Formación y talento: Los jóvenes detrás de la música sinfónica nacional

SANTO DOMINGO. La música los tocó desde pequeños. Algunos con influencia de sus familias y otros no, con recursos económicos o carentes de ellos, cuatro jóvenes han logrado vivir por y para la música demostrando que esta es una carrera como cualquier otra.

Allyson Pérez Monsanto y Yohenny Agramonte, chelistas de 25 y 32 años, respectivamente; Mayreni Morel, de 30 años y quien toca la viola, junto a José Luis Ureña, también de 30 años y percusionista, son algunas de las almas que les dan vida a los instrumentos durante los conciertos sinfónicos.

Los cuatro jóvenes participan de la Temporada de Conciertos 2018 de la Orquesta Sinfónica Nacional. Mañana 19 se presentan en el tercer concierto en el Teatro Nacional, bajo la dirección del maestro Santy Rodríguez, y José Sibaja en la trompeta. Se ejecutarán las obras de Johannes Brahms, Haydn y Beethoven.

Inquietud musical

Yohenny Agramonte es un joven chelista de Cristo Rey que encontró en la música su forma de vida. Un logro en su corta carrera ha sido el de traer a República Dominicana la primera versión del Festival Mozart Caribe por vía del destacado violinista y director norteamericano Michael Dabroski, director del referido Festival en Vermont, Estados Unidos. Mientras, Agramonte toca en la Sinfónica y se desempeña como maestro en los proyectos de bandas musicales del Ministerio de Educación en la escuela República Dominicana del sector de Villa Juana.

Allyson Pérez Monsanto, egresada de Western Michigan University, chelista, comenzó a los cinco años a coquetear con la música. Ha labrado su carrera desde los 14 años, en importantes festivales y conciertos en Alemania, Perú, Estados Unidos, Panamá y Venezuela.

Darle cabida a la música clásica en general y seguir fomentando la educación musical en las escuelas son los retos que Allyson y Yohenny vislumbran. Mayreni Morel es miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional y egresada del Berklee College of Music, y ha hecho de la música su pasión. Además de docente en la UNPHU y se formó con doble licenciatura en composición de música para películas. Sus partituras están inmortalizadas en las películas “Cristo Rey” y “De pez en cuando”.

Mientras que José Luis Ureña demostró que viniendo de un barrio se puede llegar muy lejos. “Yo soy un talento de barrio”, confiesa. El percusionista es el director de la Orquesta Juvenil Juan Pablo Duarte del Conservatorio. Él sostiene que Dios y sus padres han sido sus guías. Es el único timpanista de la Sinfónica. Ellos eligieron hablar a través de los instrumentos.

Camino en la música
Yohenny Agramonte, chelista
Yohenny Agramonte, chelista ( )

Yohenny Agramonte cuenta sobre sus comienzos: “Yo inicié siendo un adolescente tocando el bajo con unos amigos. Escuchaba muchas bandas de rock y a partir de ahí nace el deseo de querer estudiar esta carrera. Esas sonoridades que incluían el violín en esas grandes bandas mundiales, me llevaron al mundo clásico. Lamentablemente, ya estaba mayor para entrar en la escuela elemental de música, de modo que comencé a realizar estudios de forma particular y luego aprobé el examen para ingresar al Conservatorio Nacional de Música a los 19 años. Y ahí me formé como chelista”.

Trabajo con los niños

Aparte de tocar en la Sinfónica, es docente. Trabajar con niños en sectores populares llevando la música clásica es un reto, pero el joven afirma que los muchachos que reciben formación a temprana edad, pueden convertirse en el público de los que sí se dedican a la música. “Lo que tú no conoces no lo necesitas. Es simplemente brindarle la información y motivarlos. Si les enseñamos esta música, les encantará por igual”.

Les recomienda a los padres que no tengan miedo de poner a sus hijos en una escuela de música, pues se formarán más allá del ámbito artístico.

Sobre el Festival Mozart Caribe realizado en julio, comentó que se conformó una orquesta de casi 30 instrumentistas, la mayoría dominicanos. “Tuvimos más recepción del público de la que pensamos”, expresó Agramonte.

