que debe tener sabor a vikingo. Un nuevo look inspiración de su amada Yari, es el sello renovador del artista que sabe manejarse con códigos internacionales.

En excelente estado de voz, que a juicio de este reportero le permitieron llegar fácilmente a tonos agudos, como antes no lo había escuchado, Toño demuestra que se sale un poco, cuando quiere, de esa zona de confort en la que se ha colocado con temas muchas veces fáciles en su tono, además de poca o ninguna trascendencia en su narrativa. Pero ojo, eso es un boomerang. Que el músico si no se exige más allá, termina perdiendo facultades, y cuando viene a darse cuenta, es tarde. Gracias a Dios, no es su caso.

Toño Rosario debe continuar enriqueciendo su repertorio con temas de antes que le permitan reverdecer canciones quizás olvidadas, como con la que arrancó; o con temas nuevos, menos facilones, con arreglos que le dicten continuar evolucionando. Sabe que debe seguir manejándose como se maneja: el morbo a veces crea mercado. Donde va, deja ardiendo la pista. Y lo hizo una vez más. ¡Bravo!

Fernando el ídolo

Villalona ha reintegrado a la orquesta a su hermano Aramís. Buena decisión, porque éste le impregna movimiento, ritmo, y aporta temas de su propio repertorio, como en el caso de Coco de agua.

En esta ocasión Fernando estuvo más retozón, con sus hermanos en el frente, me refiero a las coreografías. Esto al público le gusta, porque hay muchos que van a bailar, pero otros tantos a observar. Su clásico Félix Cumbé, tabaco y ron, un medley de merengues con Quisqueya, luego Dominicano soy, Carnaval... Y la gente reventando las pistas de baile y los pasillos, porque Fernando es el más querido, y se le corea y se le baila.

La voz más alta

Rubby Pérez sabe que a Medrano le gusta ponerlo para cerrar, pero Rubby es un hombre de hábitos más familiares y lo suyo es llegar a casa y dormir tranquilo.

Sin embargo su poderosa voz, que mantiene como una cuchilla, es la que le hace que haya que ponerlo en el final. Perro ajeno, Qué quiere el negro, Tu vas a volar o Hipocrecía lo demuestran. Son un llamado cerrero, a bailar.

Conjunto Quisqueya

La agrupación que vive en Puerto Rico, pero pensando todo el tiempo en su país, sigue tirando con los mismos merengues, que pertenecen a la “imaginería sonora” del pueblo dominicano en la época de navidades. La parranda navideña; bebo hoy, bebo mañana; La truya navideña y Vámonos caminando establecen un contacto instantáneo con los bailadores.

Davicito salsa

David Kada es una demostración de que existe un no se qué dominicano, que hace diferente a la salsa de aquí de la de otros sitios. Estos celos, Tu amor fue diferente, o su Homenaje a Pacheco, entre otros temas, lo demuestran.

Pero de un tiempo a esta parte he notado que Davicito ha cambiado su manera de decir las canciones. Como quien está seguro de sus cualidades y tiende a atropellar los temas porque la rapidez del tempo lo impulsan a eso. Si se escucha una grabación de los inicios de Davicito, se verá que hay un descuido ahora en el aspecto de decir la canción pausadamente, de modo que se entienda, sin atropellos.

Algo más: el vestuario de sus coristas y de él mismo no fue el adecuado para una fiesta que no era a las 3:00 de la tarde en una playa, sino en un sitio como el teatro La Fiesta, donde todos estaban bien vestidos. Hay que tener cuidado con eso.

No obstante, sigue siendo uno de los mejores salseros del país y su propuesta de las más interesantes.

El tren de Los Rosario

Los Hermanos Rosario son la locomotora del merengue, por ese ritmo ajustado, firme, de pies en tierra, que los caracteriza. La fuerza rítmica, acentuada con el sonido del bajo, y el fraseo de los metales, los hace poseedores de un estilo que el bailador enseguida detecta. Hay que notar el nivel de empatía que tiene el público con esta orquesta.

Los Hermanos Rosario cerraron el gran baile del hotel Jaragua, con la Cleptómana, Borrón y cuenta nueva, Esa muchacha sí que baila bueno, Nuevecita de caja y El Lápiz es mío.

Un cierre espectacular. La noche, las horas y la calidad de las propuestas refrensan que el evento es un clásico ya de fiestas navideñas.