Este es el primer festival de música de cámara que se hace en el país. “Aquí la música de cámara tiene oportunidad”, dijo Allyson Pérez Monsanto.

Allyson Pérez Monsanto
Allyson durante los conciertos del Festival Mozart Caribe
Allyson durante los conciertos del Festival Mozart Caribe ( )

En el caso de Allyson, es titulada como Bachelor of Music in Performance Por la Western Michigan University, Estados Unidos. “Mi certificado es como concertista, es decir, yo estudié para tocar en conciertos, como solista y orquesta de cámara”, indicó.

Su amor por la música vino con ella. Fue miembro de la Orquesta Juan Pablo Duarte y de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, dirigida en ese entonces por Darwin Aquino. Allí fue la principal de la fila de chelo.

En la adolescencia habló con sus padres sobre su futuro y les dijo que esto era lo que quería. Por el medio del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCyT) consiguió la beca para estudiar en el Western Michigan University. “Me fui en el 2011 y me gradué en el 2015”, precisa.

Profesionalmente, también trabaja con cantantes populares. “No me cierro solo a lo clásico. Deseo expandirme hacia otros géneros. Estoy trabajando también en lo popular. Mi meta es representar a RD como chelista”, enfatizó.

Ella tiene un canal de Youtube donde expone su trabajo y se mantiene activa en la red social de Instagram donde comparte videos de covers, logrando muy buena aceptación.

La chelista profesional resalta que se dedica 100% a la música y reitera que este es un oficio como cualquier otro. También es sustituta en la Orquesta Sinfónica Nacional. Ha tocado en las dos versiones del Festival de Santo Domingo.

Desafíos

Estudiar música sale costoso y ese es uno de los desafíos. Allyson Pérez Monsanto refiere que los instrumentos como el chelo y el contrabajo son costosos y difíciles de conseguir en el país. “Debes tener el instrumento. Es una de las razones por la que esta música está relegada a la clase alta”, narra Monsanto.

Otros instrumentistas
Mayreni Morel

Mayreni Morel es docente arreglo musical y notación digital. Hizo una doble licenciatura en composición de música para películas, composición de música clásica y un técnico en dirección orquestal. Además de la musicalización de la película “Cristo Rey” y “De pez en cuando”. Ha trabajado como orquestadora en las películas “Ladrones” y “Quiero ser fiel”.

Sin embargo, en sus inicios, prefería irse por otra área del oficio: “Cuando entré al Conservatorio decía que quería ser violinista de jazz, pero cuando fui a Estados Unidos y me empapé de la cantidad de cosas que se podía hacer como composición de jazz, ingeniería y diseño de sonido, en fin, tantas cosas, decidí estudiar una de esas áreas y seguir tocando los instrumentos que aprendí en el Conservatorio.

A pesar de que realiza distintos trabajos en la música, Morel sostiene que lo que la ha mantenido es tocar la viola: “Me he ganado algunos ‘picoteos’ haciendo composiciones y orquestando, pero lo que me ha dejado en verdad es seguir tocando mi instrumento, más que dar clases”.

Ella forma parte de la Orquesta Sinfónica Nacional desde el 2013.

La joven manifiesta que la competencia aquí es igual que en cualquier otra carrera. Aunque, sostiene: “Yo vivo completamente de la música”.

Ella desea poder seguir componiendo música para películas y por supuesto, con su trabajo de copiado de partituras y de orquestaciones.

José Luis Ureña, experiencia de vida

Egresó de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 2017 y del Conservatorio Nacional de Música en 2012. José Luis Ureña es el único timpanista de la Sinfónica Nacional y uno de los más jóvenes en la historia. “Entré en el 2013. Aparte de eso, soy el primer dominicano en estar patrocinado por una casa de vaquetas (instrumento para tocar). La empresa JG Percussion, de Estados Unidos, me regala las vaquetas; ellos me descubrieron en las redes. Me vieron tocando por Instagram y se interesaron en mí”, cuenta el percusionista que se desempeña como director de la Orquesta juvenil Juan Pablo Duarte del Conservatorio.

Es, además, profesor de la Escuela Elemental Elina Mena y del Conservatorio en la cátedra de batería.

Él confiesa que nació siendo músico. “Vengo de una familia de músicos, aunque no a nivel profesional. Ellos vieron aptitudes en mí. Un ejemplo de eso es que con dos años de vida me paraba a acompañar a mis padres mientras tocaban y yo hacia las claves con las manos, sin haberlo hecho antes. A los cuatro años ya tocaba el bongó. Y a los 18 años empecé a estudiar dirección con Dante”, relata.

Y agrega: “Mis logros se los debo a Dios, por guiar mi camino y a mis padres y a mis hermanos por inspirarme”.

Dentro de sus próximos proyectos, menciona que acaba de ganar la posición como director asistente de Darwin Aquino para la puesta en escena de la ópera de San Luis de Missouri el próximo año.

Producto del barrio

Ureña les recomienda a los jóvenes que quieran estudiar música que lo hagan e insiste en que no es una carrera para ricos. Él declara lo siguiente: “Yo soy del barrio. Nací en Villa Juana, me crie en El Torito de Villa Mella y viví parte de mi vida en Sabana Perdida. Yo sé lo que es el barrio; yo soy un talento de barrio, esa es mi definición. No hay excusas. Mi eslabón perfecto para llegar adonde estoy ha sido Dios. No tengo padrinos”.

El joven aprovechó para agradecer a quienes lo hayan ayudado en su formación. Destaca al maestro Dante Cucurullo como su maestro de dirección, así como al maestro Andrés Vidal Hernández y el maestro José Antonio Molina. Además de Rafael Díaz, su maestro de batería y Remy Taveras.

José Luis Ureña afirma que también vive de la música. “Lo más importante es que no veo la música por el dinero, la música es un don que Dios me dio para poderle demostrar al mundo que es una carrera al igual que la ingeniería”, concluye.

Opinión de Dante Cucurullo
El maestro y director Dante Cucurullo
El maestro y director Dante Cucurullo ( )
Aporte del Conservatorio

“El Conservatorio durante muchos años ha estado cumpliendo, dentro de sus capacidades, en la formación de los jóvenes músicos en diversos ámbitos. Sin embargo, el apoyo a las instituciones y a las escuelas ha sido muy precaria, aun así, esta institución ha entregado un porcentaje muy alto de buenos músicos.

Lamentablemente es muy difícil que todos encuentren espacio laboral porque solo hay una orquesta sinfónica nacional. Y esta orquesta, solo cuenta con alrededor de 70 músicos cuando debería tener más. No hay un plan de crecimiento y lamentamos que muchos jóvenes no pueden llegar a donde quieren.

Se debería incrementar el número de orquestas sinfónicas regionales. En mi experiencia, confieso que me siento orgulloso de ver como mis alumnos han estado haciendo un gran rol dentro de la Sinfónica y fuera del país. Estoy agradecido por haber aportado un granito de arena al desarrollo de la música sinfónica nacional”.

“No me cierro solo a lo clásico. Deseo expandirme hacia otros géneros. Estoy trabajando también en lo popular. Mi meta es representar a RD como chelista”.
Allyson Pérez Monsanto, chelista
“Lo que tú no conoces no lo necesitas. Es simplemente brindarle la información y motivarlos. Si les enseñamos esta música a los niños, les encantará por igual”. Yohenny Agramonte, chelista
“Me he ganado algunos ‘picoteos’ haciendo composiciones y orquestando, pero lo que me ha dejado en verdad es seguir tocando mi instrumento (la viola), más que dar clases”. Mayreni Morel, violista
“Lo más importante es que no veo la música por el dinero, la música es un don que Dios me dio para poderle demostrar al mundo que es una carrera al igual que la ingeniería”. José Luis Ureña
“’Me llena de orgullo ver lo lejos que han llegado mis alumnos, y haciendo un gran rol en la Sinfónica Nacional”. Dante Cucurullo, maestro y director
20181003 https://www.diariolibre.com

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